Enciendo el Fósforo en tu penumbra.
Soy de ti el Oxigeno que hoy clamas.
Un globo de Helio que se encumbra.
En mi Radio sintonizas lo que amas.
Tú eres el Oro que brilla en mis manos.
Uranio enriquecido y miedo escénico.
Plutonio que asciende por mis llanos.
Te prefiero a mi pócima de Arsénico.
Mi gastada coraza de Hierro sufre.
Tu vaivén me quiebra cual Germanio.
Aguarda nuestro volcán de Azufre
convertir el cariño en puro Titanio.
Tú y yo somos el Calcio esquelético,
carbón y diamante del Carbono,
Tulio y Yodo en bullicio frenético,
Zinc aleado: soy tu Lennon; tú, mi Ono.
En las noches encendidas de Neón
caen las ausencias como el Plomo.
El azul eléctrico se excita cual Xenón.
Si tú eres mi bruma yo soy tu Bromo.
El tóxico Flúor tu sonrisa se devora
igual que hojalata sin capa de Estaño.
Cloro en soledad destiñe y empeora.
Mi Zirconio en tu ayuda puso escaño.
Lágrimas como gotas de Mercurio
te las ofrendo en bandeja de Plata.
Un disco de Platino es buen augurio,
inestable fiebre de Astato desata.
Somos dos átomos de Nitrógeno.
Un sólo Cromo en un único sobre.
La pasión abunda como Hidrógeno
aunque no posea un solo Cobre.
Última edición: