F. Noctívago
Poeta recién llegado
Busca mi presencia
en la caricia del beso,
donde el sol se posa,
donde la sombra no hiere.
Allí nace y adquiere
su vuelo la mariposa.
Encuéntrame en la calma,
en su tiempo lento,
en la piel que brilla;
con las manos abiertas,
sin miedo, sin puertas,
en la noche sencilla.
Déjame ser viento
que acaricia y no invade,
que susurra, como un rito,
secretos de tu aliento.
Y será mi pecho asiento,
donde habite tu infinito.
en la caricia del beso,
donde el sol se posa,
donde la sombra no hiere.
Allí nace y adquiere
su vuelo la mariposa.
Encuéntrame en la calma,
en su tiempo lento,
en la piel que brilla;
con las manos abiertas,
sin miedo, sin puertas,
en la noche sencilla.
Déjame ser viento
que acaricia y no invade,
que susurra, como un rito,
secretos de tu aliento.
Y será mi pecho asiento,
donde habite tu infinito.