Estimado Luis, pues sí esto de la vida adulta es duro, es tan preciso esto de cuando somos niños queremos ser adultos sin saber todo el meollo que trae el calendario a los ojos.Para cada uno tiene el calendario sus connotaciones. Yo recuerdo los domingos de mi enfancia como algo maravilloso, lleno de encanto. Luego la vida los ha ido convirtiendo en moneda de cambio, en asueto laboral y su magia se ha ido perdiendo. Hoy, que ya no trabajo, me he vuelto a reencontrar con ellos.
Tus versos, sin embargo, derraman tristeza, esa tristeza de lo cotidiano y aburrido y , no obstante, llevan a la lectura con interés de tus letras, mostrando a la poetisa que hay detrás.
Un cordial saludo.
Mil y mil gracias por leerme Luis, un fuerte abrazo.