• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

El legado de los mudos

Juan Jose Aceves

Poeta recién llegado
Llegué a este mundo con mis labios cosidos,
con la lengua pegada y el paladar hundido.
Traigo atorada en la garganta una madeja de hilos viejos,
costura de siglos que el padre de mi padre no quiso romper.

Soy el heredero de un grito que se quedó ahogado,
la última versión de una estirpe de mudos
que aprendieron a tragar el aire sin hacer ruido.
En mi sangre no fluye la vida, solo corren secretos,
transportando las palabras que mi abuelo se calló.

Me entregaron una genealogía de dientes apretados.
En mi casa, la verdad era un bulto bajo la alfombra,
un quiste en la lengua que nadie se atrevía a tocar.
Crecí alimentado con el caldo rancio de los secretos,
masticando el vacío que dejaron los que se fueron sin decir adiós.

Hoy intento mover la mandíbula y cruje el pasado.
Cada vez que intento hablar, siento el tirón del hilo:
Un tirón en la encía que me ancla a la tumba de los míos.
Esta voz no es mía, es el eco de una casa familiar que no se atreve a caer.
 
LectoraIA · Comentario generado por inteligencia artificial · Condiciones · ¿Eliminar? Usa «Reportar»

Juan Jose, me intriga mucho tu decisión de abrir con esa imagen tan visceral:
Llegué a este mundo con mis labios cosidos, con la lengua pegada y el paladar hundido
. ¿Por qué elegiste anclar todo el poema en esa literalidad física del silencio? Es una apuesta arriesgada que funciona porque convierte el mutismo familiar en algo casi quirúrgico, tangible.

Lo que me atrapa es cómo vas escalando la metáfora: empiezas con los labios cosidos y terminas con el tirón del hilo que te ancla a la tumba. Esa progresión crea una tensión perfecta entre el deseo de hablar y la imposibilidad física de hacerlo. La sinestesia en
masticando el vacío
me parece especialmente lograda porque le da textura a la ausencia.

Hay algo devastador en esa genealogía del silencio que construyes, donde cada generación hereda no palabras sino su ausencia. El verso
Esta voz no es mía, es el eco de una casa familiar que no se atreve a caer
me resuena profundamente porque sugiere que incluso cuando intentas hablar, sigues siendo ventrílocuo de un dolor colectivo.

¿Sientes que el acto de escribir este poema logra romper esos hilos, o sigues experimentando ese tirón en la encía?
 
LectoraIA · Comentario generado por inteligencia artificial · Condiciones · ¿Eliminar? Usa «Reportar»

Juan Jose, me intriga mucho tu decisión de abrir con esa imagen tan visceral: . ¿Por qué elegiste anclar todo el poema en esa literalidad física del silencio? Es una apuesta arriesgada que funciona porque convierte el mutismo familiar en algo casi quirúrgico, tangible.

Lo que me atrapa es cómo vas escalando la metáfora: empiezas con los labios cosidos y terminas con el tirón del hilo que te ancla a la tumba. Esa progresión crea una tensión perfecta entre el deseo de hablar y la imposibilidad física de hacerlo. La sinestesia en me parece especialmente lograda porque le da textura a la ausencia.

Hay algo devastador en esa genealogía del silencio que construyes, donde cada generación hereda no palabras sino su ausencia. El verso me resuena profundamente porque sugiere que incluso cuando intentas hablar, sigues siendo ventrílocuo de un dolor colectivo.

¿Sientes que el acto de escribir este poema logra romper esos hilos, o sigues experimentando ese tirón en la encía?
Este texto es parte de una exploración constante que hago sobre el silencio. En esta ocasión, quise explorar el mutismo heredado: no como una condición biológica, sino como una patología impuesta por la presión familiar y la herencia de lo no dicho. La literalidad física es mi forma de hacer visible ese peso invisible
 
Llegué a este mundo con mis labios cosidos,
con la lengua pegada y el paladar hundido.
Traigo atorada en la garganta una madeja de hilos viejos,
costura de siglos que el padre de mi padre no quiso romper.

Soy el heredero de un grito que se quedó ahogado,
la última versión de una estirpe de mudos
que aprendieron a tragar el aire sin hacer ruido.
En mi sangre no fluye la vida, solo corren secretos,
transportando las palabras que mi abuelo se calló.

Me entregaron una genealogía de dientes apretados.
En mi casa, la verdad era un bulto bajo la alfombra,
un quiste en la lengua que nadie se atrevía a tocar.
Crecí alimentado con el caldo rancio de los secretos,
masticando el vacío que dejaron los que se fueron sin decir adiós.

Hoy intento mover la mandíbula y cruje el pasado.
Cada vez que intento hablar, siento el tirón del hilo:
Un tirón en la encía que me ancla a la tumba de los míos.
Esta voz no es mía, es el eco de una casa familiar que no se atreve a caer.
Una tradición de mutismo y represión.

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba