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Despedida

libelula

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¿Por qué hay en tu boca un rictus amargo?
¿Qué hay en tu mirada? ¿Qué es lo que la nubla?
¡No más despedidas! ya siento el desgarro,

no me queda piel para esta rotura.


Muero lentamente, desangrando ausencias;
en mi noche oscura, me dejó la luna
y bajo un conjuro deshice mis penas
y todas mis horas se volvieron brujas.


Yo soy el camino, el ciprés y el mirlo,
y soy el vacío, la fosa profunda;
la esfinge de piedra de un puerto perdido,
velero fantasma fuera de su ruta.


Yo soy la sirena que llora al marino,
zozobra de Ulises, secreta renuncia;
sueño que se inmola en anden vacío,
de un último tren perdido en la bruma.


Soy reino dormido y bella durmiente
que esperando un beso, viven en penumbra;
soy aquel poema con sabor a muerte
de la despedida más amarga y dura.

 
Última edición:
¿Por qué hay en tu boca un rictus amargo?
¿Qué hay en tu mirada? ¿Qué es lo que la nubla?
¡No más despedidas! ya siento el desgarro,

no me queda piel para esta rotura.


Muero lentamente, desangrando ausencias;
en mi noche oscura, me dejó la luna
y bajo un conjuro deshice mis penas
y todas mis horas se volvieron brujas.


Yo soy el camino, el ciprés y el mirlo,
y soy el vacío, la fosa profunda;
la esfinge de piedra de un puerto perdido,
velero fantasma fuera de su ruta.


Yo soy la sirena que llora al marino,
zozobra de Ulises, secreta renuncia;
sueño que se inmola en anden vacío,
de un último tren perdido en la bruma.


Soy reino dormido y bella durmiente
que esperando un beso, viven en penumbra;
soy aquel poema con sabor a muerte
de la despedida más amarga y dura.

Saludos bella Isabel!
Crudamente van cayendo las imágenes. Al menos queda el tren del arte para descargar en sus vagones el peso agobiante de la espera inútil... cariños,

ligiA
 
¿Por qué hay en tu boca un rictus amargo?
¿Qué hay en tu mirada? ¿Qué es lo que la nubla?
¡No más despedidas! ya siento el desgarro,

no me queda piel para esta rotura.


Muero lentamente, desangrando ausencias;
en mi noche oscura, me dejó la luna
y bajo un conjuro deshice mis penas
y todas mis horas se volvieron brujas.


Yo soy el camino, el ciprés y el mirlo,
y soy el vacío, la fosa profunda;
la esfinge de piedra de un puerto perdido,
velero fantasma fuera de su ruta.


Yo soy la sirena que llora al marino,
zozobra de Ulises, secreta renuncia;
sueño que se inmola en anden vacío,
de un último tren perdido en la bruma.


Soy reino dormido y bella durmiente
que esperando un beso, viven en penumbra;
soy aquel poema con sabor a muerte
de la despedida más amarga y dura.

Querida Isabel, es un gran placer leer tus sentidos versos con bellas metáforas que conmueven. Un abrazo.
 
¿Por qué hay en tu boca un rictus amargo?
¿Qué hay en tu mirada? ¿Qué es lo que la nubla?
¡No más despedidas! ya siento el desgarro,

no me queda piel para esta rotura.


Muero lentamente, desangrando ausencias;
en mi noche oscura, me dejó la luna
y bajo un conjuro deshice mis penas
y todas mis horas se volvieron brujas.


Yo soy el camino, el ciprés y el mirlo,
y soy el vacío, la fosa profunda;
la esfinge de piedra de un puerto perdido,
velero fantasma fuera de su ruta.


Yo soy la sirena que llora al marino,
zozobra de Ulises, secreta renuncia;
sueño que se inmola en anden vacío,
de un último tren perdido en la bruma.


Soy reino dormido y bella durmiente
que esperando un beso, viven en penumbra;
soy aquel poema con sabor a muerte
de la despedida más amarga y dura.



Bellísimas imágenes, Isabel.

Un abrazo
 
¿Por qué hay en tu boca un rictus amargo?
¿Qué hay en tu mirada? ¿Qué es lo que la nubla?
¡No más despedidas! ya siento el desgarro,

no me queda piel para esta rotura.


Muero lentamente, desangrando ausencias;
en mi noche oscura, me dejó la luna
y bajo un conjuro deshice mis penas
y todas mis horas se volvieron brujas.


Yo soy el camino, el ciprés y el mirlo,
y soy el vacío, la fosa profunda;
la esfinge de piedra de un puerto perdido,
velero fantasma fuera de su ruta.


Yo soy la sirena que llora al marino,
zozobra de Ulises, secreta renuncia;
sueño que se inmola en anden vacío,
de un último tren perdido en la bruma.


Soy reino dormido y bella durmiente
que esperando un beso, viven en penumbra;
soy aquel poema con sabor a muerte
de la despedida más amarga y dura.

Excelentes letras plenas de poesía y nostalgia.
Magnífico manejo de las imágenes.
Un abrazo.
 
¿Por qué hay en tu boca un rictus amargo?
¿Qué hay en tu mirada? ¿Qué es lo que la nubla?
¡No más despedidas! ya siento el desgarro,

no me queda piel para esta rotura.


Muero lentamente, desangrando ausencias;
en mi noche oscura, me dejó la luna
y bajo un conjuro deshice mis penas
y todas mis horas se volvieron brujas.


Yo soy el camino, el ciprés y el mirlo,
y soy el vacío, la fosa profunda;
la esfinge de piedra de un puerto perdido,
velero fantasma fuera de su ruta.


Yo soy la sirena que llora al marino,
zozobra de Ulises, secreta renuncia;
sueño que se inmola en anden vacío,
de un último tren perdido en la bruma.


Soy reino dormido y bella durmiente
que esperando un beso, viven en penumbra;
soy aquel poema con sabor a muerte
de la despedida más amarga y dura.

Esta vez tu nostalgia se ha encumbrado muy alto. Un beso, Isabel.
 
¿Por qué hay en tu boca un rictus amargo?
¿Qué hay en tu mirada? ¿Qué es lo que la nubla?
¡No más despedidas! ya siento el desgarro,

no me queda piel para esta rotura.


Muero lentamente, desangrando ausencias;
en mi noche oscura, me dejó la luna
y bajo un conjuro deshice mis penas
y todas mis horas se volvieron brujas.


Yo soy el camino, el ciprés y el mirlo,
y soy el vacío, la fosa profunda;
la esfinge de piedra de un puerto perdido,
velero fantasma fuera de su ruta.


Yo soy la sirena que llora al marino,
zozobra de Ulises, secreta renuncia;
sueño que se inmola en anden vacío,
de un último tren perdido en la bruma.


Soy reino dormido y bella durmiente
que esperando un beso, viven en penumbra;
soy aquel poema con sabor a muerte
de la despedida más amarga y dura.

¡Qué gran poema, Isabel! Qué inspiración brutal tiembla en cada verso. ¡Bravo, poeta!
Llegan hasta lo más profundo estos dodecasílabos, compañera...
Un abrazo enorme.
 
Saludos bella Isabel!
Crudamente van cayendo las imágenes. Al menos queda el tren del arte para descargar en sus vagones el peso agobiante de la espera inútil... cariños,

ligiA

Hola Ligia, que bueno encontrarte aquí de nuevo. Si, muy bello lo que dices: nos queda el tren del arte para el peso agobiante de la espera inútil...Muy bueno
Un abrazo grande.
Isabel
 
Esta vez tu nostalgia se ha encumbrado muy alto. Un beso, Isabel.
Hola, Sergio, gracias por ese estilo tuyo de, con pocas palabras, lograr alentarme. No sé que decirte de esa "nostalgia encumbrada", me ha dicho la nostalgia que: eso de estar arriba da vértigo, y despues de llegar solo se puede bajar y es ahí cuando la nostalgia descubre su verdadero valor, pero ya sabes como es, ella siempre quiere añora estar, donde no está. :)
Un abrazo
Isabel
 
¡Qué gran poema, Isabel! Qué inspiración brutal tiembla en cada verso. ¡Bravo, poeta!
Llegan hasta lo más profundo estos dodecasílabos, compañera...
Un abrazo enorme.

Estimado Andreas, siempre es un verdadero lujo tu huella. Muchísimas gracias por tan generoso cometario. Hay poemas que brotan del dolor de un día amago, de tal manera que, este, se puede esculpir en verso y bien sabes tú como esos días de nostalgia y gris melancolía que consiguen el milagros de iluminar nuestra inspiración.
Un abrazo enorme, Poeta.
Isabel
 
Última edición:
¿Por qué hay en tu boca un rictus amargo?
¿Qué hay en tu mirada? ¿Qué es lo que la nubla?
¡No más despedidas! ya siento el desgarro,

no me queda piel para esta rotura.


Muero lentamente, desangrando ausencias;
en mi noche oscura, me dejó la luna
y bajo un conjuro deshice mis penas
y todas mis horas se volvieron brujas.


Yo soy el camino, el ciprés y el mirlo,
y soy el vacío, la fosa profunda;
la esfinge de piedra de un puerto perdido,
velero fantasma fuera de su ruta.


Yo soy la sirena que llora al marino,
zozobra de Ulises, secreta renuncia;
sueño que se inmola en anden vacío,
de un último tren perdido en la bruma.


Soy reino dormido y bella durmiente
que esperando un beso, viven en penumbra;
soy aquel poema con sabor a muerte
de la despedida más amarga y dura.

Precioso, Isabel! Un gusto pasar.
Saludos cordiales.
 

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