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La llamada

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
Murió de muerte natural. Salió a las nueve de la mañana de su casa, tenía que allegarse a la ciudad para hacer unas compras, ir al banco y agenciarse de su ración de tabaco semanal. Sí, fumaba y además bebía cada vez que tenía que comer.
Era un día como otro, sin augurios, ni urgencias, ni otras vistas que no fueran las normales. Llovía.
Bien es cierto que en el último examen médico de su empresa le salió alto el colesterol y la tensión por las nubes. Pero bueno, no era la primera vez que se disparaban las alarmas y los resultados cuando visitaba a los de las batas blancas.
Solo fue un instante: sonó su móvil, miró la pantalla, descolgó y se le acabó la carretera. Dio unas cuantas vueltas de campana.
Naturalmente murió.
 
Murió de muerte natural. Salió a las nueve de la mañana de su casa, tenía que allegarse a la ciudad para hacer unas compras, ir al banco y agenciarse de su ración de tabaco semanal. Sí, fumaba y además bebía cada vez que tenía que comer.
Era un día como otro, sin augurios, ni urgencias, ni otras vistas que no fueran las normales. Llovía.
Bien es cierto que en el último examen médico de su empresa le salió alto el colesterol y la tensión por las nubes. Pero bueno, no era la primera vez que se disparaban las alarmas y los resultados cuando visitaba a los de las batas blancas.
Solo fue un instante: sonó su móvil, miró la pantalla, descolgó y se le acabó la carretera. Dio unas cuantas vueltas de campana.
Naturalmente murió.
Buenas tardes
Trites, pero bonitas letras
Gracias por compartirlas
Un saludo
 
Si es que todas las muertes son naturales. Se puede morir naturalmente de un disparo en la cabeza (porque el que nos mata es naturalmente un asesino), por tirarse de un puente (porque uno esté naturalmente hasta los huevos de este mundo), etc., pero al fin y al cabo nadie se muere de manera artificial, jeje. Aunque sí, los móviles son naturalmente jodidos y peligrosos cuando se conduce... Buena microprosa, Alonso. Abrazo amigo.
 
Última edición:
Cómo dice el dicho: "la vida es un instante" de que vale cuidarnos, privarnos de los gustos, si nuestro tren ya tiene predestinada su última parada, el reloj de arena se terminan la calaca nos espera para llevarnos de regreso. Impresionante micro Alonso, gran descripción de los hechos y el desenlace inesperado, felicitaciones y aplausos para ti, saludos Daniel
 
Murió de muerte natural. Salió a las nueve de la mañana de su casa, tenía que allegarse a la ciudad para hacer unas compras, ir al banco y agenciarse de su ración de tabaco semanal. Sí, fumaba y además bebía cada vez que tenía que comer.
Era un día como otro, sin augurios, ni urgencias, ni otras vistas que no fueran las normales. Llovía.
Bien es cierto que en el último examen médico de su empresa le salió alto el colesterol y la tensión por las nubes. Pero bueno, no era la primera vez que se disparaban las alarmas y los resultados cuando visitaba a los de las batas blancas.
Solo fue un instante: sonó su móvil, miró la pantalla, descolgó y se le acabó la carretera. Dio unas cuantas vueltas de campana.
Naturalmente murió.

Mi Apreciado Poeta y Amigo @Alonso Vicent , un descuido en un instante, por una mirada al móvil se acabó el camino por donde transitaba, incluso el de la vida. Tan natural es vivir como en su momento morir lo será y sin buscarlo. Me ha gustado lo que implica. Muchas Gracias por compartir tu arte. Te saludo con grande afecto y te deseo hermosos días
 
Murió de muerte natural. Salió a las nueve de la mañana de su casa, tenía que allegarse a la ciudad para hacer unas compras, ir al banco y agenciarse de su ración de tabaco semanal. Sí, fumaba y además bebía cada vez que tenía que comer.
Era un día como otro, sin augurios, ni urgencias, ni otras vistas que no fueran las normales. Llovía.
Bien es cierto que en el último examen médico de su empresa le salió alto el colesterol y la tensión por las nubes. Pero bueno, no era la primera vez que se disparaban las alarmas y los resultados cuando visitaba a los de las batas blancas.
Solo fue un instante: sonó su móvil, miró la pantalla, descolgó y se le acabó la carretera. Dio unas cuantas vueltas de campana.
Naturalmente murió.
Una muerte que naturalmente presenta a la misma como un instante sin
recelo. se abre asi el edificio de esos alientos donde la formalidad se pierde
y la instantaneidad sucede. los flujos llegado como una recomprensa en
esa necesaria vitalidad limitada. me gustó mucho. saludos amables de luzyabsenta
 
Si es que todas las muertes son naturales. Se puede morir naturalmente de un disparo en la cabeza (porque el que nos mata es naturalmente un asesino), por tirarse de un puente (porque uno esté naturalmente hasta los huevos de este mundo), etc., pero al fin y al cabo nadie se muere de manera artificial, jeje. Aunque sí, los móviles son naturalmente jodidos y peligrosos cuando se conduce... Buena microprosa, Alonso. Abrazo amigo.
Alguien dijo que desde que se inventaron las pistolas, naturalmente, la muerte es sólo el tic de un dedo sobre el gatillo. El suicidio otra puerta de salida, el móvil y el coche solo un peligro añadido.
Le tocó al protagonista el número fatídico de las estadísticas.
Con toda naturalidad la muerte se hace presente en todos los casos.
Coincido con las apreciaciones de tu comentario, las firmo y las suscribo.
Un abrazote, Luís... y ahora no me acuerdo dónde me dejé el móvil... Uy, si lo tengo entre los dedos en el asiento trasero de un coche de camino al trabajo;)o_O
 
Si es que todas las muertes son naturales. Se puede morir naturalmente de un disparo en la cabeza (porque el que nos mata es naturalmente un asesino), por tirarse de un puente (porque uno esté naturalmente hasta los huevos de este mundo), etc., pero al fin y al cabo nadie se muere de manera artificial, jeje. Aunque sí, los móviles son naturalmente jodidos y peligrosos cuando se conduce... Buena microprosa, Alonso. Abrazo amigo.
Alguien dijo que desde que se inventaron las pistolas, naturalmente, la muerte es sólo el tic de un dedo sobre el gatillo. El suicidio otra puerta de salida, el móvil y el coche solo un peligro añadido.
Le tocó al protagonista el número fatídico de las estadísticas.
Con toda naturalidad la muerte se hace presente en todos los casos.
Coincido con las apreciaciones de tu comentario, las firmo y las suscribo.
Un abrazote, Luís... y ahora no me acuerdo dónde me dejé el móvil... Uy, si lo tengo entre los dedos en el asiento trasero de un coche de camino al trabajo;)o_O
 
Cómo dice el dicho: "la vida es un instante" de que vale cuidarnos, privarnos de los gustos, si nuestro tren ya tiene predestinada su última parada, el reloj de arena se terminan la calaca nos espera para llevarnos de regreso. Impresionante micro Alonso, gran descripción de los hechos y el desenlace inesperado, felicitaciones y aplausos para ti, saludos Daniel
Je, je, yo siempre intenté cuidarme, y si el café me va bien, pues sigo; y si el vino no me hace mal, lo conservo; y si al fumar me confundo con el humo, le hecho pulmones. Después ya se verán los resultados, las estadísticas... y los decesos accidentales y predestinados.
Ya nos privarnos más adelante, cuando nos priven de vivir... Pero cuidado con el celular, que ese se nos lleva por delante.
Un abrazote, Daniel, con brindis incluido.
 
Mi Apreciado Poeta y Amigo @Alonso Vicent , un descuido en un instante, por una mirada al móvil se acabó el camino por donde transitaba, incluso el de la vida. Tan natural es vivir como en su momento morir lo será y sin buscarlo. Me ha gustado lo que implica. Muchas Gracias por compartir tu arte. Te saludo con grande afecto y te deseo hermosos días
Muchas gracias a ti, Grace, por traer esa naturalidad ante los avatares del destino, de la vida.
Natural es llegar e irse; solo la forma y la manera siguen siendo una incógnita.

Un gran abrazo junto al agradecimiento.
 
Una muerte que naturalmente presenta a la misma como un instante sin
recelo. se abre asi el edificio de esos alientos donde la formalidad se pierde
y la instantaneidad sucede. los flujos llegado como una recomprensa en
esa necesaria vitalidad limitada. me gustó mucho. saludos amables de luzyabsenta
Muchas gracias, Luz, y un abrazo desde este instante que nos mantiene vivos. Mañana ya veremos.
 
La vida es eso una sucesión de instantes que muchas veces bien utilizados la hace más larga y placentera. me gusto mucho tu microrrelato amigo Alonso, llevas al lector con maestría hacia un final inesperado. Un gran abrazo y miles de sonrisas.
Nunca se sabe, con toda seguridad, sobre el futuro inmediato. Las cartas están sobre la mesa, la suerte en el aire.
Muchas gracias, Laly, y un abrazo instantáneo.
 
Murió de muerte natural. Salió a las nueve de la mañana de su casa, tenía que allegarse a la ciudad para hacer unas compras, ir al banco y agenciarse de su ración de tabaco semanal. Sí, fumaba y además bebía cada vez que tenía que comer.
Era un día como otro, sin augurios, ni urgencias, ni otras vistas que no fueran las normales. Llovía.
Bien es cierto que en el último examen médico de su empresa le salió alto el colesterol y la tensión por las nubes. Pero bueno, no era la primera vez que se disparaban las alarmas y los resultados cuando visitaba a los de las batas blancas.
Solo fue un instante: sonó su móvil, miró la pantalla, descolgó y se le acabó la carretera. Dio unas cuantas vueltas de campana.
Naturalmente murió.
Buenos días
Cortas y hermosas letras pones en mi camino
Gracias por compartirlas
Un saludo
 
Murió de muerte natural. Salió a las nueve de la mañana de su casa, tenía que allegarse a la ciudad para hacer unas compras, ir al banco y agenciarse de su ración de tabaco semanal. Sí, fumaba y además bebía cada vez que tenía que comer.
Era un día como otro, sin augurios, ni urgencias, ni otras vistas que no fueran las normales. Llovía.
Bien es cierto que en el último examen médico de su empresa le salió alto el colesterol y la tensión por las nubes. Pero bueno, no era la primera vez que se disparaban las alarmas y los resultados cuando visitaba a los de las batas blancas.
Solo fue un instante: sonó su móvil, miró la pantalla, descolgó y se le acabó la carretera. Dio unas cuantas vueltas de campana.
Naturalmente murió.


Y entonces se inician las preguntas, quién llamaría, logró escuchar algo, o no debió atender el cel en la carretera...pero se deja claro que fue muerte natural.
Excelente destreza narrativa
Alonso, un micro completo en todos sus aspectos.
Felicitaciones y mi saludo :)
 
Murió de muerte natural. Salió a las nueve de la mañana de su casa, tenía que allegarse a la ciudad para hacer unas compras, ir al banco y agenciarse de su ración de tabaco semanal. Sí, fumaba y además bebía cada vez que tenía que comer.
Era un día como otro, sin augurios, ni urgencias, ni otras vistas que no fueran las normales. Llovía.
Bien es cierto que en el último examen médico de su empresa le salió alto el colesterol y la tensión por las nubes. Pero bueno, no era la primera vez que se disparaban las alarmas y los resultados cuando visitaba a los de las batas blancas.
Solo fue un instante: sonó su móvil, miró la pantalla, descolgó y se le acabó la carretera. Dio unas cuantas vueltas de campana.
Naturalmente murió.
Es natural que uno muera si cuando conduce dedica su atención al móvil. Ahí nada se debe a la hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado... Es pura consecuencia de la estupidez humana, una enfermedad que también mata. Una prosa excelente. Un abrazo.
 
Lo que no pudo hacer la presión elevada y el alto colesterol , lo hizo una llamada , así estamos , Alonso , la tecnología tiene sus pro y sus contras , tu micro me hizo recordar que hace poco murió una amiga que casi le había ganado la batalla al cáncer, después de un largo año sometiéndose a quimioterapias , pero llegó el covid y la mató en 11 días:(:(
Abrazo , Alonso , me da gusto encontrarme con tus letras .

Murió de muerte natural. Salió a las nueve de la mañana de su casa, tenía que allegarse a la ciudad para hacer unas compras, ir al banco y agenciarse de su ración de tabaco semanal. Sí, fumaba y además bebía cada vez que tenía que comer.
Era un día como otro, sin augurios, ni urgencias, ni otras vistas que no fueran las normales. Llovía.
Bien es cierto que en el último examen médico de su empresa le salió alto el colesterol y la tensión por las nubes. Pero bueno, no era la primera vez que se disparaban las alarmas y los resultados cuando visitaba a los de las batas blancas.
Solo fue un instante: sonó su móvil, miró la pantalla, descolgó y se le acabó la carretera. Dio unas cuantas vueltas de campana.
Naturalmente murió.
 
Y entonces se inician las preguntas, quién llamaría, logró escuchar algo, o no debió atender el cel en la carretera...pero se deja claro que fue muerte natural.
Excelente destreza narrativa
Alonso, un micro completo en todos sus aspectos.
Felicitaciones y mi saludo :)
Seguro que no fue nadie que no pudiera esperar el que llamó; pero ciertas costumbres pueden derivar en catástrofe... y fin. Creo que la llamada fue del más allá.
Un abrazote, Spring, en esta primavera atípica.
 
Es natural que uno muera si cuando conduce dedica su atención al móvil. Ahí nada se debe a la hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado... Es pura consecuencia de la estupidez humana, una enfermedad que también mata. Una prosa excelente. Un abrazo.
Muchas gracias Luis. Son vicios a los que el superhombre actual resta importancia. Hasta una hormigas puede matarnos si nos distrae en el trayecto.
Pero bueno, la suerte sigue estando en el aire... no hay que provocarla demasiado.
Un abrazo compañero.
 
Lo que no pudo hacer la presión elevada y el alto colesterol , lo hizo una llamada , así estamos , Alonso , la tecnología tiene sus pro y sus contras , tu micro me hizo recordar que hace poco murió una amiga que casi le había ganado la batalla al cáncer, después de un largo año sometiéndose a quimioterapias , pero llegó el covid y la mató en 11 días:(:(
Abrazo , Alonso , me da gusto encontrarme con tus letras .
Hola Elba. El destino tiene la última palabra... y no tiene piedad ni escrúpulos.
Qué triste y qué real lo que cuentas; en ocasiones la lucha o el triunfo son prisioneros del mismo destino.
Muchas gracias, poeta, y un abrazo agradecido.
 
Murió de muerte natural. Salió a las nueve de la mañana de su casa, tenía que allegarse a la ciudad para hacer unas compras, ir al banco y agenciarse de su ración de tabaco semanal. Sí, fumaba y además bebía cada vez que tenía que comer.
Era un día como otro, sin augurios, ni urgencias, ni otras vistas que no fueran las normales. Llovía.
Bien es cierto que en el último examen médico de su empresa le salió alto el colesterol y la tensión por las nubes. Pero bueno, no era la primera vez que se disparaban las alarmas y los resultados cuando visitaba a los de las batas blancas.
Solo fue un instante: sonó su móvil, miró la pantalla, descolgó y se le acabó la carretera. Dio unas cuantas vueltas de campana.
Naturalmente murió.
Y no lo mató la presión,ni el colesterol, ni el tabaco ni el alcohol; bueno, por lo menos disfrutó de algunas cosas... esos microdescuidos en la carretera son más peligrosos que el Covid... y el celular. Me gustó mucho tu escrito, Vicent. Un gusto pasar. Saludos y abrazo.
 
Última edición por un moderador:
Murió de muerte natural. Salió a las nueve de la mañana de su casa, tenía que allegarse a la ciudad para hacer unas compras, ir al banco y agenciarse de su ración de tabaco semanal. Sí, fumaba y además bebía cada vez que tenía que comer.
Era un día como otro, sin augurios, ni urgencias, ni otras vistas que no fueran las normales. Llovía.
Bien es cierto que en el último examen médico de su empresa le salió alto el colesterol y la tensión por las nubes. Pero bueno, no era la primera vez que se disparaban las alarmas y los resultados cuando visitaba a los de las batas blancas.
Solo fue un instante: sonó su móvil, miró la pantalla, descolgó y se le acabó la carretera. Dio unas cuantas vueltas de campana.
Naturalmente murió.
Naturalmente que murió el pobre, era una muerte anunciada mi querido Alonso, ayyyyy qué magnétismo ejercen tus maravillosas letras, es iniciar la lectura y no cesar de leer hasta el mismo desenlace, la curiosidad ha podido conmigo y tu excelsa pluma me ha colmado de deleite y de belleza. Miles de besos mi queridísimo amigo y admirado escritor.....muááááacksssssss
 
Culpable: el celular... naturalmente.
me encantó leerte Alonso, no me esperaba el final pues por el título maginé otra cosa jejeje.
te dejo un abrazo esperando estés bien junto a los tuyos
Hola, hola, Mareita. Si es que no hay que poner al celular por delante de cualquier otro accidente natural.
Siempre un placer encontrarte entre esperas, en los altos y en estas áreas de recreo.
Un gran abrazo, con firma y sello... y por correo.
 

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