dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Gracias amiga por pasar, un abrazo.Siempre original y tanta creatividad,admirable y bellisimo. Felicitaciones,un abrazo
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Gracias amiga por pasar, un abrazo.Siempre original y tanta creatividad,admirable y bellisimo. Felicitaciones,un abrazo
gracias por tu comentariogran poema..narras esta historia de manera simplmente genial, con versos y mil platicas... Dejas aun demasiado a la imaginacion y eso me agrada... Veo las escenas y firmemente creo que este es de los poemas que dan ganas de leer una y otra vez, para seguir descubriendo magia entre sus versos...te mando un abrazo!!!
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Una tejedora teje
un tapiz del ancho mar
y un barquito que navega
entre las aguas de sal.
Desde su ventana mira
a un marinero bajar
a tierra desde su barco
cantando un bello cantar:
Quién pudiera en esta noche
eludir la soledad
y dormir junto a una dama
blanca como el azahar.
Pasa junto a la ventana
en la que la dama está
creando en tela la vida
de colorido sin par.
Se queda prendado de ella
viéndola tras el cristal
cómo trabajan sus manos
con alegría y afán.
La fiebre que siente al verla
lleva a su mente a pensar
un plan para que a la noche
pueda su cuerpo gozar:
Un velo tapa su cara,
su cuerpo tosco sayal,
sus rudas y recias manos
guantes de pobre percal.
Así el joven marinero
ya tejedora será.
De tarde llama a la puerta
llegando la oscuridad.
Buenas noches señorita
y a quien con usted está,
soy tejedora y quisiera
a su lado trabajar.sin rosas en su rosal
Sola estoy pues mi marido
no me puede acompañar
que está en la guerra de Flandes
desde hace tres años ya.
Yo pudiera acompañarla
siendo de su voluntad
que las noches son muy frías
y los días son igual
para una mujer tan sola
Si te quedas en mi casa
mis vestidos vestirás
Sí señora sí me quedo
cómo no me he de quedar
siendo mujer como soy
y esposa de un capitán
que también está en la guerra
desde hace ya un año y más
Esta noche, tejedora
en mi casa dormirás
y para no pasar frío
conmigo te acostarás.
Y si con usted me quedo
su marido qué dirá
cuando vuelva de la lucha
y vea que estoy acá
Diga lo que diga digo
que es mucha felicidad
una amiga de la infancia
y no la quiero olvidar
Al llegar la luz del alba
y entrar por el ventanal
halla a las dos tejedoras
con la aguja en el dedal.
No te vayas tejedora,
quédate en mi telar
que se mustia sin tus manos
y sin tus labios de mar.
Eladio Parreño Elías
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12-Mayo-2013"]![]()
No me caben dudas de que lo picaresco es tu fuerte amigo. Debieras escribir alguna obra de teatro de ese tenor. Un deleite literario son tus trabajos siempre Mago Eladio ¡Gracias por escribir!
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Una tejedora teje
un tapiz del ancho mar
y un barquito que navega
entre las aguas de sal.
Desde su ventana mira
a un marinero bajar
a tierra desde su barco
cantando un bello cantar:
Quién pudiera en esta noche
eludir la soledad
y dormir junto a una dama
blanca como el azahar.
Pasa junto a la ventana
en la que la dama está
creando en tela la vida
de colorido sin par.
Se queda prendado de ella
viéndola tras el cristal
cómo trabajan sus manos
con alegría y afán.
La fiebre que siente al verla
lleva a su mente a pensar
un plan para que a la noche
pueda su cuerpo gozar:
Un velo tapa su cara,
su cuerpo tosco sayal,
sus rudas y recias manos
guantes de pobre percal.
Así el joven marinero
ya tejedora será.
De tarde llama a la puerta
llegando la oscuridad.
Buenas noches señorita
y a quien con usted está,
soy tejedora y quisiera
a su lado trabajar.
Sola estoy pues mi marido
no me puede acompañar
que está en la guerra de Flandes
desde hace tres años ya.
Yo pudiera acompañarla
siendo de su voluntad
que las noches son muy frías
y los días son igual
para una mujer tan sola
sin rosas en su rosal.
Si te quedas en mi casa
mis vestidos vestirás.
Sí señora sí me quedo
cómo no me he de quedar
siendo mujer como soy
y esposa de un capitán
que también está en la guerra
desde hace ya un año y más.
Esta noche, tejedora,
en mi casa dormirás
y para no pasar frío
conmigo te acostarás.
Y si con usted me quedo
su marido qué dirá
cuando vuelva de la lucha
y vea que estoy acá.
Diga lo que diga digo
que es mucha felicidad
una amiga de la infancia
y no la quiero olvidar.
Al llegar la luz del alba
y entrar por el ventanal
halla a las dos tejedoras
con la aguja en el dedal.
No te vayas tejedora,
quédate en mi telar
que se mustia sin tus manos
y sin tus labios de mar.
Eladio Parreño Elías
12-Mayo-2013
Hermoso romance dedicado a la tejedora que se siente sola porque su marido la dejo y que necesita amar y ser amada. Bello canto al amor. Un abrazo amigo.![]()
Una tejedora teje
un tapiz del ancho mar
y un barquito que navega
entre las aguas de sal.
Desde su ventana mira
a un marinero bajar
a tierra desde su barco
cantando un bello cantar:
Quién pudiera en esta noche
eludir la soledad
y dormir junto a una dama
blanca como el azahar.
Pasa junto a la ventana
en la que la dama está
creando en tela la vida
de colorido sin par.
Se queda prendado de ella
viéndola tras el cristal
cómo trabajan sus manos
con alegría y afán.
La fiebre que siente al verla
lleva a su mente a pensar
un plan para que a la noche
pueda su cuerpo gozar:
Un velo tapa su cara,
su cuerpo tosco sayal,
sus rudas y recias manos
guantes de pobre percal.
Así el joven marinero
ya tejedora será.
De tarde llama a la puerta
llegando la oscuridad.
Buenas noches señorita
y a quien con usted está,
soy tejedora y quisiera
a su lado trabajar.
Sola estoy pues mi marido
no me puede acompañar
que está en la guerra de Flandes
desde hace tres años ya.
Yo pudiera acompañarla
siendo de su voluntad
que las noches son muy frías
y los días son igual
para una mujer tan sola
sin rosas en su rosal.
Si te quedas en mi casa
mis vestidos vestirás.
Sí señora sí me quedo
cómo no me he de quedar
siendo mujer como soy
y esposa de un capitán
que también está en la guerra
desde hace ya un año y más.
Esta noche, tejedora,
en mi casa dormirás
y para no pasar frío
conmigo te acostarás.
Y si con usted me quedo
su marido qué dirá
cuando vuelva de la lucha
y vea que estoy acá.
Diga lo que diga digo
que es mucha felicidad
una amiga de la infancia
y no la quiero olvidar.
Al llegar la luz del alba
y entrar por el ventanal
halla a las dos tejedoras
con la aguja en el dedal.
No te vayas tejedora,
quédate en mi telar
que se mustia sin tus manos
y sin tus labios de mar.
Eladio Parreño Elías
12-Mayo-2013
Gracias mariluz querida amiga por pasar por este desastre que han creadoExcelencia poética. Siempre te destacas en el arte de tejer versos románticos de amor,
gracias amigo, por compartir tu bella obra. Un abrazo
Gracias PALOMA querida amiga por pasar por este desastre que han creadoHermoso romance dedicado a la tejedora que se siente sola porque su marido la dejo y que necesita amar y ser amada. Bello canto al amor. Un abrazo amigo.
Gracias amigo, celebro que te haya gustado, un abrazo.Su romance es poesía pura con toques sarcásticos y casi humorísticos, en donde al mismo tiempo habla de las profundas soledades del amor. Un placer pasar por su magistral obra, reciba mi más cordial saludo.
Grandes tus historias amigo Eladio! mi admiración por estos poemas que entre lo jocoso y pícaro se hace muy placentero Eladio. Saludos! feliz día poeta, un abrazo, y hasta pronto.![]()
Una tejedora teje
un tapiz del ancho mar
y un barquito que navega
entre las aguas de sal.
Desde su ventana mira
a un marinero bajar
a tierra desde su barco
cantando un bello cantar:
Quién pudiera en esta noche
eludir la soledad
y dormir junto a una dama
blanca como el azahar.
Pasa junto a la ventana
en la que la dama está
creando en tela la vida
de colorido sin par.
Se queda prendado de ella
viéndola tras el cristal
cómo trabajan sus manos
con alegría y afán.
La fiebre que siente al verla
lleva a su mente a pensar
un plan para que a la noche
pueda su cuerpo gozar:
Un velo tapa su cara,
su cuerpo tosco sayal,
sus rudas y recias manos
guantes de pobre percal.
Así el joven marinero
ya tejedora será.
De tarde llama a la puerta
llegando la oscuridad.
Buenas noches señorita
y a quien con usted está,
soy tejedora y quisiera
a su lado trabajar.
Sola estoy pues mi marido
no me puede acompañar
que está en la guerra de Flandes
desde hace tres años ya.
Yo pudiera acompañarla
siendo de su voluntad
que las noches son muy frías
y los días son igual
para una mujer tan sola
sin rosas en su rosal.
Si te quedas en mi casa
mis vestidos vestirás.
Sí señora sí me quedo
cómo no me he de quedar
siendo mujer como soy
y esposa de un capitán
que también está en la guerra
desde hace ya un año y más.
Esta noche, tejedora,
en mi casa dormirás
y para no pasar frío
conmigo te acostarás.
Y si con usted me quedo
su marido qué dirá
cuando vuelva de la lucha
y vea que estoy acá.
Diga lo que diga digo
que es mucha felicidad
una amiga de la infancia
y no la quiero olvidar.
Al llegar la luz del alba
y entrar por el ventanal
halla a las dos tejedoras
con la aguja en el dedal.
No te vayas tejedora,
quédate en mi telar
que se mustia sin tus manos
y sin tus labios de mar.
Eladio Parreño Elías
12-Mayo-2013
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