E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con su descomunal cuerno cabrío,
el imperio, su cráneo corona,
y con negras pezuñas apisona,
al país que no sigue su albedrío.
Invasión mercantil, su poderío,
con lucrativa democracia abona,
y su producto propio posiciona
en su íntegro reino- señorío.
El real tabernáculo del Padre,
con el mercante código trisiesto,
consigue que su emporio solo cuadre,
y con tal monopolio deshonesto,
el gran becerro de oro, con desmadre,
sin dudar, arremete al gremio opuesto.
E. Fdez. Castro.