Hospital militar

Guille Betancourt

Poeta recién llegado
Naceré para contarte
la historia de un horror,
para escuchar tu voz
en la voz del crucifijo,
para que siembres
semillas podridas y se confundan
tus manos sin dedos
con los gusanos de la tierra,
hospital militar,
solo el murmullo de tus ratas,
obesas por devorar
los coágulos del suelo,
conoce todo el espanto en las camillas,
los brazos de los muertos, como péndulos
danzando en la marea de tus horas,
hospital militar,
fango de médula y aserrío de huesos,
hay solo silencio y vida
en el hueco de la lengua,
masilla de dientes triturados,
hospital militar,
silencio y vida
en el altar vacío de los ojos,
silencio en el terror de madrugada,
silencio en el rumor
de la piel hervida goteando sobre piso,
hospital militar,
silencio
en el vaho de tu morgue, en la creolina
hospital militar,
en los martillos que no clavaron
las tablas sin lijar,
pues nunca
se cortaron árboles: se han cortado hombres,
sin cruz y sin más destino
que el olvido y el granizo.
Vengo a ti por el dulce olor
que brota de este sueño
de sirenas que anuncian la muerte
tras la muerte previa,
a la humedad de tus escaleras,
hospital militar,
aquí donde nadie
ha nacido nunca,
naceré yo para escuchar
tu voz en la voz del crucifijo,
para contarte
la historia de un horror.
 
Me parece que confunde un hospital de campo (hospital de campaña), con un hospital militar de planta.
Esas unidades móviles de antaño hoy casi no existen.
Ahora son buques hospital que se desplazan a puertos seguros o forman parte del convoy junto a un portahelicópteros.
Las unidades de tierra están dentro de bases reforzadas y separadas de depósitos de armas.
Y aunque la cirugía de guerra sigue siendo extrema, no se aproxima en nada a lo descrito.

Saludos.
 
Hola, gracias por la aclaración. Sin embargo, la idea nunca fue describir de manera precisa un hospital militar o de campaña, ni que este estuviera ubicado en una época determinada. La idea parte de una experiencia personal en el hospital militar de mi ciudad, a la que, como es obvio, transformé, agregando cosas de modo general. Un saludo y gracias nuevamente por comentar
 
Naceré para contarte
la historia de un horror,
para escuchar tu voz
en la voz del crucifijo,
para que siembres
semillas podridas y se confundan
tus manos sin dedos
con los gusanos de la tierra,
hospital militar,
solo el murmullo de tus ratas,
obesas por devorar
los coágulos del suelo,
conoce todo el espanto en las camillas,
los brazos de los muertos, como péndulos
danzando en la marea de tus horas,
hospital militar,
fango de médula y aserrío de huesos,
hay solo silencio y vida
en el hueco de la lengua,
masilla de dientes triturados,
hospital militar,
silencio y vida
en el altar vacío de los ojos,
silencio en el terror de madrugada,
silencio en el rumor
de la piel hervida goteando sobre piso,
hospital militar,
silencio
en el vaho de tu morgue, en la creolina
hospital militar,
en los martillos que no clavaron
las tablas sin lijar,
pues nunca
se cortaron árboles: se han cortado hombres,
sin cruz y sin más destino
que el olvido y el granizo.
Vengo a ti por el dulce olor
que brota de este sueño
de sirenas que anuncian la muerte
tras la muerte previa,
a la humedad de tus escaleras,
hospital militar,
aquí donde nadie
ha nacido nunca,
naceré yo para escuchar
tu voz en la voz del crucifijo,
para contarte
la historia de un horror.
Como se dice vulgarmente pasando de normas ortográficas y análisis poéticos sesudos me gusta cualquier escrito que salga de una experiencia vivida a nivel personal y, además, en ciertas modo te comprendo porque también he estado en un hospital militar y aquello (aparte de lo que te enrriquece como experiencia vital y de lo que aprendes) era muy cutre en diversos sentidos y, en mi caso, estaba como loco por salir de allí y del ejército en general, cosa que gracias a no sé qué conseguí en poco tiempo.

Ha sido muy interesante conocer tu experiencia descrita con palabras.

Un saludo Guille.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba