Duro canchal de piedras que en el llanto
gime un silbo sin voz en la garganta,
y un pavoroso rayo con su lanza
le deja tres heridas como caños:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida;
y eclipsando a la guerra - ya perdida-
su claridad azul, su poesía,
de otro silbo doliente se alumbraba.
Duro canchal su voz, que en el quebranto,
era la voz del pueblo y pueblo eran
aquellas mansas gentes
que llevaron su duelo en las trincheras.
Y de su humana voz nos queda el fruto
del libertario verso que madura
cálidamente al sol de las colmenas
con su aguijón de acero diminuto.
Su pena es poesía
fecundando panales,
preñándolos de vida,
mientras su llanto es lluvia de elegías.
Para velar su cuerpo
dos pájaros cantores,
y una paloma blanca
que habita el naranjal
harán nido en sus versos...
...¡¡Miguel descansa en paz!
PepeSori
SafeCreative
Diciembre2021
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