La escultura.

LA ESCULTURA.


Le erigió un altar en mitad de un desierto de voces, acaparó la arena que sus pies acariciaban cabalgando las dunas de su cintura. De saliva y labios amasó su fisonomía como escultor de lo propio y de lo ajeno; le dibujó un semblante, le borró la tristeza que simulaban los postreros trazos y la colocó en el centro de su vista cansada.

Sus plegarias rozaron la escultural presencia, se instalaron entre las tonalidades y el idílico marco que aceptó contenerlas; rezó sin voz, gritó de oído y escuchó los ecos de su creación. Buscó la soledad como única confidente, como testigo ciego de un espejismo tan real como incomprendido.

Fue la obra maestra de aquel alumno aventajado; de aquel alumno que hoy es esclavo de su propia creación.
Siempre hay un repertorio artístico en una escultura que bien son ecos de la creación que expresa el escultor, siempre genial en lo que escribes, dejando emotivas sensaciones, lo he disfrutado al máximo, te dejo un abrazo que moldea formas, jejeje, feliz día poeta!
 
LA ESCULTURA.


Le erigió un altar en mitad de un desierto de voces, acaparó la arena que sus pies acariciaban cabalgando las dunas de su cintura. De saliva y labios amasó su fisonomía como escultor de lo propio y de lo ajeno; le dibujó un semblante, le borró la tristeza que simulaban los postreros trazos y la colocó en el centro de su vista cansada.

Sus plegarias rozaron la escultural presencia, se instalaron entre las tonalidades y el idílico marco que aceptó contenerlas; rezó sin voz, gritó de oído y escuchó los ecos de su creación. Buscó la soledad como única confidente, como testigo ciego de un espejismo tan real como incomprendido.

Fue la obra maestra de aquel alumno aventajado; de aquel alumno que hoy es esclavo de su propia creación.
Hermoso relato dedicado a la escultura y al arte de crearlas que entretiene al escultor en su soledad. Grato leerte. Un abrazo amigo.
 
Alonso rico en imágenes y creatividad, mi visión es que es la vida la que nos esculpe a nosotros y modela con el cincel y el
martillo, a veces nos mutila...otras nos agranda.
Un abrazo. Pili
 
Bello relato basado en el mito de Pigmalión. Todos esculpimos en nuestra imaginación la figura de la persona amada.

Salud y ventura.
Pues si que tiene su similitud con el Pigmalión de Ovidio, pero en este caso la inspiración vino por el lado mismo de este foro al cual dedicamos tanto tiempo aveces que llega a desconectarnos del resto del mundo. Después llegó la escultura y el relato siguió este curso; reminiscencias de la época de clásicas de la juventud.
Un abrazo Antonio.
 
LA ESCULTURA.


Le erigió un altar en mitad de un desierto de voces, acaparó la arena que sus pies acariciaban cabalgando las dunas de su cintura. De saliva y labios amasó su fisonomía como escultor de lo propio y de lo ajeno; le dibujó un semblante, le borró la tristeza que simulaban los postreros trazos y la colocó en el centro de su vista cansada.

Sus plegarias rozaron la escultural presencia, se instalaron entre las tonalidades y el idílico marco que aceptó contenerlas; rezó sin voz, gritó de oído y escuchó los ecos de su creación. Buscó la soledad como única confidente, como testigo ciego de un espejismo tan real como incomprendido.

Fue la obra maestra de aquel alumno aventajado; de aquel alumno que hoy es esclavo de su propia creación.

Que buen surrealismo tiene tu narrativa Alonso; el arte del texto me ha cautivado
Saludos cordiales
 
LA ESCULTURA.


Le erigió un altar en mitad de un desierto de voces, acaparó la arena que sus pies acariciaban cabalgando las dunas de su cintura. De saliva y labios amasó su fisonomía como escultor de lo propio y de lo ajeno; le dibujó un semblante, le borró la tristeza que simulaban los postreros trazos y la colocó en el centro de su vista cansada.

Sus plegarias rozaron la escultural presencia, se instalaron entre las tonalidades y el idílico marco que aceptó contenerlas; rezó sin voz, gritó de oído y escuchó los ecos de su creación. Buscó la soledad como única confidente, como testigo ciego de un espejismo tan real como incomprendido.

Fue la obra maestra de aquel alumno aventajado; de aquel alumno que hoy es esclavo de su propia creación.

No es nada extraño comprobar nuestras propias imperfecciones. lo cotidiano
nos ofrece esa realidad naturaleza que debemos de intentar mirar para
sentirnos importantes en este crecimiento de vida. me ha gustado mucho.
saludos amables de luzyabsenta
 

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