Las tejedoras (Romance)

dulcinista

Poeta veterano en el Portal
2armona1956leosobremaso.jpg

Una tejedora teje
un tapiz del ancho mar
y un barquito que navega
entre las aguas de sal.
Desde su ventana mira
a un marinero bajar
a tierra desde su barco
cantando un bello cantar:
Quién pudiera en esta noche
eludir la soledad
y dormir junto a una dama
blanca como el azahar.
Pasa junto a la ventana
en la que la dama está
creando en tela la vida
de colorido sin par.
Se queda prendado de ella
viéndola tras el cristal
cómo trabajan sus manos
con alegría y afán.
La fiebre que siente al verla
lleva a su mente a pensar
un plan para que a la noche
pueda su cuerpo gozar:
Un velo tapa su cara,
su cuerpo tosco sayal,
sus rudas y recias manos
guantes de pobre percal.
Así el joven marinero
ya tejedora será.
De tarde llama a la puerta
llegando la oscuridad.
Buenas noches señorita
y a quien con usted está,
soy tejedora y quisiera
a su lado trabajar.
Sola estoy pues mi marido
no me puede acompañar
que está en la guerra de Flandes
desde hace tres años ya.
Yo pudiera acompañarla
siendo de su voluntad
que las noches son muy frías
y los días son igual
para una mujer tan sola
sin rosas en su rosal.
Si te quedas en mi casa
mis vestidos vestirás.
Sí señora sí me quedo
cómo no me he de quedar
siendo mujer como soy
y esposa de un capitán
que también está en la guerra
desde hace ya un año y más.
Esta noche, tejedora,
en mi casa dormirás
y para no pasar frío
conmigo te acostarás.
Y si con usted me quedo
su marido qué dirá
cuando vuelva de la lucha
y vea que estoy acá.
Diga lo que diga digo
que es mucha felicidad
una amiga de la infancia
y no la quiero olvidar.
Al llegar la luz del alba
y entrar por el ventanal
halla a las dos tejedoras
con la aguja en el dedal.
No te vayas tejedora,
quédate en mi telar
que se mustia sin tus manos
y sin tus labios de mar.

Eladio Parreño Elías

12-Mayo-2013
 
Tú y tus ingeniosas ideas picarescas jejej delatan tus trabajos
tan bien llevados, una historia perfecta de ese marinero que
necesitaba el calor de esa tejedora al sentirla tan sola y que mejor
manera de llegar hasta ella como tú lo has ideado jejje.
GENIAL, en mayúsculas guapo, espero que esa tejedora, en parte
de sueños, al final llegue a ser del todo feliz.
Ha sido un verdadero placer poder disfrutar de tu inspiración tan
buena. Un beso y un enorme abrazo con cariño de tu querida amiga
por siempre. Tere
 
Última edición:
Eladio, es tu Romance una maravilla de principio a fin. Me encanta como llevaste la historia. Imagine la escena claramente al ir leyendo tu poema. Y mira ese marinero que tramposo salió para estar con la tejedora. Te felicito pues eres genial. Me encanto tu poema. Ha sido como siempre un placer leerte. Mereces Reputacion pero esta maquina no me ha dejado. La tienes de mi parte. Eres un Gran Poeta. Felicidades.
 
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Una tejedora teje
un tapiz del ancho mar
y un barquito que navega
entre las aguas de sal.
Desde su ventana mira
a un marinero bajar
a tierra desde su barco
cantando un bello cantar:
Quién pudiera en esta noche
eludir la soledad
y dormir junto a una dama
blanca como el azahar.
Pasa junto a la ventana
en la que la dama está
creando en tela la vida
de colorido sin par.
Se queda prendado de ella
viéndola tras el cristal
cómo trabajan sus manos
con alegría y afán.
La fiebre que siente al verla
lleva a su mente a pensar
un plan para que a la noche
pueda su cuerpo gozar:
Un velo tapa su cara,
su cuerpo tosco sayal,
sus rudas y recias manos
guantes de pobre percal.
Así el joven marinero
ya tejedora será.
De tarde llama a la puerta
llegando la oscuridad.
Buenas noches señorita
y a quien con usted está,
soy tejedora y quisiera
a su lado trabajar.
Sola estoy pues mi marido
no me puede acompañar
que está en la guerra de Flandes
desde hace tres años ya.
Yo pudiera acompañarla
siendo de su voluntad
que las noches son muy frías
y los días son igual
para una mujer tan sola
sin rosas en su rosal.
Si te quedas en mi casa
mis vestidos vestirás.
Sí señora sí me quedo
cómo no me he de quedar
siendo mujer como soy
y esposa de un capitán
que también está en la guerra
desde hace ya un año y más.
Esta noche, tejedora,
en mi casa dormirás
y para no pasar frío
conmigo te acostarás.
Y si con usted me quedo
su marido qué dirá
cuando vuelva de la lucha
y vea que estoy acá.
Diga lo que diga digo
que es mucha felicidad
una amiga de la infancia
y no la quiero olvidar.
Al llegar la luz del alba
y entrar por el ventanal
halla a las dos tejedoras
con la aguja en el dedal.
No te vayas tejedora,
quédate en mi telar
que se mustia sin tus manos
y sin tus labios de mar.

Eladio Parreño Elías

12-Mayo-2013
jajaj, ¡Vaya con el marinero! de pesca entendía y de disfraces también, seguro que supieron tejer un buen telar, ajajaja, muy bueno Eladio, aplaudo tu magnifica inspiración y talento, me ha encantado este romance picaresco, siempre es un placer leerte amigo.
Un fuerte abrazo.
 
Ohh pero que ingenioso autor y marinero jejeje, chevere esta corriente que le has dado a tus letras mi querido poeta
es un gusto pasar a leer una historia cada vez mas amena. Muchas gracias

Te abrazo en esta mañana lluviosa

ladulcec
 
Hermoso trabajo, muy bien logrado, atrayente historia la del marinero y la tejedora, me gusto leerla, gracias por compartirla

Saludos y abrazos
 
jajajaajaj, me partoooooooo solo de imaginar, la mente tan aguda del escritor,
buenísimo, tu creatividad y talento es de admirar, se me hace, que el personaje se parece al autor jejej. ¿O será la soledad, que hace pensar y pensar, como cazar la presa, jejeejej.
 
Última edición:
Siempre tu..,tan ingenioso,eres unico jeje..
Buenísimo como siempre,de seguro fue un buen tejido jajaja..
buen trabajo,repu si esta cosilla me deja..
un abrazo,Gaby
 
2armona1956leosobremaso.jpg


Una tejedora teje
un tapiz del ancho mar
y un barquito que navega
entre las aguas de sal.
Desde su ventana mira
a un marinero bajar
a tierra desde su barco
cantando un bello cantar:
Quién pudiera en esta noche
eludir la soledad
y dormir junto a una dama
blanca como el azahar.
Pasa junto a la ventana
en la que la dama está
creando en tela la vida
de colorido sin par.
Se queda prendado de ella
viéndola tras el cristal
cómo trabajan sus manos
con alegría y afán.
La fiebre que siente al verla
lleva a su mente a pensar
un plan para que a la noche
pueda su cuerpo gozar:
Un velo tapa su cara,
su cuerpo tosco sayal,
sus rudas y recias manos
guantes de pobre percal.
Así el joven marinero
ya tejedora será.
De tarde llama a la puerta
llegando la oscuridad.
Buenas noches señorita
y a quien con usted está,
soy tejedora y quisiera
a su lado trabajar.
Sola estoy pues mi marido
no me puede acompañar
que está en la guerra de Flandes
desde hace tres años ya.
Yo pudiera acompañarla
siendo de su voluntad
que las noches son muy frías
y los días son igual
para una mujer tan sola
sin rosas en su rosal.
Si te quedas en mi casa
mis vestidos vestirás.
Sí señora sí me quedo
cómo no me he de quedar
siendo mujer como soy
y esposa de un capitán
que también está en la guerra
desde hace ya un año y más.
Esta noche, tejedora,
en mi casa dormirás
y para no pasar frío
conmigo te acostarás.
Y si con usted me quedo
su marido qué dirá
cuando vuelva de la lucha
y vea que estoy acá.
Diga lo que diga digo
que es mucha felicidad
una amiga de la infancia
y no la quiero olvidar.
Al llegar la luz del alba
y entrar por el ventanal
halla a las dos tejedoras
con la aguja en el dedal.
No te vayas tejedora,
quédate en mi telar
que se mustia sin tus manos
y sin tus labios de mar.

Eladio Parreño Elías

12-Mayo-2013

siento tu poema con un poco de picardía grato leerte
 
Ayyyy Eladio, qué romance más romántico y tierno... hace suspirar de pura dulzura y deleite. Vaya marinero intrépido y audaz, planea bien su vuelo, al igual que la gaviota y aterriza ante su bella damita. Me ha encantadoooooooo. Y es que eres un campeón y te quiero mogollón. Toma besazos llenos de cariño, estrellas más que luceros y repu de corazón, la maquinilla la voy a echar al mar disfrazá a ver si se la traga un tiburón que no es delicado a la hora de comer jejejeje.

2armona1956leosobremaso.jpg


Una tejedora teje
un tapiz del ancho mar
y un barquito que navega
entre las aguas de sal.
Desde su ventana mira
a un marinero bajar
a tierra desde su barco
cantando un bello cantar:
Quién pudiera en esta noche
eludir la soledad
y dormir junto a una dama
blanca como el azahar.
Pasa junto a la ventana
en la que la dama está
creando en tela la vida
de colorido sin par.
Se queda prendado de ella
viéndola tras el cristal
cómo trabajan sus manos
con alegría y afán.
La fiebre que siente al verla
lleva a su mente a pensar
un plan para que a la noche
pueda su cuerpo gozar:
Un velo tapa su cara,
su cuerpo tosco sayal,
sus rudas y recias manos
guantes de pobre percal.
Así el joven marinero
ya tejedora será.
De tarde llama a la puerta
llegando la oscuridad.
Buenas noches señorita
y a quien con usted está,
soy tejedora y quisiera
a su lado trabajar.
Sola estoy pues mi marido
no me puede acompañar
que está en la guerra de Flandes
desde hace tres años ya.
Yo pudiera acompañarla
siendo de su voluntad
que las noches son muy frías
y los días son igual
para una mujer tan sola
sin rosas en su rosal.
Si te quedas en mi casa
mis vestidos vestirás.
Sí señora sí me quedo
cómo no me he de quedar
siendo mujer como soy
y esposa de un capitán
que también está en la guerra
desde hace ya un año y más.
Esta noche, tejedora,
en mi casa dormirás
y para no pasar frío
conmigo te acostarás.
Y si con usted me quedo
su marido qué dirá
cuando vuelva de la lucha
y vea que estoy acá.
Diga lo que diga digo
que es mucha felicidad
una amiga de la infancia
y no la quiero olvidar.
Al llegar la luz del alba
y entrar por el ventanal
halla a las dos tejedoras
con la aguja en el dedal.
No te vayas tejedora,
quédate en mi telar
que se mustia sin tus manos
y sin tus labios de mar.

Eladio Parreño Elías

12-Mayo-2013
 
Jejeje Eladio de modo que una tejedora, jeje no puedo evitar una sonrisa a tu picardía y excelencia en el versar, realmente le has tomado el hilo a los clásicos y en cierto modo, guardando siempre ese innato aderezo que le pones a tus versos, tu poesía hadado un pequeño giro y logra ubicarse entre los más bellos y líricos y rítmicos versos, Me ha encantado pasar por tu telar jeje.

ABrazote en la distancia y esta obra me la quedo en el alma con o sin tu permiso jeje, sin duda me ha encantado.

Con todo respeto,

Ligia
 
Desde luego... eres de lo que no hay chiquillo...QUE CABECITA TIENES MI ARMA TAN RETORCIAAA JEJEJEJEJ. Como siempre , me alegran tus letras. Un abrazo fuerte.
 
¡Ay, Eladio!.. vaya mente de pícaro (la del marinero, digo) jejej... Muy ingenioso, querido amigo. Mis aplausos y estrellas. Un abrazo.
 
Eladio eres genial. Me estás dando unas clases de romances que me dan envidia ya... De la buena¡¡¡Jajajajaja!!!
Te felicito por la creatividad, el tema, la picardía y toda la atmósfera que has creado. Te voy a imitar a mi modo si me permites...Eres maestro en esto , no son mi fuerte, pero me gustan tanto que los voy a practicar. EStrellas y mi repu, aunque no me deje.

Besos
con todo cariño trovador.
 
Me encanta Remedios Varo. Todos sus cuadros son una pieza literaria interminable.
Qué maravilla que te inspires en ellos.

Y es muy lindo tu romance saltarín.
Un soplo fresco a una forma poética tan tradicional.

Un saludo
 
Hombres! Siempre lo mismo,
o van a por tabaco,
o se van a ver el fútbol, o se van a la guerra de Flandes,
pues normal después pasa lo que pasa,
aue viene el marinerito a la puerta y
se ponen a tejer.
Pues a ver qué va a hacer la pobre de la mujer,
la vida es dura!
Pues vaya excusa más tonta,,
a la guerra de Flandes, que siga luchando, que siga.
 
Bellisimo Romance Eladio sus letras siempre tienen un ingenio muy particular al escribir una poesía, que no todos los poetas poeseemos. Felicitaciones, reputación y saludos poeta
 
2armona1956leosobremaso.jpg


Una tejedora teje
un tapiz del ancho mar
y un barquito que navega
entre las aguas de sal.
Desde su ventana mira
a un marinero bajar
a tierra desde su barco
cantando un bello cantar:
Quién pudiera en esta noche
eludir la soledad
y dormir junto a una dama
blanca como el azahar.
Pasa junto a la ventana
en la que la dama está
creando en tela la vida
de colorido sin par.
Se queda prendado de ella
viéndola tras el cristal
cómo trabajan sus manos
con alegría y afán.
La fiebre que siente al verla
lleva a su mente a pensar
un plan para que a la noche
pueda su cuerpo gozar:
Un velo tapa su cara,
su cuerpo tosco sayal,
sus rudas y recias manos
guantes de pobre percal.
Así el joven marinero
ya tejedora será.
De tarde llama a la puerta
llegando la oscuridad.
Buenas noches señorita
y a quien con usted está,
soy tejedora y quisiera
a su lado trabajar.
Sola estoy pues mi marido
no me puede acompañar
que está en la guerra de Flandes
desde hace tres años ya.
Yo pudiera acompañarla
siendo de su voluntad
que las noches son muy frías
y los días son igual
para una mujer tan sola
sin rosas en su rosal.
Si te quedas en mi casa
mis vestidos vestirás.
Sí señora sí me quedo
cómo no me he de quedar
siendo mujer como soy
y esposa de un capitán
que también está en la guerra
desde hace ya un año y más.
Esta noche, tejedora,
en mi casa dormirás
y para no pasar frío
conmigo te acostarás.
Y si con usted me quedo
su marido qué dirá
cuando vuelva de la lucha
y vea que estoy acá.
Diga lo que diga digo
que es mucha felicidad
una amiga de la infancia
y no la quiero olvidar.
Al llegar la luz del alba
y entrar por el ventanal
halla a las dos tejedoras
con la aguja en el dedal.
No te vayas tejedora,
quédate en mi telar
que se mustia sin tus manos
y sin tus labios de mar.

Eladio Parreño Elías

12-Mayo-2013


[FONT=&quot]Pícaro romance [FONT=&quot]Eladio[FONT=&quot], a ese marinero intrépido locamente enamorado de una tejedora y correspondido en sus andanzas, versos dulces lejos de la guerra.
[FONT=&quot]Un placer leerte Poeta
[FONT=&quot]Un Abrazo tierno y Buen Fin de Semana
 

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