marquelo
Negrito villero
Pasas
y te vuelves a rascar
el corazón
una picazon errante
se va del sueño
lentamente
como los dedos en un rosario/
pero todo vuelve a ser caída
sed
en la misma respiración /
y un raro ahogamiento
te deja marchita y seca
en el fondo del mar.
Sin embargo
tus senos
se muestran como
dos cántaros
con aureolas quemantes/
te avisan:
"ese hombre terminó su andar..."
despiertas.
y te vuelves a rascar
el corazón
una picazon errante
se va del sueño
lentamente
como los dedos en un rosario/
pero todo vuelve a ser caída
sed
en la misma respiración /
y un raro ahogamiento
te deja marchita y seca
en el fondo del mar.
Sin embargo
tus senos
se muestran como
dos cántaros
con aureolas quemantes/
te avisan:
"ese hombre terminó su andar..."
despiertas.