Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Preparados nunca estamos
para enfrentar a la muerte,
con nosotros se divierte
que al verla nos asustamos.
Solo así nos acordamos
que no tenemos comprada,
la vida es solo prestada
y al creador se la debemos,
muy pocos reconocemos
que sin Él no somos nada.
El corazón nunca sana
pues el dolor no se olvida,
se queda abierta la herida
por esa suerte tirana.
Que asoma por tu ventana
viendo como te marchita,
hace tu noche infinita
cuando el sueño te abandona,
oyes su risa burlona
porque la sabes serquita.
El dolor se vuelve eterno
para nada es pasajero,
es el peor compañero
en este maldito infierno.
Por suerte tienes un cerno
tan duro como el encino,
a lo largo del camino
muchas veces te caíste,
mas de pie te mantuviste
para enfrentar al destino.
¡Qué dolor tan más terrible
llevar a un hijo a la tumba!
cualquier mortal se derrumba
aunque se sienta insufrible.
Sensación indescriptible
que a tu cordura deslava,
tu mente se vuelve esclava
de pensamientos atroces,
ves mil fantasmas feroces
y el alma se te socava.
Con todo cariño y respeto para mi hermana Silvia Grajales Sosa, a la memoria del fallecimiento de su querido hijo Edi, después de 21 años, el dolor sigue latente en ella.
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