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La higuera de mi infancia

libelula

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higuera-6.jpg

El árbol de mi infancia
Como la higuera joven,
resplandeciente y ciega.
Miguel Hernadez

El árbol de mi infancia
no era un árbol cualquiera
"era una higuera joven
resplandeciente y ciega"

Recuerdo aquellos días de verano,
correr en libertad por las veredas,
escuchando el cantar de las cigarras
que rompía el silencio de las eras;
y en medio de la finca,
mostraba su esplendor aquella higuera,
ella me dio el cobijo de su sombra *
acogedora y fresca,
mientras mecía un nido entre sus ramas,
y era tal el amor de aquella higuera!...
que aún brotan a la vez como un milagro
los higos y las brevas.

Cuando al fin el verano,
en ti se desvanezca,
y el otoño te deje,
envuelta en soledad, desnuda y seca;
saciarás con la lluvia
esa sed de belleza.
Y al sentirte radiante
bajo la luna llena,
susurrarás al viento:
¡hoy me llamaron bella
y me vieron hermosa
aunque nunca florezca!


Han pasado los años
y entre tus ramas viejas
he visto que acunabas, nuevo nido,
como un reverdecer de primavera.

Cansada y sudorosa,
me refugié en tu sombra, con mis penas;
mas, de tu tronco seco,
pude sentir la queja.

¡Cuanto años guardaste mis secretos,

sin cambiar la dulzura de tu esencia!
¡Que el viento no se olvide de arrullarte,
y amarte hasta el instante en que te mueras!
Porque en tierras extrañas,
¡yo hice de ti mi patria, compañera!
¡Reina de mis nostalgias,
mi cálida hechicera!
Higuera de mi infancia
resplandeciente y ciega.



Hay en este poema, un homenaje a la poeta Juana de Ibarbourou, y su poema La higuera, y dos versos de Miguel Hernandez.
 

higuera-6.jpg

El árbol de mi infancia
Como la higuera joven,
resplandeciente y ciega.
Miguel Hernadez

El árbol de mi infancia
no era un árbol cualquiera
"era una higuera joven
resplandeciente y ciega"

Recuerdo aquellos días de verano,
correr en libertad por las veredas,
escuchando el cantar de las cigarras
que rompía el silencio de las eras;
y en medio de la finca,
mostraba su esplendor aquella higuera,
ella me dio el cobijo de su sombra *
acogedora y fresca,
mientras mecía un nido entre sus ramas,
y era tal el amor de aquella higuera!...
que aún brotan a la vez como un milagro
los higos y las brevas.

Cuando al fin el verano,
en ti se desvanezca,
y el otoño te deje,
envuelta en soledad, desnuda y seca;
saciarás con la lluvia
esa sed de belleza.
Y al sentirte radiante
bajo la luna llena,
susurrarás al viento:
¡hoy me llamaron bella
y me vieron hermosa
aunque nunca florezca!


Han pasado los años
y entre tus ramas viejas
he visto que acunabas, nuevo nido,
como un reverdecer de primavera.

Cansada y sudorosa,
me refugié en tu sombra, con mis penas;
mas, de tu tronco seco,
pude sentir la queja.

¡Cuanto años guardaste mis secretos,

sin cambiar la dulzura de tu esencia!
¡Que el viento no se olvide de arrullarte,
y amarte hasta el instante en que te mueras!
Porque en tierras extrañas,
¡yo hice de ti mi patria, compañera!
¡Reina de mis nostalgias,
mi cálida hechicera!
Higuera de mi infancia
resplandeciente y ciega.



Hay en este poema, un homenaje a la poeta Juana de Ibarbourou, y su poema La higuera, y dos versos de Miguel Hernandez.

Conozco muy bien ese poema de Juana de Ibarbourou, ya que una niña de mi clase lo recitó en un festival de fin de curso cuando estábamos en primaria. Muy bonito poema, y muy bonito homenaje que le haces, que además trae recuerdos porque en mi infancia no hubo una higuera, sino dos. Ojito con subirte a ella y confiarte, que las ramas...

Combinación de heptasílabos con endecasílabos es una sabia solución que tiene una explicación estética, por lo que cuenta con una noble y larga tradición. Un saludo.
 
Última edición:
Precioso poema, Isabel, como otros muchos tuyos que he leído en este foro que me han llegado al alma. Admiro la fuerza expresiva y la sensibilidad que pones en cada uno de ellos. Este en particular me ha servido de inspiración para componerle un pequeño poema a las higueras, humilde aportación de un aprendiz de poeta, pero que te dedico con todo mi cariño:


Higueras

Higueras matinales,

que osáis cortar mi aliento:

qué verdes maternales

de fruto amarillento.


Tu sexual gratitud

queda plasmada en tu

acento, olor de acanto,

fruto endulzado al llanto.


Higuera empedernida,

yo diré tu canción,

en la noche abolida

de desesperación.


Quién dijo que en tus brevas

pico de ave renuevas

sortilegio y mohín,

forestal chiquitín.


O en tus higos sabrosos,

con regusto dulzón,

con que sacias, gozosos,

el hambre del gorrión.

Un abrazo
 

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El árbol de mi infancia
Como la higuera joven,
resplandeciente y ciega.
Miguel Hernadez

El árbol de mi infancia
no era un árbol cualquiera
"era una higuera joven
resplandeciente y ciega"

Recuerdo aquellos días de verano,
correr en libertad por las veredas,
escuchando el cantar de las cigarras
que rompía el silencio de las eras;
y en medio de la finca,
mostraba su esplendor aquella higuera,
ella me dio el cobijo de su sombra *
acogedora y fresca,
mientras mecía un nido entre sus ramas,
y era tal el amor de aquella higuera!...
que aún brotan a la vez como un milagro
los higos y las brevas.

Cuando al fin el verano,
en ti se desvanezca,
y el otoño te deje,
envuelta en soledad, desnuda y seca;
saciarás con la lluvia
esa sed de belleza.
Y al sentirte radiante
bajo la luna llena,
susurrarás al viento:
¡hoy me llamaron bella
y me vieron hermosa
aunque nunca florezca!


Han pasado los años
y entre tus ramas viejas
he visto que acunabas, nuevo nido,
como un reverdecer de primavera.

Cansada y sudorosa,
me refugié en tu sombra, con mis penas;
mas, de tu tronco seco,
pude sentir la queja.

¡Cuanto años guardaste mis secretos,

sin cambiar la dulzura de tu esencia!
¡Que el viento no se olvide de arrullarte,
y amarte hasta el instante en que te mueras!
Porque en tierras extrañas,
¡yo hice de ti mi patria, compañera!
¡Reina de mis nostalgias,
mi cálida hechicera!
Higuera de mi infancia
resplandeciente y ciega.



Hay en este poema, un homenaje a la poeta Juana de Ibarbourou, y su poema La higuera, y dos versos de Miguel Hernandez.
Las flores de la higuera son internas; salen para el interior del fruto, son dulces como el corazón.
Todos le cantamos a este desgarbado árbol. Yo también lo he intentado con peores "higos":http://www.mundopoesia.com/foros/temas/a-la-higuera.219220/
Un saludo y mi admiración a tu arte.
Castro.
 

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El árbol de mi infancia
Como la higuera joven,
resplandeciente y ciega.
Miguel Hernadez

El árbol de mi infancia
no era un árbol cualquiera
"era una higuera joven
resplandeciente y ciega"

Recuerdo aquellos días de verano,
correr en libertad por las veredas,
escuchando el cantar de las cigarras
que rompía el silencio de las eras;
y en medio de la finca,
mostraba su esplendor aquella higuera,
ella me dio el cobijo de su sombra *
acogedora y fresca,
mientras mecía un nido entre sus ramas,
y era tal el amor de aquella higuera!...
que aún brotan a la vez como un milagro
los higos y las brevas.

Cuando al fin el verano,
en ti se desvanezca,
y el otoño te deje,
envuelta en soledad, desnuda y seca;
saciarás con la lluvia
esa sed de belleza.
Y al sentirte radiante
bajo la luna llena,
susurrarás al viento:
¡hoy me llamaron bella
y me vieron hermosa
aunque nunca florezca!


Han pasado los años
y entre tus ramas viejas
he visto que acunabas, nuevo nido,
como un reverdecer de primavera.

Cansada y sudorosa,
me refugié en tu sombra, con mis penas;
mas, de tu tronco seco,
pude sentir la queja.

¡Cuanto años guardaste mis secretos,

sin cambiar la dulzura de tu esencia!
¡Que el viento no se olvide de arrullarte,
y amarte hasta el instante en que te mueras!
Porque en tierras extrañas,
¡yo hice de ti mi patria, compañera!
¡Reina de mis nostalgias,
mi cálida hechicera!
Higuera de mi infancia
resplandeciente y ciega.



Hay en este poema, un homenaje a la poeta Juana de Ibarbourou, y su poema La higuera, y dos versos de Miguel Hernandez.
Inmenso romance.
Bueno, que decirte que no te hayan dicho y que no sepas.
Solo queda aplaudir.

Feliz fin de semana.
 

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El árbol de mi infancia
Como la higuera joven,
resplandeciente y ciega.
Miguel Hernadez

El árbol de mi infancia
no era un árbol cualquiera
"era una higuera joven
resplandeciente y ciega"

Recuerdo aquellos días de verano,
correr en libertad por las veredas,
escuchando el cantar de las cigarras
que rompía el silencio de las eras;
y en medio de la finca,
mostraba su esplendor aquella higuera,
ella me dio el cobijo de su sombra *
acogedora y fresca,
mientras mecía un nido entre sus ramas,
y era tal el amor de aquella higuera!...
que aún brotan a la vez como un milagro
los higos y las brevas.

Cuando al fin el verano,
en ti se desvanezca,
y el otoño te deje,
envuelta en soledad, desnuda y seca;
saciarás con la lluvia
esa sed de belleza.
Y al sentirte radiante
bajo la luna llena,
susurrarás al viento:
¡hoy me llamaron bella
y me vieron hermosa
aunque nunca florezca!


Han pasado los años
y entre tus ramas viejas
he visto que acunabas, nuevo nido,
como un reverdecer de primavera.

Cansada y sudorosa,
me refugié en tu sombra, con mis penas;
mas, de tu tronco seco,
pude sentir la queja.

¡Cuanto años guardaste mis secretos,

sin cambiar la dulzura de tu esencia!
¡Que el viento no se olvide de arrullarte,
y amarte hasta el instante en que te mueras!
Porque en tierras extrañas,
¡yo hice de ti mi patria, compañera!
¡Reina de mis nostalgias,
mi cálida hechicera!
Higuera de mi infancia
resplandeciente y ciega.



Hay en este poema, un homenaje a la poeta Juana de Ibarbourou, y su poema La higuera, y dos versos de Miguel Hernandez.

Conozco muy bien ese poema de Juana de Ibarbourou, ya que una niña de mi clase lo recitó en un festival de fin de curso cuando estábamos en primaria. Muy bonito poema, y muy bonito homenaje que le haces, que además trae recuerdos porque en mi infancia no hubo una higuera, sino dos. Ojito con subirte a ella y confiarte, que las ramas...

Combinación de heptasílabos con endecasílabos es una sabia solución que tiene una explicación estética, por lo que cuenta con una noble y larga tradición. Un saludo.

Qué suerte que esa niña ya supiera de la existencia de Juana Ibarbourou, y que incluso la recitara.
Yo la conocí tarde, pero a tiempo de que hiciera mía el alma de esa higuera, y poder amarla.
Gracia por tu generoso análisis del poema.
Un saludo.
 
Última edición:
Precioso poema, Isabel, como otros muchos tuyos que he leído en este foro que me han llegado al alma. Admiro la fuerza expresiva y la sensibilidad que pones en cada uno de ellos. Este en particular me ha servido de inspiración para componerle un pequeño poema a las higueras, humilde aportación de un aprendiz de poeta, pero que te dedico con todo mi cariño:


Higueras

Higueras matinales,

que osáis cortar mi aliento:

qué verdes maternales

de fruto amarillento.


Tu sexual gratitud

queda plasmada en tu

acento, olor de acanto,

fruto endulzado al llanto.


Higuera empedernida,

yo diré tu canción,

en la noche abolida

de desesperación.


Quién dijo que en tus brevas

pico de ave renuevas

sortilegio y mohín,

forestal chiquitín.


O en tus higos sabrosos,

con regusto dulzón,

con que sacias, gozosos,

el hambre del gorrión.

Un abrazo
Pues me parece que tienen bastante lirismo tus cuartetas. Muy agradecida por este regalo.
Aprendices somos todos, unos más instruidos que otros, al menos eso creo. Yo me considero una eterna alumna, al igual que lo soy de la vida. Con los ojos abiertos al conocimiento,con hambre de saber, y trato de ir descalza, sin los zancos que nos hacen caer una y otra vez; peroeso sí, con la esperanza, tal como la sentía la extraordinaria poeta:Emily Dickinson (1830-1886)
La esperanza es esa cosa con plumas
que se posa en el alma,
y entona melodías sin palabras,
y no se detiene para nada.
Un gusto leerte.
Isabel
 
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Las flores de la higuera son internas; salen para el interior del fruto, son dulces como el corazón.
Todos le cantamos a este desgarbado árbol. Yo también lo he intentado con peores "higos":http://www.mundopoesia.com/foros/temas/a-la-higuera.219220/
Un saludo y mi admiración a tu arte.
Castro.

Hola, Castro, cuántos años, siendo compañeros en Mundo Poesia, siempre en esta especie de noria en que tan pronto estamos arriba como abajo, pero permanecemos.
Que sepas qu me ha gustado mucho tu mirada a la higuera.Cada poeta tiene la suya y de todas aprendemos. La tuya es la definicion poética del que la conoce bien y es capáz de dibujarla tal como es, para darle ese hermoso final.
La he traído hasta aquí porque no está en la clásica.

Al árbol retorcido, ceniciento,
de inconsistente madera blanqueada,
con frágil ramificación cruzada
y hojas palmatilobadas al viento;
con chaparra efigie como ornamento,
que al ser su púber corteza dañada,
derrama astringente sabia lacteada
sobre las aéreas raíces del sustento.
Y a su oculta andrógina florescencia
que se transfigura en pulpa carnosa,
con dulce, blanca y roja infrutescencia.
cuantas veces desprecie tu fructosa,
y llevé corona, en penitencia,
de espinas de la petulante rosa .

Recibe el más cordial de mis saludos.
Isabel
 
Inmenso romance.
Bueno, que decirte que no te hayan dicho y que no sepas.
Solo queda aplaudir.

Feliz fin de semana.

¡Iguazú! qué alegría encontrarme con tu siempre generoso y amable cometario, que agradezco mucho porque siempre nos estimula saber como sienten nuestros versos los compañeros.
Y a mi solo me queda agracecer tus aplauso.
Feliz, lo que queda del domingo y un buen comienzo de semana.
 
Última edición:
Qué suerte que esa niña ya supiera de la existencia de Juana Ibarbourou, y que incluso la recitara.
Yo la conocí tarde, pero a tiempo de que hiciera mía el alma de esa higuera, y poder amarla.
Gracia por tu generoso análisis del poema.
Un saludo.
Bueno, en realidad fue cosa de los profes, que nos preparaban para que hiciéramos algo en la función de fin de curso. Lo típico que se suele hacer en los colegios. Debo reconocer que mi actual afición a la poesía se debe en gran parte al influjo de aquellos maestros. Como sabes, Juana de Ibarbourou es muy antologada; sus poemas suelen salir en estos libros típicos de "Los mil mejores poemas de la lengua castellana", y así. En mi caso, actualmente tengo bastantes libros de este género. Para clasificar mi biblioteca utilizo el portal "Librarything" (utilizo el "nick" "Eucalafio"), he subido allí ya en torno a unos 1,500 libros (y lo que me falta); si quieres ver los que he puesto ya de poesía (y algunos ensayos o libros académicos) te invito a que eches un vistazo: https://www.librarything.es/catalog/Eucalafio&collection=-1&deepsearch=poesía.

Gracias por tus amables palabras y te envío un saludo muy cordial, Libélula.
 
Última edición:
Bueno, en realidad fue cosa de los profes, que nos preparaban para que hiciéramos algo en la función de fin de curso. Lo típico que se suele hacer en los colegios. Debo reconocer que mi actual afición a la poesía se debe en gran parte al influjo de aquellos maestros. Como sabes, Juana de Ibarbourou es muy antologada; sus poemas suelen salir en estos libros típicos de "Los mil mejores poemas de la lengua castellana", y así. En mi caso, actualmente tengo bastantes libros de este género. Para clasificar mi biblioteca utilizo el portal "Librarything" (utilizo el "nick" "Eucalafio"), he subido allí ya en torno a unos 1,500 libros (y lo que me falta); si quieres ver los que he puesto ya de poesía (y algunos ensayos o libros académicos) te invito a que eches un vistazo: https://www.librarything.es/catalog/Eucalafio&collection=-1&deepsearch=poesía.

Gracias por tus amables palabras y te envío un saludo muy cordial, Libélula.
Muchas gracias, haré una visita, José Benito.
 

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El árbol de mi infancia
Como la higuera joven,
resplandeciente y ciega.
Miguel Hernadez

El árbol de mi infancia
no era un árbol cualquiera
"era una higuera joven
resplandeciente y ciega"

Recuerdo aquellos días de verano,
correr en libertad por las veredas,
escuchando el cantar de las cigarras
que rompía el silencio de las eras;
y en medio de la finca,
mostraba su esplendor aquella higuera,
ella me dio el cobijo de su sombra *
acogedora y fresca,
mientras mecía un nido entre sus ramas,
y era tal el amor de aquella higuera!...
que aún brotan a la vez como un milagro
los higos y las brevas.

Cuando al fin el verano,
en ti se desvanezca,
y el otoño te deje,
envuelta en soledad, desnuda y seca;
saciarás con la lluvia
esa sed de belleza.
Y al sentirte radiante
bajo la luna llena,
susurrarás al viento:
¡hoy me llamaron bella
y me vieron hermosa
aunque nunca florezca!


Han pasado los años
y entre tus ramas viejas
he visto que acunabas, nuevo nido,
como un reverdecer de primavera.

Cansada y sudorosa,
me refugié en tu sombra, con mis penas;
mas, de tu tronco seco,
pude sentir la queja.

¡Cuanto años guardaste mis secretos,

sin cambiar la dulzura de tu esencia!
¡Que el viento no se olvide de arrullarte,
y amarte hasta el instante en que te mueras!
Porque en tierras extrañas,
¡yo hice de ti mi patria, compañera!
¡Reina de mis nostalgias,
mi cálida hechicera!
Higuera de mi infancia
resplandeciente y ciega.



Hay en este poema, un homenaje a la poeta Juana de Ibarbourou, y su poema La higuera, y dos versos de Miguel Hernandez.

¡Preciosa esta silva arromanzada, compañera! Cómo me gusta tu poesía, Isabel. La pureza con la que evocas estremece.
¡Bravo, poeta!
 
¡Preciosa esta silva arromanzada, compañera! Cómo me gusta tu poesía, Isabel. La pureza con la que evocas estremece.
¡Bravo, poeta!
Querido Andreas, cómo me alegra tu visita. Agradezco tantola profundidad y generosidad de tus comentarios, siempre tuvimos esa conección que dan las emociones,la contemplación de la vida misma.
Muchas gracias, admirado y estimado, Andreas.
Isabel
 

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El árbol de mi infancia
Como la higuera joven,
resplandeciente y ciega.
Miguel Hernadez

El árbol de mi infancia
no era un árbol cualquiera
"era una higuera joven
resplandeciente y ciega"

Recuerdo aquellos días de verano,
correr en libertad por las veredas,
escuchando el cantar de las cigarras
que rompía el silencio de las eras;
y en medio de la finca,
mostraba su esplendor aquella higuera,
ella me dio el cobijo de su sombra *
acogedora y fresca,
mientras mecía un nido entre sus ramas,
y era tal el amor de aquella higuera!...
que aún brotan a la vez como un milagro
los higos y las brevas.

Cuando al fin el verano,
en ti se desvanezca,
y el otoño te deje,
envuelta en soledad, desnuda y seca;
saciarás con la lluvia
esa sed de belleza.
Y al sentirte radiante
bajo la luna llena,
susurrarás al viento:
¡hoy me llamaron bella
y me vieron hermosa
aunque nunca florezca!


Han pasado los años
y entre tus ramas viejas
he visto que acunabas, nuevo nido,
como un reverdecer de primavera.

Cansada y sudorosa,
me refugié en tu sombra, con mis penas;
mas, de tu tronco seco,
pude sentir la queja.

¡Cuanto años guardaste mis secretos,

sin cambiar la dulzura de tu esencia!
¡Que el viento no se olvide de arrullarte,
y amarte hasta el instante en que te mueras!
Porque en tierras extrañas,
¡yo hice de ti mi patria, compañera!
¡Reina de mis nostalgias,
mi cálida hechicera!
Higuera de mi infancia
resplandeciente y ciega.



Hay en este poema, un homenaje a la poeta Juana de Ibarbourou, y su poema La higuera, y dos versos de Miguel Hernandez.
Ayyyy mi querida Isabel, esa hermosa higuera cobra vida en tus maravillosos versos, está alimentada de tu esencia de poeta, de la magia de tu mirada y de la vehemencia de tu espíritu y al intercalar en tu poema versos de Juana Ibarbourou y de Miguel Hernández lo elevas a los altares de la poesía.
Encantada de leerte entrañable amiga, millones de besos llenos de mucho cariño y de profunda admiración....muááááckssssss
 

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El árbol de mi infancia
Como la higuera joven,
resplandeciente y ciega.
Miguel Hernadez

El árbol de mi infancia
no era un árbol cualquiera
"era una higuera joven
resplandeciente y ciega"

Recuerdo aquellos días de verano,
correr en libertad por las veredas,
escuchando el cantar de las cigarras
que rompía el silencio de las eras;
y en medio de la finca,
mostraba su esplendor aquella higuera,
ella me dio el cobijo de su sombra *
acogedora y fresca,
mientras mecía un nido entre sus ramas,
y era tal el amor de aquella higuera!...
que aún brotan a la vez como un milagro
los higos y las brevas.

Cuando al fin el verano,
en ti se desvanezca,
y el otoño te deje,
envuelta en soledad, desnuda y seca;
saciarás con la lluvia
esa sed de belleza.
Y al sentirte radiante
bajo la luna llena,
susurrarás al viento:
¡hoy me llamaron bella
y me vieron hermosa
aunque nunca florezca!


Han pasado los años
y entre tus ramas viejas
he visto que acunabas, nuevo nido,
como un reverdecer de primavera.

Cansada y sudorosa,
me refugié en tu sombra, con mis penas;
mas, de tu tronco seco,
pude sentir la queja.

¡Cuanto años guardaste mis secretos,

sin cambiar la dulzura de tu esencia!
¡Que el viento no se olvide de arrullarte,
y amarte hasta el instante en que te mueras!
Porque en tierras extrañas,
¡yo hice de ti mi patria, compañera!
¡Reina de mis nostalgias,
mi cálida hechicera!
Higuera de mi infancia
resplandeciente y ciega.



Hay en este poema, un homenaje a la poeta Juana de Ibarbourou, y su poema La higuera, y dos versos de Miguel Hernandez.
Muy hermoso poema Isabel, que obvio, me recuerda el poema de Juana, "Hoy a mí me llamaron hermosa"., un placer leerte.
 

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El árbol de mi infancia
Como la higuera joven,
resplandeciente y ciega.
Miguel Hernadez

El árbol de mi infancia
no era un árbol cualquiera
"era una higuera joven
resplandeciente y ciega"

Recuerdo aquellos días de verano,
correr en libertad por las veredas,
escuchando el cantar de las cigarras
que rompía el silencio de las eras;
y en medio de la finca,
mostraba su esplendor aquella higuera,
ella me dio el cobijo de su sombra *
acogedora y fresca,
mientras mecía un nido entre sus ramas,
y era tal el amor de aquella higuera!...
que aún brotan a la vez como un milagro
los higos y las brevas.

Cuando al fin el verano,
en ti se desvanezca,
y el otoño te deje,
envuelta en soledad, desnuda y seca;
saciarás con la lluvia
esa sed de belleza.
Y al sentirte radiante
bajo la luna llena,
susurrarás al viento:
¡hoy me llamaron bella
y me vieron hermosa
aunque nunca florezca!


Han pasado los años
y entre tus ramas viejas
he visto que acunabas, nuevo nido,
como un reverdecer de primavera.

Cansada y sudorosa,
me refugié en tu sombra, con mis penas;
mas, de tu tronco seco,
pude sentir la queja.

¡Cuanto años guardaste mis secretos,

sin cambiar la dulzura de tu esencia!
¡Que el viento no se olvide de arrullarte,
y amarte hasta el instante en que te mueras!
Porque en tierras extrañas,
¡yo hice de ti mi patria, compañera!
¡Reina de mis nostalgias,
mi cálida hechicera!
Higuera de mi infancia
resplandeciente y ciega.



Hay en este poema, un homenaje a la poeta Juana de Ibarbourou, y su poema La higuera, y dos versos de Miguel Hernandez.


Me ha gustado mucho Isabel, es que soy un nostálgico empedernido y estas evocaciones de tiempos idos me reblandece toda la osamenta y si tiene dos versos de Miguel Hernandez, ya es demasiado para un solo día. un abrazo
 
Ayyyy mi querida Isabel, esa hermosa higuera cobra vida en tus maravillosos versos, está alimentada de tu esencia de poeta, de la magia de tu mirada y de la vehemencia de tu espíritu y al intercalar en tu poema versos de Juana Ibarbourou y de Miguel Hernández lo elevas a los altares de la poesía.
Encantada de leerte entrañable amiga, millones de besos llenos de mucho cariño y de profunda admiración....muááááckssssss
La higuera, con ese aroma que permanece en nuestra memoria, que invade el espacio donde habita y sin verla la presientes a lo lejos.
Si, la higuera de Miguel y la higuera de Juana, son también mi higuera, todas llevan la esencia del alma, ese aroma que permanece en los sentidos más allá del tiempo y la distancia.
Gracias, por empatizar siempre con mi mensaje poético, por tu cálida cercanía.
Besos y abrazos con todo cariño, mi querida tocaya.
Isabel
 
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El árbol de mi infancia
Como la higuera joven,
resplandeciente y ciega.
Miguel Hernadez

El árbol de mi infancia
no era un árbol cualquiera
"era una higuera joven
resplandeciente y ciega"

Recuerdo aquellos días de verano,
correr en libertad por las veredas,
escuchando el cantar de las cigarras
que rompía el silencio de las eras;
y en medio de la finca,
mostraba su esplendor aquella higuera,
ella me dio el cobijo de su sombra *
acogedora y fresca,
mientras mecía un nido entre sus ramas,
y era tal el amor de aquella higuera!...
que aún brotan a la vez como un milagro
los higos y las brevas.

Cuando al fin el verano,
en ti se desvanezca,
y el otoño te deje,
envuelta en soledad, desnuda y seca;
saciarás con la lluvia
esa sed de belleza.
Y al sentirte radiante
bajo la luna llena,
susurrarás al viento:
¡hoy me llamaron bella
y me vieron hermosa
aunque nunca florezca!


Han pasado los años
y entre tus ramas viejas
he visto que acunabas, nuevo nido,
como un reverdecer de primavera.

Cansada y sudorosa,
me refugié en tu sombra, con mis penas;
mas, de tu tronco seco,
pude sentir la queja.

¡Cuanto años guardaste mis secretos,

sin cambiar la dulzura de tu esencia!
¡Que el viento no se olvide de arrullarte,
y amarte hasta el instante en que te mueras!
Porque en tierras extrañas,
¡yo hice de ti mi patria, compañera!
¡Reina de mis nostalgias,
mi cálida hechicera!
Higuera de mi infancia
resplandeciente y ciega.



Hay en este poema, un homenaje a la poeta Juana de Ibarbourou, y su poema La higuera, y dos versos de Miguel Hernandez.

Muy hermosa obra, llena de los recuerdos de tu infancia, Libélula. Mi felicitación y mi saludo.
 
Muy hermoso poema Isabel, que obvio, me recuerda el poema de Juana, "Hoy a mí me llamaron hermosa"., un placer leerte.
Gracias Luciana, si, asi es,ese es un hermos verso suyo, me gustan los poemas de Juana, también hice otro poema inspirado en "El afilador", pero con mi propia visión del personaje y distintas emociones a las suyas.
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/el-afilador.596580/
Un gusto enorme tu visita, y tu huella, Luciana.Gracias.
Isabel
 
Me ha gustado mucho Isabel, es que soy un nostálgico empedernido y estas evocaciones de tiempos idos me reblandece toda la osamenta y si tiene dos versos de Miguel Hernandez, ya es demasiado para un solo día. un abrazo
Hola Gustavo,pues si, yo al igual que tú, soy una nostágica empedernida(ya lo habrás notado)
Un gusto tu huella en este espacio.
Abrazo.
Isabel
 
Hola, Castro, cuántos años, siendo compañeros en Mundo Poesia, siempre en esta especie de noria en que tan pronto estamos arriba como abajo, pero permanecemos.
Que sepas qu me ha gustado mucho tu mirada a la higuera.Cada poeta tiene la suya y de todas aprendemos. La tuya es la definicion poética del que la conoce bien y es capáz de dibujarla tal como es, para darle ese hermoso final.
La he traído hasta aquí porque no está en la clásica.

Al árbol retorcido, ceniciento,
de inconsistente madera blanqueada,
con frágil ramificación cruzada
y hojas palmatilobadas al viento;
con chaparra efigie como ornamento,
que al ser su púber corteza dañada,
derrama astringente sabia lacteada
sobre las aéreas raíces del sustento.
Y a su oculta andrógina florescencia
que se transfigura en pulpa carnosa,
con dulce, blanca y roja infrutescencia.
cuantas veces desprecie tu fructosa,
y llevé corona, en penitencia,
de espinas de la petulante rosa .

Recibe el más cordial de mis saludos.
Isabel
Gracias por rescatarla del olvido. Este seudo soneto lo escribí a raíz de una decepción sentimental, pensando en lo que tengo y lo que no quise tener. De ahí que nunca escribo sobre el amor de pareja y si lo hago siempre me resulta lo contrario como esto.
Un abrazo y gracias de nuevo por esto.
Castro.
 
Gracias por rescatarla del olvido. Este seudo soneto lo escribí a raíz de una decepción sentimental, pensando en lo que tengo y lo que no quise tener. De ahí que nunca escribo sobre el amor de pareja y si lo hago siempre me resulta lo contrario como esto.
Un abrazo y gracias de nuevo por esto.
Castro.
Si, recuerdo que entraste a mundo poesía por las mismas fechas que yo, y que mi hermano Jmacgar. Creo que comentaste algo de eso.
Tampoco yo escribo sobre el amor, más bien sobre el desencanto,y la pérdida de lo amado.
Espero que el tiempo haya hecho su labor sanadora, al menos tiene esa fama.
De todas formas tu poesia es buena y esos versos finales lo dicen todo.
Un abrazo. Ha sido un placer recordarla, ya ves la higuera nos hermana
Isabel.
 
Última edición:
Si, recuerdo que entraste a mundo poesía por las mismas fechas que yo, y que mi hermano Jmacgar. Creo que comentaste algo de eso.
Tampoco yo escribo sobre el amor, más bien sobre el desencanto,y la pérdida de lo amado.
Espero que el tiempo haya hecho su labor sanadora, al menos tiene esa fama.
De todas formas tu poesia es buena y esos versos finales lo dicen todo.
Un abrazo. Ha sido un placer recordarla, ya ves la higuera nos hermana
Isabel.
Gracias de nuevo por tu comentario y amistad que la considero como la de tu hermano que para mí era uno de los mejores del portal. Se nota mucho su ausencia, por lo menos yo lo hecho de menos. Si estás con él, dale un abrazo por mí.
En cuanto a lo que mal escribo, como tu hermano sabe, está en el camino de la metafísica y realmente en este portal carece de interés, por causas evidentes de la educación que nos inculcan en las escuelas. Lo otro son cosas que me pasan a mí en la vida cotidiana que carece de la más mínima importancia en la forma y contenido.
Un abrazo para los poetas de las Islas Afortunadas.
Castro.
 

higuera-6.jpg

El árbol de mi infancia
Como la higuera joven,
resplandeciente y ciega.
Miguel Hernadez

El árbol de mi infancia
no era un árbol cualquiera
"era una higuera joven
resplandeciente y ciega"

Recuerdo aquellos días de verano,
correr en libertad por las veredas,
escuchando el cantar de las cigarras
que rompía el silencio de las eras;
y en medio de la finca,
mostraba su esplendor aquella higuera,
ella me dio el cobijo de su sombra *
acogedora y fresca,
mientras mecía un nido entre sus ramas,
y era tal el amor de aquella higuera!...
que aún brotan a la vez como un milagro
los higos y las brevas.

Cuando al fin el verano,
en ti se desvanezca,
y el otoño te deje,
envuelta en soledad, desnuda y seca;
saciarás con la lluvia
esa sed de belleza.
Y al sentirte radiante
bajo la luna llena,
susurrarás al viento:
¡hoy me llamaron bella
y me vieron hermosa
aunque nunca florezca!


Han pasado los años
y entre tus ramas viejas
he visto que acunabas, nuevo nido,
como un reverdecer de primavera.

Cansada y sudorosa,
me refugié en tu sombra, con mis penas;
mas, de tu tronco seco,
pude sentir la queja.

¡Cuanto años guardaste mis secretos,

sin cambiar la dulzura de tu esencia!
¡Que el viento no se olvide de arrullarte,
y amarte hasta el instante en que te mueras!
Porque en tierras extrañas,
¡yo hice de ti mi patria, compañera!
¡Reina de mis nostalgias,
mi cálida hechicera!
Higuera de mi infancia
resplandeciente y ciega.



Hay en este poema, un homenaje a la poeta Juana de Ibarbourou, y su poema La higuera, y dos versos de Miguel Hernandez.

Excelente tu nostálgico poema, amiga Isabel, la higuera, creo, nos ha acompañado y sigue acompañando en nuestras vidas. Bello homenaje a Juana de Ibarbourou, en esta composición romancesca combinando versos endeca y heptasílabos, perfecto el cierre con versos de Miguel Hernandez.

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PS: Anímate y participa:
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/concurso-juan-ramon-jimenez.763030/#post-7215290
 
¡Hermoso poema, Libélula!

En estos versos no solo homenajeas a la higuera de tu infancia, sino que también
representa a los otros árboles que alguna vez dieron cobijo a nuestra niñez,
a los que quizás trepábamos figurándonos Tarzán o dieron base
a la clásica casita de los juegos_
Gracias por estos versos_
Abrazos_
 
Una oda romancera preciosa, cargada de cariño hacia esa higuera, desprende sentimiento de principio a fin y con esa combinación de versos y rima es un verdadero placer de lectura, como sentarse un día de verano bajo su frondosa sombra a disfrutar de la vida y recordar el fruto dulce de la infancia... Gracias por compartirlo, poeta.

Un abrazo.
 

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