Lloverá ese día,
por la tarde en bruma
no habrá mariposas
y la noche fría
crecerá sin luna.
No tendré rivales
de ninguna especie
hasta el arcoíris.
Todas las vidrieras
en las que te miras
no tendrán tus ojos
frente a su manía.
Y en los arrabales
no andarán tus pasos,
ni ese perro fiero
al que tú le silbas.
No abrirá la feria,
no leerán las manos
las pícaras viejas
gitanas vecinas.
Estaremos solos
y será el domingo,
me darás dos besos,
preguntaré: ¿a qué hora
comienza la partida?,
y, ¿qué querrás para cenar?
Encenderás la tele,
tomarás tu tiempo
mientras el café
se enfríe.
Luego iremos
a dormir,
para no dormir,
porque estará:
"pesado el tiempo"...
_Con esta humedad
-dirás inquieto-
¡Con esta humedad!
¡Con este calor,
no me da ni sueño!,
hagamos el amor...
Y yo que querría
salir a pasear
bajo la lluvia...,
sin dudar
te daré el gusto.
Porque ¡te amo tanto!,
hasta ese extremo.
Es siempre lo mismo.
Y ya lo dijo el noticiero:
que lloverá ese día.