Hola Manuel, sabes que habitualmente tu poesía la disfruto, pero en este caso de
dodecasílabos***
con un cierto carácter filosófico me pierdo en el análisis de los mismos.
(no conozco sonetos dodecasílabos, pero tal vez igual que la meigas, haberlos haylos... jejeje)
1) Te marco en negrita, y a mi criterio, un par de versos que me parece que lo has colocado aquí de un modo forzado, o sin sentido.
2 ) Lerdo, aplicado al corazón no me parece lo más oportuno, lerdo alude a la falta de inteligencia o comprensión...
Me trastorna esta pasión que aguarda inerte,
si me duermo es tan igual no haber dormido (no entiendo el sentido) en todo caso: si me duermo sería igual
NO o QUE haber dormido
y mi lerdo corazón guarda un latido ( Lerdo, aplicado al corazón no me parece lo más oportuno, lerdo alude a la falta de inteligencia o comprensión...)
para el trágico final, la mustia muerte.
Mustia: Que está triste, abatido o melancólico, la muerte como tal, dificilmente puede estar mustia o eso creo yo.
No es mi intención- ya me conoces- discrepar sobre un poema con personalidad, solo puntualizar en el contexto del mismo,
Un abrazo,
Pepe.
PD: en cuanto a la métrica estoy de acuerdo con Luis.
***Dodecasílabo (del griego δώδεκα "doce" y συλλαβή "sílaba") es el verso de doce sílabas utilizado en la métrica española.
El dodecasílabo clásico, tal cual fue utilizado por primera vez en el siglo XV, se reparte en dos hemistiquios o partes isométricas de seis sílabas cada una, separadas por cesura, y cuenta con un característico ritmo acentual de cuatro sílabas tónicas separadas cada una de la otra por dos sílabas átonas, lo que le confiere una típica prestancia solemne, aunque un poco monótona.
El ritmo resultante es dactílico y se articula en torno a cuatro ejes rítmicos, pero resulta algo invariable y machacón, por lo cual fue reemplazado rápidamente durante el Renacimiento por el más flexible endecasílabo, articulado sobre tres ejes rítmicos, pero con más variedad de combinaciones, sobre todo en el primer eje acentual.
El dodecasílabo fue usado principalmente en el Prerrenacimiento del siglo XV por la escuela alegórico-dantesca de Juan de Mena, micer Francisco Imperial, Íñigo López de Mendoza y otros) y en la primera mitad del siglo XVI, a causa de la solemnidad de su ritmo, que lo hacía apto para las narraciones épicas cultas como el Laberinto de Fortuna de Juan de Mena o la Comedieta de Ponza de Íñigo López de Mendoza; luego entró en decadencia hasta el Modernismo del siglo XX, en que de nuevo empezó a resurgir merced al frecuente empleo que de él hizo Rubén Darío, en lo que fue seguido por sus imitadores.
Pepe estimado amigo, te conozco lo suficiente para reconocer públicamente que no te asiste intención algún de discrepancia; donde lo puedo decir lo digo, eres un extraordinario ser humano, un excelente amigo y un poeta de altura, te agradezco mucho lo que por ti he aprendido no solo en poesía, agregaría a ello que como ser humano y como amigo, sin redundar.
Yo también estoy de acuerdo con Luis Rubio y acato de buena gana su veredicto, es bien cierto que la clásica se aceptan dodecasílabos ternarios o con hemistiquios 6//6, nunca de este tipo como el que nos ocupa la atención. Ya de esos tipos aceptados he publicado algunos con resultados muy satisfactorios para mí en lo personal, claro está.
Lo cierto es estimado Pepe, que me he sentido muy a gusto componiendo en esta métrica desde mis inicios, de hecho este soneto lo publiqué acá hace casi cinco años y ha sido de esos temas que algún poeta desempolva y trae al presente, con sus errores y aciertos, y lo agradezco, y mucho, pues me hace ver la evolución que he venido sosteniendo, aunque a pasos lentos, en el transcurso de los años.
De vuelta al punto de tu análisis debo decirte que la expresión "
si me duermo es tan igual no haber dormido" palabras más, palabras menos, es de uso común en mi entorno y se refiere al hecho de que el enfermo duerme a ratos y despierta con el mismo cansancio y dolencia, como si el descanso no le hubiese surtido efecto positivo. Claro, no es una expresión digamos que universal, de uso amplio, pero en sí expresa exactamente lo que quería reflejar. Concuerdo a medias contigo en cuanto al término
"lerdo", aplicado al corazón quiero decirle "torpe" porque es tardo en comprender que requiero del sueño, y esto aplicándole al corazón sentimientos que no nacen de él —que es más bien una intrincada máquina de bombeo— si no del alma. "
Mustia" en definitiva la muerte la vemos con melancolía y tristeza, es en esencia triste, melancólica y trágica expresión del final de la vida.
Aprecio mucho la explicación que me haces con respecto a los dodecasílabos, es muy concisa y abarca un tiempo histórico amplio. considero que, como toda poesía, mantiene vigencia hasta nuestros días y más allá de ellos seguirán vigentes. Aprecio además el tiempo y el desinterés en la valoración que a bien has hecho. Siempre eres bienvenido estimado amigo.
Espero seguir contando siempre contigo.
Un gran abrazo