Está aún demasiado cerca Eduardo como para convertirlo en prócer, quedan aún en este foro testimonios de su dimensión humana más lamentable. Sus méritos han sido suficientemente ensalzados, y no es mi propósito negarlos. Pero no puedo dejar de recordaros que en su tarea de enseñante cometió errores (algunos grotescos, como el de prohibir la sinalefa ante la hache de étimo efe); los errores son humanos, nadie está libre de ellos, pero Eduardo les sumó su necedad ante la crítica; una muestra cabal de esta necedad y de su refutación puede apreciarse, con paciencia para leer los comentarios, en el siguiente link:
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/ovillejos-cervantinos.590352/.
Recuerdo con cierto cariño a Eduardo, que mal o bien me introdujo en algunos de los fascinantes problemas de la métrica; pero me cansan las loas desmedidas que se le brindan. No es necesario ocultar la realidad para reconocer el valor de las personas.
un saludo
J.
PS. Acerca del error grotesco que recuerdo: puede comprobarse en
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/el-lecho.371288/
Enumero aquí los errores sistemáticos que recuerdo, cometidos por Eduardo en su práctica de enseñanza:
1. Adherir a una teoría errónea de la sinalefa. El principal error de esta teoría consiste en ignorar la práctica de los poetas del siglo XVII.
2. Ignorar la sinéresis (ejemplo en
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/acto-de-amor.423205/). Nuevamente, esta ignorancia contradice la práctica habitual del siglo XVII.
3. Preconizar el hiato ante palabras empezadas con hache de étimo efe. Este error se basó en una lectura incorrecta de un párrafo de un libro de Domínguez Caparrós, donde el autor explica esos hiatos en la práctica de Garcilaso. Pocos casos hay en el siglo XVII (y menos en los posteriores) donde se practique este hiato.