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Exégesis

José Benito

Poeta fiel al portal
Pues le dije a Luciana
que tocaba dedicarle un poema,
este pongo aquí por ella.

Cuando el peñasco que engendró la luna
rodaba en los espacios siderales,
tus partículas más elementales
bullían del firmamento allá en su cuna.

Desde el confín del tiempo, a la fortuna
buscábanse en los piélagos astrales,
errantes por eones e inmortales,
hasta encontrarse y conformarte en una.

Todo para servir, de amor, al sueño,
tal es la carne que nos trajo al mundo
de esta cósmica orilla ribereño.

Y así, es vivir para el morir fecundo,
sin tregua regresar a nuestro dueño
en el fugaz suspiro de un segundo.

José Benito Freijanes Martínez
 
Última edición:
Pues le dije a Luciana
que tocaba dedicarle un poema,
este pongo aquí por ella.

Cuando el peñasco que engendró la luna
rodaba en los espacios siderales,
tus partículas más elementales
bullían del firmamento allá en su cuna.

Desde el confín del tiempo, a la fortuna
buscábanse en los piélagos astrales,
errantes por eones e inmortales,
hasta encontrarse y conformarte en una.

Todo para servir de amor al sueño,
tal es la carne que nos trajo al mundo
de esta cósmica orilla ribereño.

Y así es vivir para el morir fecundo,
que es sin tregua volver a nuestro dueño
en el fugaz suspiro de un segundo.

José Benito Freijanes Martínez
Hermosa poesía para nuestra querida compañera, merecidos versos. Saludos
 
Pues le dije a Luciana
que tocaba dedicarle un poema,
este pongo aquí por ella.

Cuando el peñasco que engendró la luna
rodaba en los espacios siderales,
tus partículas más elementales
bullían del firmamento allá en su cuna.

Desde el confín del tiempo, a la fortuna
buscábanse en los piélagos astrales,
errantes por eones e inmortales,
hasta encontrarse y conformarte en una.

Todo para servir de amor al sueño,
tal es la carne que nos trajo al mundo
de esta cósmica orilla ribereño.

Y así es vivir para el morir fecundo,
que es sin tregua volver a nuestro dueño
en el fugaz suspiro de un segundo.

José Benito Freijanes Martínez
Maravilla, es un soneto muy hermoso, me encanta el vocabulario y las imágenes siderales. Estoy muy agradecida. Sonrojada por tan tremendo honor. Un fuerte abrazo.
 
Pues le dije a Luciana
que tocaba dedicarle un poema,
este pongo aquí por ella.

Cuando el peñasco que engendró la luna
rodaba en los espacios siderales,
tus partículas más elementales
bullían del firmamento allá en su cuna.

Desde el confín del tiempo, a la fortuna
buscábanse en los piélagos astrales,
errantes por eones e inmortales,
hasta encontrarse y conformarte en una.

Todo para servir, de amor, al sueño,
tal es la carne que nos trajo al mundo
de esta cósmica orilla ribereño.

Y así es vivir para el morir fecundo,
que es sin tregua volver a nuestro dueño
en el fugaz suspiro de un segundo.

José Benito Freijanes Martínez
Hermosos versos le dedicas a esa gran compañera; José Benito, ya sabes, Luciana se ve de lejos.
 
Pues le dije a Luciana
que tocaba dedicarle un poema,
este pongo aquí por ella.

Cuando el peñasco que engendró la luna
rodaba en los espacios siderales,
tus partículas más elementales
bullían del firmamento allá en su cuna.

Desde el confín del tiempo, a la fortuna
buscábanse en los piélagos astrales,
errantes por eones e inmortales,
hasta encontrarse y conformarte en una.

Todo para servir, de amor, al sueño,
tal es la carne que nos trajo al mundo
de esta cósmica orilla ribereño.

Y así es vivir para el morir fecundo,
que es sin tregua volver a nuestro dueño
en el fugaz suspiro de un segundo.

José Benito Freijanes Martínez
Excelente dedicatoria para una admirada compañera.

Saludos.
 
Pues le dije a Luciana
que tocaba dedicarle un poema,
este pongo aquí por ella.

Cuando el peñasco que engendró la luna
rodaba en los espacios siderales,
tus partículas más elementales
bullían del firmamento allá en su cuna.

Desde el confín del tiempo, a la fortuna
buscábanse en los piélagos astrales,
errantes por eones e inmortales,
hasta encontrarse y conformarte en una.

Todo para servir, de amor, al sueño,
tal es la carne que nos trajo al mundo
de esta cósmica orilla ribereño.

Y así es vivir para el morir fecundo,
que es sin tregua volver a nuestro dueño
en el fugaz suspiro de un segundo.

José Benito Freijanes Martínez


Hemoso y lírico soneto, para nuestra muy querida y sobresaliente,Luciana. Un merecido homenaje a una compañera cuya mente brillante, derrocha talento y generosidad por todos los espacios de este Mundo nuestro.
Felicidades José Benito, por tan hermosa obra y felicidades también a la musa que te inspira.
Un abrazo con mi admiración a ambos.
Isabel
 
Hemoso y lírico soneto, para nuestra muy querida y sobresaliente,Luciana. Un merecido homenaje a una compañera cuya mente brillante, derrocha talento y generosidad por todos los espacios de este Mundo nuestro.
Felicidades José Benito, por tan hermosa obra y felicidades también a la musa que te inspira.
Un abrazo con mi admiración a ambos.
Isabel
Sois muchas las musas que me inspiráis, Libélula. Gracias a ti también, un abrazo.
 
Pues le dije a Luciana
que tocaba dedicarle un poema,
este pongo aquí por ella.

Cuando el peñasco que engendró la luna
rodaba en los espacios siderales,
tus partículas más elementales
bullían del firmamento allá en su cuna.

Desde el confín del tiempo, a la fortuna
buscábanse en los piélagos astrales,
errantes por eones e inmortales,
hasta encontrarse y conformarte en una.

Todo para servir, de amor, al sueño,
tal es la carne que nos trajo al mundo
de esta cósmica orilla ribereño.

Y así, es vivir para el morir fecundo,
sin tregua regresar a nuestro dueño
en el fugaz suspiro de un segundo.

José Benito Freijanes Martínez
Presumo le será de mucho agrado este magnífico soneto a nuestra amiga Luciana.
Se nota que tienes mucho oficio.
Un abrazo.
 

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