Garra.
La garra son oleajes, oleajes con garra y devociones grises…
la guinda sobre el café y el barquero entre las hormigas…
las calideces rondan por refugios literarios y espesuras repletas de símbolos,
las frondosidades por la isla de la calavera…
y los ánimos de “Rodolfo langostino”,
y cuando suavemente ronronean gaviales;
el toc- toc que son luciérnagas,
y la llovizna en su femineidad, sobre nuestros tejados y los últimos puertos…
y echar a volar todos esos anhelos, con todas las palomas y monumentos…