Amarilys
Romántica soñadora
En los meandros de los días sin fin
yo estoy esperando tu llegada…
Cada día de luz grisácea,
en la melancolía
de los árboles desnudos
tú, no estás.
Sin embargo mis ojos te buscan
en la llovizna de mi corazón.
Cada día de luz verde
en la serenidad
de los bosques que se abren
sobre caminos de Esperanza
tú, avanzas
tranquilo y radiante
y mis ojos te perciben
en la bruma de mi corazón.
Cada día de luz morada
en la plenitud
de un paisaje de alba clara
donde un sol opalescente aparece
tú, ya estás, bailando
sobre notas delicadas
de la música interior de mi corazón.
En los meandros de los días sin fin
esa jornada de luz roja
en el amor de una hoja
de árbol o de papel, se escribe
ese encuentro tan deseado
donde tú y yo ahora estámos
para siempre, enlazados y unidos.
yo estoy esperando tu llegada…
Cada día de luz grisácea,
en la melancolía
de los árboles desnudos
tú, no estás.
Sin embargo mis ojos te buscan
en la llovizna de mi corazón.
Cada día de luz verde
en la serenidad
de los bosques que se abren
sobre caminos de Esperanza
tú, avanzas
tranquilo y radiante
y mis ojos te perciben
en la bruma de mi corazón.
Cada día de luz morada
en la plenitud
de un paisaje de alba clara
donde un sol opalescente aparece
tú, ya estás, bailando
sobre notas delicadas
de la música interior de mi corazón.
En los meandros de los días sin fin
esa jornada de luz roja
en el amor de una hoja
de árbol o de papel, se escribe
ese encuentro tan deseado
donde tú y yo ahora estámos
para siempre, enlazados y unidos.