Cirhian
Poeta fiel al portal
Este alacrán que por mi pecho mora.
Federico Garcia Lorca
Este fuego que me ciega, esta luz que me devora;
esta metástasis de soledad que se me lega,
esta paz que no se alcanza aunque alto el mundo ruega,
esta muerte que me aguarda sin tiempo, día ni hora.
Esta estatua de carne que se duele, siente y llora,
esta felicidad que se anuncia y nunca llega;
este irse y desear no volver de la refriega,
este alivio a tanta pena que siempre se demora.
Esta fruta que me muerde y al matarme me mejora,
esta piel que se arranca y en la tuya me golpea;
sobrevivirse en terapia al suicidio de las ideas
por un pequeño amor fingido a cien euros la hora.
Esta vida que se escapa de quien sufre y quien añora,
estos rotos remendados, estos parches en las velas,
estos zapatos a los que volver a coser las suelas;
esta senda conocida adonde la inocencia mora.
Federico Garcia Lorca
Este fuego que me ciega, esta luz que me devora;
esta metástasis de soledad que se me lega,
esta paz que no se alcanza aunque alto el mundo ruega,
esta muerte que me aguarda sin tiempo, día ni hora.
Esta estatua de carne que se duele, siente y llora,
esta felicidad que se anuncia y nunca llega;
este irse y desear no volver de la refriega,
este alivio a tanta pena que siempre se demora.
Esta fruta que me muerde y al matarme me mejora,
esta piel que se arranca y en la tuya me golpea;
sobrevivirse en terapia al suicidio de las ideas
por un pequeño amor fingido a cien euros la hora.
Esta vida que se escapa de quien sufre y quien añora,
estos rotos remendados, estos parches en las velas,
estos zapatos a los que volver a coser las suelas;
esta senda conocida adonde la inocencia mora.
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