Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Duermen los rieles del tren
plácidos sueños,
que mecen con su son
las esquilas de las ovejas
paciendo con parsimonia
al lado de las vías.
A lo lejos el run - run trepidante
de un tren que se acerca,
alborotando a los milanos
que sestean en los árboles próximos.
Levantan la cabeza las ovejas,
se detienen un instante
de su trasegar de hierba
y observan curiosas el paso de la máquina.
Los rieles se sobresaltan
con el paso apresurado de los vagones.
Un espanto que los aprisiona.
Un instante de pánico.
Pasado el tren,
vuelve todo a la rutina
y se olvida el tiempo de ruido
y se vuelve al cómodo silencio.
plácidos sueños,
que mecen con su son
las esquilas de las ovejas
paciendo con parsimonia
al lado de las vías.
A lo lejos el run - run trepidante
de un tren que se acerca,
alborotando a los milanos
que sestean en los árboles próximos.
Levantan la cabeza las ovejas,
se detienen un instante
de su trasegar de hierba
y observan curiosas el paso de la máquina.
Los rieles se sobresaltan
con el paso apresurado de los vagones.
Un espanto que los aprisiona.
Un instante de pánico.
Pasado el tren,
vuelve todo a la rutina
y se olvida el tiempo de ruido
y se vuelve al cómodo silencio.
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