
foto de mi autoría
Extraño ser con astas de venado,
en medio de la noche te apareces
y me cuentas los males que padeces,
quejas de un triste espectro desolado.
Pobre árbol de ciudad que despojado
de tu espacio retuerces tus raíces,
llevas en tu corteza cicatrices;
aunque no queden nidos en tus ramas
vendrán las primaveras que reclamas
y harán que hasta el asfalto fertilices.
Y aquí estoy yo metiéndome en tu piel,
intentando saber lo que se siente
cuando a tu alrededor todo desmiente
que ayer formaras parte de un vergel.
Hoy que percibo tu existencia cruel,
me aflige la tristeza que te habita,
y como tu raíz se debilita
buscando la manera de avanzar,
como buscan los pájaros volar
porque la primavera es infinita.
Por mucho que cientos de miles de personas, reunidas en un corto espacio de terreno al que se han apegado, se esfuercen en llenar el suelo de piedras para que no crezca nada en él; por mucho que limpien ese terreno hasta la última brizna de hierba; por mucho que impregnen el aire con el humo del carbón y el petróleo, por mucho que corten los árboles y obliguen a marcharse a todos los animales y aves,
"la primavera, hasta en la ciudad, siempre es primavera.“ —
León Tolstói
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