Évano
Libre, sin dioses.
¡Qué importa Ucrania, es carnaval!
Y esto lo sabía Putin, lo sabía, chaval.
Occidente se disfraza de lo que es:
millones de tumultos egoístas,
de cadáveres, arlequines y payasos;
de bailarines alocados sinvergüenzas,
de diablillos imbéciles.
Ucrania, debisteis preguntar a Afganistán.
Os hubieran dicho, como tantos otros:
"Salvaos vosotros, porque Occidente solo vende.
Os meterán en la guerra, os venderán armas
y se Irán".
Moldavia, Georgia y Taiwán,
poned vuestras barbas a remojar,
porque nadie impedirá a Putin, y al Chino
invadir y saquear y someter
a vuestro país.
Y ojito con la otra bala del Chino,
con ese tal Rey juan-uán.
Porque no hay que mirar las flechas,
sino el arco escondido del Chino,
¿del chino comunista? Ja, ja y já.
Que siga el carnaval en Occidente.
Bailad, reíd y mofaos;
emborrachaos de lo irreal
que Putin seguro que tiembla
¿y temblará? Ja, ja y já.
Como tiembla Cuba, Venezuela o Irán
con sus sanciones. ¿Pero qué imbécil
cree que los dictadores temen sanciones
cuando tienen países enteros bajo sus arcas?
Baila Occidente, baila, disfruta
de tu puto carnaval, que empieza
-dos años antes de mi predicción optimista-
el Apocalipsis, el puto final.
Solo falta el Donald, el Donal Trump,
otra flecha del arco del Chino,
del Chino comunista-capitalista
ja, ja y já.
Siga la fiesta, el carnaval de Occidente.
Continúen riendo las caretas hipócritas.
¡Vivan las democracias árabes y africanas,
y la China, y las que ellos elijan!
Y viva el carnaval de los cobardes egoístas,
de aquellos que machacan a los débiles
y les chupan el pene a los chulos grandotes.
Y esto lo sabía Putin, lo sabía, chaval.
Occidente se disfraza de lo que es:
millones de tumultos egoístas,
de cadáveres, arlequines y payasos;
de bailarines alocados sinvergüenzas,
de diablillos imbéciles.
Ucrania, debisteis preguntar a Afganistán.
Os hubieran dicho, como tantos otros:
"Salvaos vosotros, porque Occidente solo vende.
Os meterán en la guerra, os venderán armas
y se Irán".
Moldavia, Georgia y Taiwán,
poned vuestras barbas a remojar,
porque nadie impedirá a Putin, y al Chino
invadir y saquear y someter
a vuestro país.
Y ojito con la otra bala del Chino,
con ese tal Rey juan-uán.
Porque no hay que mirar las flechas,
sino el arco escondido del Chino,
¿del chino comunista? Ja, ja y já.
Que siga el carnaval en Occidente.
Bailad, reíd y mofaos;
emborrachaos de lo irreal
que Putin seguro que tiembla
¿y temblará? Ja, ja y já.
Como tiembla Cuba, Venezuela o Irán
con sus sanciones. ¿Pero qué imbécil
cree que los dictadores temen sanciones
cuando tienen países enteros bajo sus arcas?
Baila Occidente, baila, disfruta
de tu puto carnaval, que empieza
-dos años antes de mi predicción optimista-
el Apocalipsis, el puto final.
Solo falta el Donald, el Donal Trump,
otra flecha del arco del Chino,
del Chino comunista-capitalista
ja, ja y já.
Siga la fiesta, el carnaval de Occidente.
Continúen riendo las caretas hipócritas.
¡Vivan las democracias árabes y africanas,
y la China, y las que ellos elijan!
Y viva el carnaval de los cobardes egoístas,
de aquellos que machacan a los débiles
y les chupan el pene a los chulos grandotes.