Saludos, Salvador, qué gusto pasar por tu espacio y deletrear tan bello y lírico soneto, un placer.
La tarde de mis sueños va llegando
sobre las cordilleras de tu cuerpo,
en tanto que mis ojos solo siguen
las luces del ocaso en tu cintura.
Un día en los umbrales de mi patria
despertaron los prístinos abriles(1)
fugaces como flor de un día. Hoy,
la tarde de mis sueños va llegando.
Entonces la alborada sucumbía
en el sacro jardín de tus dulzores
y al otro instante semejaba un ángel
sobre las cordilleras de tu cuerpo.
Aún escucho los turpiales tuyos
al correr de los oxidados trenes(2)
en tanto que mis ojos solo siguen(1)
buscando en tus fanales las estrellas
y, a la muerte del fénix, encender
las luces del ocaso en tu cintura.
Saludos Salvador! Qué precioso soneto blanco, tanto que tu lírico poema me invitó a escribir estas letrillas, como no hay rimas, un intento de glosa se me ocurrió y como ejercicio y comentario creo que no quedó tan pobre
. Gracias porque siempre tu espacio, aunque con musa ausente salen algunas letrillas, grande poeta, un millónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn...
ligiA
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Notas: (1) rimas asonantes entre sí, no quise modificar el verso segundo que era el que correspondía,
la premura no me dejó buscar otra opción que bien difícil me queda decir lo mismo con otro vocablo,
el otro es tuyo, intocable,.
(2)Acentos en tercera y octava, no me suena mal, emulo el verso tan de Juan.
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