La noche y yo
Ella trajo el silencio,
fue extendiendo su manto
desde los altos montes
a los fértiles campos,
se detuvo en mi puerta
al escuchar mi llanto.
Y porque ya era sombra
me abandoné a sus brazos
y desde entonces, juntas,
huimos de los claros
y brindamos al mundo
los cielos estrellados
y prendida en el pelo
a la luna llevamos.
Ella trajo el silencio,
fue extendiendo su manto
desde los altos montes
a los fértiles campos,
se detuvo en mi puerta
al escuchar mi llanto.
Y porque ya era sombra
me abandoné a sus brazos
y desde entonces, juntas,
huimos de los claros
y brindamos al mundo
los cielos estrellados
y prendida en el pelo
a la luna llevamos.