Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
GRITE TU NOMBRE AL VIENTO Y LLORÉ
Grité tu nombre al viento y lloré,
no fue un llanto de tristeza, sólo fue un llanto de alegría;
son lágrimas que recorren las mejillas dándome dicha
Fue el grito que eleve al cielo,
cuando tu nombre se hizo canto,
cuando tu nombre al pronunciarlo,
entre mis labios se hizo beso
Oh dulce amado mío
Hoy te busco entre mis recuerdos,
los que guardo, celosamente en mi alma
y ahí estás muy vivo
Grité tu nombre amado mío
y el viento en su canto te lleva,
hasta el último rincón de la tierra
Oh amado mío,
grité tu nombre al viento y lloré,
no fue llanto de tristeza, sólo fue un llanto de alegría,
Oh aún tu nombre me da vida
y aunque estés en los recuerdos dormido,
estás en mi alma muy vivo.
Es el grito que eleve al cielo, cuando tu nombre se hizo canto,
cuando tu nombre al pronunciarlo, entre mis labios se hizo beso
Sí, hoy lloro entre tus recuerdos, amado mío,
no hay tristeza;
son esas lágrimas que recorren las mejillas dándome dicha
Oh amado mío, grité tu nombre al viento amado mío amado mío
no fue un llanto de tristeza, sólo fue un llanto de alegría;
son lágrimas que recorren las mejillas dándome dicha
Fue el grito que eleve al cielo,
cuando tu nombre se hizo canto,
cuando tu nombre al pronunciarlo,
entre mis labios se hizo beso
Oh dulce amado mío
Hoy te busco entre mis recuerdos,
los que guardo, celosamente en mi alma
y ahí estás muy vivo
Grité tu nombre amado mío
y el viento en su canto te lleva,
hasta el último rincón de la tierra
Oh amado mío,
grité tu nombre al viento y lloré,
no fue llanto de tristeza, sólo fue un llanto de alegría,
Oh aún tu nombre me da vida
y aunque estés en los recuerdos dormido,
estás en mi alma muy vivo.
Es el grito que eleve al cielo, cuando tu nombre se hizo canto,
cuando tu nombre al pronunciarlo, entre mis labios se hizo beso
Sí, hoy lloro entre tus recuerdos, amado mío,
no hay tristeza;
son esas lágrimas que recorren las mejillas dándome dicha
Oh amado mío, grité tu nombre al viento amado mío amado mío