¡Ya no es una amenaza!, es sentencia.
¿Qué te puedo decir que nos consuele
sin refugio que frene la demencia?
Sí, es la sangre del odio que nos duele,
la muerte sin razón de la inocencia
que le pide a mi verso que no vuele,
que descienda a llorar con La Piedad
por la ausencia en los hombres de bondad.
Inspirada en el excelente poema Mal augurio de goodlookingteenagevampire
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