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El rincón de la silva

Tan solo sueño.

Es procaz tu caricia, es por tu hablar.
La ternura en palabras, tus acentos.
Tu ritmo que es mi danza, mi canción
el que alegra mi vida, el corazón.
Siempre me haces temblar
con esos tientos.
Y después de tu amor, tan solo sueño.

el-sueno.jpg
 
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Perdura en mí un diseño
de vida al cual suscribo,
galopar sin montura y sin estribo,
sin perder el andar vital, sureño
de mi cuna pampera.
Es mucho tiempo afuera,
a golope tendido y sin resuello.
Vi prados y cementos sin el sello
del viento en el ombú de un llano austral.
Vi barcos sin Atlántico en sus proas,
vi sus gaviotas sin la Cruz del Sur,
gente sin Paranás y sin canoas
allá en un río gris en el Jaipur,
panteras asustadas
sin el ojo y el diente del jaguar.
Resulta chico el mundo si es pequeño
el afán de apreciar
lo que jamás podré tal vez ser dueño.
 
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Mi milagro.

Tú sabes que te sueño
y estoy siempre buscando tu sonrisa.
Tu sonrisa, preludio de tu risa
que libera mis ansias y mi empeño,
pues libre de cadenas del orgullo
del suplicio pasado por tu ausencia,
logro callar en mi alma ese barullo,
solo queda la magia de tu esencia.
La magia de tu verbo que acaricia
y me causa placeres y me envicia.
El vicio de tu amor que me da vida
y me hace florecer
aunque tenga la vida consumida.
Tu voz es mi milagro, es mi placer.

curva-del-tiempo.jpg




 
Última edición:
Es cristales acuosos el ayer,
blando espejo borroso.
Profundo menester
es a veces hundirse en su silencio.
Hay días turbios, sin amanecer,
que dificultan ver su lecho oscuro.
Y en otras madrugadas reverencio
ese vítreo mapa de mi ser,
amigo del futuro
y hermano del presente y la sonrisa.
El pasado es un Jano, dos semblantes
de comienzo y final entre la brisa
de mi aliento y mis horas vacilantes.
 
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Alevosía.

Con las horas vacantes,
jugando a las palabras desteñidas,
quiero tejer un verso
que sea de tu imagen pincelada.
Que pinte tus poemas desafiantes
con ritmo de ironías bien medidas
o a veces uno terso,
que me deja febril y emocionada.
Pues tienes mil y un fases, parpadeo
que me deslumbra el alma y quedo a oscuras
perdida en el deseo,
vagando con mis ansias, mis locuras.
Es ese de tu verso el desafío
que pinta de tu imagen semejanza,
pues a veces te cubre cortesía
y en otras te desnuda la confianza,
pero entonces, desnudo, no eres mío,
te evades de mi turbia alevosía.
 
ARROBOS

Percibo la alegría
en tus ojos que miran con arrobo
fundiéndose en los míos con tesón,
percibo simpatía
y luego como un bobo
siento latir con fuerza el corazón.
Surgen la emociones
removiendo febriles sentimientos,
haciendo florecer fuertes pasiones
creciendo por momentos.
Creo que necesito de tus brazos
ese calor que puedes dispensarme,
cariñosos abrazos
que llenen nuestros cuerpos de deseo
y consigan unirnos en sus lazos.
Que no dejes de darme
esos húmedos besos de esos labios
que me llevan a cielos impensables
dejándome resabios
de dulcísimas mieles impecables.
 
Hay secretos que son indispensables
cimientos de castillos de cristal.
Hay guerras sin los sables
del ayer, sin corceles ni armaduras,
sin su futura estatua y pedestal
de un mármol que es igual al del soldado.
Hay extensas llanuras
que olvidaron ser prado
y cálices de pan en sus espigas.
Hay madres enemigas
en sus extremos. Lloran como sauces,
y sangres de los hijos en los cauces
de los ríos y arroyos ucranianos.
Hay pólvora, plutonio y pudrición
que se esconden en trajes de tiranos.
Hay guerras, sí, tal vez las de milenios,
sin un Napoleón,
un César o un Atila.
Hay odios primigenios
que un endriago, en algún lugar, destila.
 
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Alambique.

Ya mi pobre alambique no destila
versos que pinten flores de algarrobo.
Ando triste y no sé por cual asunto,
algo se rompió en mí como un espejo.
Mi rueca del cerebro que ya no hila
amores, ni deseo; yo barrunto
que extraño tu decir, tu verso globo
que me hacía volar con su festejo.
Al menos viene ya la primavera,
de violeta se pinta la avenida
con flor de jacarandas generosas.
Sopla una brisa tibia que me invita
a salir de paseo por esta era.
Dejaré del encierro la guarida,
tristeza dejaré, sucia maldita.
Y saldré a pasear, buscaré rosas.


jacaranda-for-sale.png
 
Última edición:

Prefiero que me quieras libremente
sin que tantos temores nos lo impidan
La educacion nos muestra las fronteras
y entre “peros” y “noes” ya soy viejo
Si quieres te me acercas lentamente,
veloz o como quieras
Que deje de vivir ya no me pidan
hagámoslo los dos o en paz te dejo.
 
Última edición:
Estimado Pi, la silva debe terminar el primer verso con la misma sílaba con que terminó el último verso de la anterior.

El amor con la edad se hace complejo.
Ya no es la flor de piel que nos seduce.
Se esconde tras el velo del pudor
de aquel "no pudo ser", que nos maldijo.
Igual se va el valor, cual la tersura.
Se pierden tantas cosas por ser viejo.
Solo queda el deseo que produce
la soledad maldita, su furor,
necesidad intensa de ternura
que impulsa al corazón a ritmo fijo
 
Última edición:
El código mediante el que me rijo
impide que te vuelva a abrazar;
el daño que me has hecho es tan prolijo
que no te quiero y ya no te via' amar.
No me acerques tu pecho
que ya nunca jamás querré estrechar
a quien tanta crueldad hacia mí ha hecho
solo por disfrutar.

No me rodees más entre tus brazos
que no te voy a dar
el consuelo que hay en los abrazos,
un cariño que en mí no has de buscar.
Aún me importas, te estimo y te aprecio
mas no te quiero y no te voy a amar:
mis abrazos el precio

que tu desprecio ha de saber pagar.
via' = contracción coloquial de voy a
 
Última edición:
¿Existirá el lugar
donde el frío virtual se torna en fibra
de humanidad que vibra
como nos hace un mar
emboscado por pampas y un naciente?
¿De dónde nace el Sol del ciber-brillo?
¿No observas un torrente
de locura y silicio
lavándonos un juicio
que llora en los confines de la mente?

Hola, Cirhian, ¡tanto tiempo!

Un par de cosas menores:

Con el “aún” equivaliendo a “todavía” (que tiene sentido en este contexto), ese “Aún me importas, te estimo y te aprecio” te queda dactílico corto (2-4-7-10). Con el “aun” de “incluso”, te quedaría de diez, si bien se podría “licenciar” el cómo veas ese “… te aprecio” (tea_pre_cio o te_a_pre_cio). Pero “aun” (incluso) creo que contextualmente, se pierde. El otro tema es ese “a quien tanta crueldad hacia mí ha hecho”. Cuento doce ahí (aquí los separadores en línea ayudan poco). El acento estrófico de “hecho” rompe la posibilidad de hacer un “hae_cho”. Por otra parte, el “mí_ha” es rotura cara, dado el acento no tácito de la “í”. Es decir, no se lee como ese “via’” que antecede, tan monosilábicamente apto.

Mi gran saludo cordial de siempre.
 
Última edición:
Desparpajo.

Quisiera simplemente
desenrollar el cielo como alfombra
y mirarlo hacia abajo.
Caminar sus senderos entre estrellas
y encontrar de repente
sin asomo de sombra
tu sonrisa brillando igual con ellas.
Buscarte entre los soles
que son fuentes de luz y muy fecundos
e incendiarme en tu brillo poderoso.
Pintarme de arreboles
y tan solo en segundos
brillar con dulce gozo
en tu fuego de amor con desparpajo.
 
Cuando las aves miran hacia abajo
el más grande hombre visto desde el cielo
luce como un insecto
no detienen su vuelo.
Si es ladrón y sustrajo
dinero por millones
el acto no produce sensaciones
sigue el día perfecto
en las capas del viento
se deslizan sus alas
la lluvia proporciona el alimento
aunque las decisiones
para el hombre son malas
y logreis extinguiros
los caprichos no rigen la natura
no cambiará la altura
para el cielo los años son suspiros
 
Última edición:
Las aves con sus giros
me hacen soñar que vuelo suspendida.
Deseo desprenderme de ataduras
e inventar trayectorias no previstas.
De rutina hacer viros,
desprenderme de vida tan manida,
romper las estructuras
extraerle al vivir nuevas conquistas.
No sé porque hasta hoy me he resignado
a este estrecho sendero sin destino
en que solo doy vueltas,
pues siempre hago lo mismo.
Tan solo me defiendo del pasado,
mas me ha ido encadenando paulatino
a este final de opciones no resueltas
que me arrastran sin freno al cataclismo.
 
Buscarte en cielos trae ese dualismo
de canto y ala rota en las alturas.
El vuelo de un bemol
parece requerir paracaidismo
de esperadas corduras.
En otoños famélicos de sol,
lo veo un haz de insanas travesuras
que traen los recuerdos de tu risa.
Es tímido ese canto del jilguero
si la mañana bebe cada brisa
que ondea las memorias de tu enagua.
Sé que el tono del río es verdadero
mas no creo en su agua.
Hace arenas de piedras, seduciéndolas.
Su curso, como el tiempo, es muy artero;
disuelve, arrastra, olvida que primero
besó colinas, vegas, zarzas, flores,
pero jamás asiéndolas
como yo pude hacer con tu cintura.
Y ahora el pájaro será premura,
y quejas de mis quejas con su trino.
Como las piedras, él y yo destino
de más arena somos.
Quizá te busque de esa forma un día,
más allá de los nísperos y aromos,
río abajo, ya nunca en firmamentos,
en esa cercanía
que el ave yo bebemos irredentos.
 
Hay una despedida
que me sigue buscando entre la arena
de una barcaza herida,
en la pampa, con su hálito a lavanda,
en el vapor del anca de un caballo
en el alba y que al verme, joven anda
otra vez, sin el peso
del tiempo que es un fallo
del dios de este lugar.
Hay un réquiem que es mío,
una liturgia oscura
que no pienso escuchar
si calandrias de inusitado brío
silencian tanta muerte.
O cada vez que el mar
estalle su salero en mi semblante.
O que entre risas, lúdico, tenerte
pueda en cada mañana.
Que se incendie el estante
donde duermen memorias
entonces, no nombremos los finales
que tristes, temen ver su propio fin.
 
Última edición:
Has llegado por fin
cerrando el ciclo: pena e incertidumbre
que arrastra sin soporte a cual asirse.
Te presentas alegre y cumbanchero
con el rojo carmín
que le das a tu verso siendo cumbre
de sexo y de pasión, y que al fundirse
me sumerge en el cálido venero
de alivio y de placer.
La vida palpitando aún florece
en corrientes de aromas que serpean.
acarician, permean
dentro el alma con nuevo estremecer
que tu gentil pasión sutil me ofrece.
 
Última edición:
¿Quién dijo que perece
el primerizo amor con el siguiente?
¿En qué huérfana mente
cabe el concepto del bestial olvido?
Hubo amores que anido,
y otros, “como la gente”.
Hubo un dolor candente
y el bálsamo de hielo que adoré.
Este que se me ve
eterno, con la terquedad del mar,
y el que fue en el lugar
repudiado por todo el que me quiere.
Pero el primer amor jamás se muere.
Fue sentirse la esencia más humana
en un segundo de carnal locura.
No veré, de la Muerte, la figura.
A otra voy a ver en el colapso
del último suspiro en mi ventana.
 
Amor es medicina.

Si el amor no te sana
al menos sentirás que eres valioso
pues alguien te comparte su alegría
y está cerca de ti dándote afecto.
Te volverá la gana
de disfrutar el día que es hermoso
y compartir sus horas, compañía,
verás que la pasión tiene ese efecto.
Lo bueno que hay en ti lo centuplica
y tomas del amor lo que haga falta
Amor es medicina que te aplica
deseo de vivir y lo resalta.
 
Última edición:
A la flor se la asalta.
En terapia intensiva, hay un piropo
dentro de un corazón que admite falta.
Si bien con él, sincero aún galopo,
se me ahoga en las nubes de anestesia
de lo políticamente correcto.
Se siente como insecto,
no le vendría mal sufrir de amnesia
y disfrutar así su Gran Final,
atascado en su propia mermelada.
Es que libamos mal.
Libamos de esa flor que mencioné,
con violencia lanzada
de un viejo y denostado pedestal.
Bien que recuerdo cómo el puntapié
se lo asestó una bota bien lustrada
con el guano virtual
-no queriendo ofender al chimpancé-
de algún primate haciendo más gansada.

Aunque me ha salido muy, muy “antipoema” (y por ende, en fuerte contraposición con el pretendido mensaje), recordaba aquellos versos de Gonzalo Rojas, el poeta chileno que nos expresara lo mismo, aunque no dudo en forma y estilo mucho mejores que lo que aquí se lee:

ADIÓS A HÖLDERIN (fragmento, Gonzalo Rojas)

Ya no se dice oh rosa, ni
apenas rosa sino con vergüenza; ¿con vergüenza
a qué? ¿a exagerar
unos pétalos, la
hermosura de unos pétalos?
 
Última edición:
Es que yo no sé nada.

Es que yo no sé nada
no sé nada de ti.
Solo sé tu tonada
si canta para mí.
Yo no te conozco,
bueno, solo tu canto,
a veces eres hosco
y a veces otro tanto.
No te sé la sonrisa
ni te sé la mirada,
solo se cuando lloras
porque no dices nada.
A veces te demoras
y a veces tienes prisa,
pero a veces me besas
y te mueres de risa.
A veces eres serio
tus palabras sopesas
le das el peso justo
y tu voz es misterio
y a veces es tu gusto
hablar de cosas llanas
de la calle, del aire
del sol de las mañanas.
A mí siempre me gusta,
me gusta tu donaire
aunque a veces me asusta
que me hagas un desaire
cuando pasan las noches
sin encontrar tu verso,
pero no son reproches
tan solo te converso
por hacerte caricias
y guiños, travesuras,
tan solo son malicias
por estas calenturas
que siento si te pienso
con un deseo intenso.
 
Con el rumor inmenso
del levante en la fronda,
invadió con su ascenso
impregnada en tu luz
una luna redonda
al día casi muerto.
En un rincón, la cruz
de la vida dormita.
La vigilo despierto.
Es borrosa certeza
esta ausencia maldita
durmiéndose a mi lado.
Es lanza en mi costado
más flaco y que visita
la fosa de lo amado.
 
Última edición:
Amor, que a veces vienes, tan esperado,
déjame algunos versos de esos de amor,
de esos que a mí me saben encandilar
con voces de artificio tan esmerado.
Que me enreden de noche con su esplendor
como astillas de lumbre en su crepitar.
El calor de tu verso me alegra el ánimo
y así te siento cerca, cálido aliento,
pues tu verso en mi boca toca cual beso
regalo de tu voz, tiento magnánimo
que me estremece el alma, dentro te siento.
y somos uno solo en dulce embeleso.

La verdad es que he quedado desconcertado, estimada Luciana. Si bien hay silvas modernistas arromanzadas con versos de nueve y catorce sílabas, desconozco que existan en base a dodecasílabos (que tan bien usaran, aunque creo que no dentro de lo que sería una silva, Rubén Darío y Salvador Rueda). Puedo estar equivocado. A las pautas del reto las podemos cambiar y expandir para que incluyan este tipo de variantes en dodecasílabos, si es que existen, y también silvas modernistas en general.

Un gran saludo cordial.
 
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Escaparate.

Tus versos he probado,
son fuente suculenta en poesía.
Paraísos de formas y colores,
de sentir pincelado
en azul fantasía.
Expresión de dolores
que estremecen el alma con sollozos,
o caricias de amores
erizando de pieles su turgencia
en infinitos gozos
que vibran con amor en su emergencia.
O aquellos tan profundos
que hurgan los rescoldos de la duda
quebrando falsos mitos de los mundos
do toda hipocresía se desnuda.
Así es tu poesía, escaparate
que muestra de tu espíritu las sombras,
las luces, los destellos,
expresión infinita con que nombras
aquello que te embate
y se imprime en tus versos como sellos.
Poesía revela
tu gesto, tu perfume, tu talante
y estás de mí delante
y mi noche se desvela.
 
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El lector que aún no existe

Es la mítica estela
de una pluma inspirada y temblorosa.
Lo que se me rebela y más revela
que el trazo es tan fugaz como la rosa.

Es llama y me titila, no es materia.
Es cifra, no lector, chispa en la umbría,
la musa en la autovía
tramándole esperanza a mi miseria.

Es eco que a mi Muerte pone seria,
aunque jamás habló —ni hablar sabría—.
El Tiempo no vacía
su semblante, que inunda toda arteria.

Remienda cicatriz si estoy inerme.
Por marcarme el temor sin cortesía,

me dice que el reloj es solo espanto.
Es dios que ríe al verme
por verme que al rezar le pido tanto.
Y así me policroma el nuevo día.
 
Última edición:
Epifenómenos.

No sé lo que yo haría
si tuviera el poder de rertornar
en el tiempo y cambiar algunos hechos.
Algún arte habría que manejar.
Deshacer el tejido de hora en hora
programar el efecto que tendría
cada cambio que hiciera y contrahechos
resultados trocaran en mejora.
Mas no sé si ese cambio propagara
en otras situaciones un desfase
que todo resultara
en conjunto global un desenlace
de acontecer absurdo
por leyes que no sé del entramado
de hacer y suceder de los fenómenos.
Es como Trump, el burdo,
que queriendo obtener gran resultado
realiza tan solo epifenómenos*
provocando dolores y la muerte

y a su gran objetivo lo revierte.

*Epifenómenos: Fenómeno accesorio que acompaña al fenómeno principal y que no tiene influencia sobre él.
 
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