No me gustan las cercas, ni tampoco
quienes impiden, con sus puestas, la
plena visión de los encantos, vivos
o muertos. Campo abierto se adivina
sin ver la esclavitud que vociferan
al viento los que moran y se extinguen
sin que nadie les preste la adecuada
atención, dado que las cercas son
sirvientes del amante de lo preso.
Dicen que el campo pertenece a todos,
mienten quienes lo dicen, a ellos mismos
y al que intenta saltar sus desgastadas
rejas; crecidas en el mismo ambiente
que les rodea, carcomidas por
el tiempo y carceleras de su propia ventura.
No me gustan las cercas, ni tampoco sus dueños.
Iguazú
quienes impiden, con sus puestas, la
plena visión de los encantos, vivos
o muertos. Campo abierto se adivina
sin ver la esclavitud que vociferan
al viento los que moran y se extinguen
sin que nadie les preste la adecuada
atención, dado que las cercas son
sirvientes del amante de lo preso.
Dicen que el campo pertenece a todos,
mienten quienes lo dicen, a ellos mismos
y al que intenta saltar sus desgastadas
rejas; crecidas en el mismo ambiente
que les rodea, carcomidas por
el tiempo y carceleras de su propia ventura.
No me gustan las cercas, ni tampoco sus dueños.
Iguazú
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