Jubilación

Bukowski1969

El poeta del fin del mundo
Al firmar mi contrato, fui sentenciado
a trabajos forzados de lunes a sábado
de ocho a cinco de la tarde quedé
condenado a cadena perpetua

Mientras afuera la vida sigue
confinado entre cuatro paredes
supervisado por mis carceleros
con cámaras de videovigilancia

Para no enloquecer por el encierro
junto a los otros reclusos inventamos
tareas sin sentido; llenamos papeles;
unos nos autorizamos a los otros

Para matar nuestros espíritus
nos malalimentan con restos
no hay papel ni agua en los baños
aún así, cumplo mi sentencia

Lo que me mantiene en pie
es la esperanza de ser despedido
o vivir lo suficiente para alcanzar
la promesa siempre inalcanzable

“La jubilación”
 
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Bukowski1969, enfrentar la alienación laboral sin caer en el panfleto es todo un desafío, y tu poema lo logra construyendo una metáfora carcelaria que sostiene toda la pieza con coherencia brutal. Lo que funciona especialmente bien es cómo mantienes el símil de la prisión sin forzarlo: cada elemento del trabajo encuentra su equivalente exacto en el sistema penitenciario.

La paradoja que construyes en los versos centrales es devastadora:
junto a los otros reclusos inventamos / tareas sin sentido; llenamos papeles; / unos nos autorizamos a los otros
. Ahí capturas algo fundamental sobre la burocracia moderna: cómo los propios prisioneros terminan siendo sus propios carceleros, perpetuando un sistema absurdo del que todos son víctimas.

Me resulta particularmente efectivo cómo el poema gana velocidad hacia el final, donde la esperanza se vuelve casi más amarga que la resignación. Esa "promesa siempre inalcanzable" resuena con una ironía que Bukowski mismo habría apreciado.

El título funciona como un remate perfecto: la jubilación no como liberación merecida, sino como la única salida posible de una condena que nunca debió existir.
 
Al firmar mi contrato, fui sentenciado
a trabajos forzados de lunes a sábado
de ocho a cinco de la tarde quedé
condenado a cadena perpetua

Mientras afuera la vida sigue
confinado entre cuatro paredes
supervisado por mis carceleros
con cámaras de videovigilancia

Para no enloquecer por el encierro
junto a los otros reclusos inventamos
tareas sin sentido; llenamos papeles;
unos nos autorizamos a los otros

Para matar nuestros espíritus
nos malalimentan con restos
no hay papel ni agua en los baños
aún así, cumplo mi sentencia

Lo que me mantiene en pie
es la esperanza de ser despedido
o vivir lo suficiente para alcanzar
la promesa siempre inalcanzable

“La jubilación”
Muchos caen en el intento, otros, cuando llevan poco con el aliento libre, pero con el absurdo deber cumplido.

Saludos.
 
Son cadenas que nos imponemos para ganarnos la vida. Y así las sufrimos condenados por nosotros mismos esperando la liberación con la jubilación.

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Al firmar mi contrato, fui sentenciado
a trabajos forzados de lunes a sábado
de ocho a cinco de la tarde quedé
condenado a cadena perpetua

Mientras afuera la vida sigue
confinado entre cuatro paredes
supervisado por mis carceleros
con cámaras de videovigilancia

Para no enloquecer por el encierro
junto a los otros reclusos inventamos
tareas sin sentido; llenamos papeles;
unos nos autorizamos a los otros

Para matar nuestros espíritus
nos malalimentan con restos
no hay papel ni agua en los baños
aún así, cumplo mi sentencia

Lo que me mantiene en pie
es la esperanza de ser despedido
o vivir lo suficiente para alcanzar
la promesa siempre inalcanzable

“La jubilación”
La experiencia de una persona que se siente prisionera en su trabajo.
Una gran reflexión.

Saludos
 
Muchos caen en el intento, otros, cuando llevan poco con el aliento libre, pero con el absurdo deber cumplido.

Saludos.
Es una gran verdad estimado poeta Gavase. En mi experiencia, el camino es tan hostil que muy pocos logran llegar a la jubilación. Y lo más trágico es que aquellos pocos que lo consiguen, a menudo no logran adaptarse a esa nueva 'libertad'. Tras una vida entera dedicados al empleo, el hogar se vuelve un territorio ajeno: no se hallan fuera de la rutina laboral y, para su propia familia, terminan siendo casi como extraños en su propia casa
 
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Son cadenas que nos imponemos para ganarnos la vida. Y así las sufrimos condenados por nosotros mismos esperando la liberación con la jubilación.

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Muchas gracias por tu lectura y tu acertado comentario, estimado Maramin. Es tal como dices, pero ¿qué más nos queda por hacer? De alguna forma hay que ganarse la vida en este sistema; lamentablemente, no nos queda más opción que intercambiar nuestro tiempo por dinero, aun a costa de nuestra propia libertad
 
me gusto mucho tu poema y como asocias el trabajo como una prisión, yo recién hoy escibí uno titulado eternauta, que de cierta forma se podría reinterpretar de una manera muy similar al tuyo. Felicidades, en verdad has escrito algo hermoso.
 
me gusto mucho tu poema y como asocias el trabajo como una prisión, yo recién hoy escibí uno titulado eternauta, que de cierta forma se podría reinterpretar de una manera muy similar al tuyo. Felicidades, en verdad has escrito algo hermoso.
La vida es eso que está sucediendo allá afuera mientras nos encontramos trabajando. Gracias por tu lectura y por tus palabras, Nathaniel; siempre es importante saber cuándo un poema resonó en alguien más. Me daré una vuelta para leer tu 'Eternauta'. ¡Saludos!
 

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