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Lo dejo escrito...

Jorge Salvador

Poeta adicto al portal
Aquí lo dejo escrito, por si un día
pregunta alguien por mí. Que quede dicho.
Que os hable por mi boca la poesía
si no puedo yo hacerlo desde el nicho.

Lo dejo escrito aquí, no os quepa duda
que tal cual lo leeréis, así lo dije.
No sé si alguna vez serví de ayuda,
pero jamás fui falso ni maldije.

Quizás estuve siempre equivocado.
A veces fracasé. Creí ser nada
hasta que comprendí que siendo honrado
un hombre ya lo es todo. Mi obcecada

pasión por ser sincero a toda hora
por poco me redacta las esquelas.
Jamás supe poner la lavadora
ni hablar para ofender. Rompí las suelas

mil veces y diez mil de mis zapatos
buscando amor en casa del demonio.
Escapé con catorce o quince gatos
del yugo de un infame matrimonio

y entré en la ancianidad casi en pelotas
completamente cuerdo y convencido
de que hasta que esta vida no la agotas
el tiempo del perdón nunca es perdido.

Aquí lo dejo escrito. Fui cobarde,
soez en ocasiones, ambicioso,
escéptico y tacaño. Llegué tarde
a casi todas partes. Como esposo

fui fiel sólo por falta de ocasiones
de ser infiel. Mentí como cualquiera
para salvar el culo y en cuestiones
de fe, jamás creí lo que no viera

hasta que comprendí que el Padre existe
tan sólo en quien le ofrece residencia
negándose a pecar. Todo consiste
en dar poquito a poco a la conciencia

los mandos del sí mismo. Sólo pude
vivir mientras morí, lo justo y menos,
pero hasta el fin del fin, nadie lo dude,
luché con la bandera de los buenos.

Aquí lo dejo escrito. Nada niego
y nada afirmo, juzgueme la historia.
Sereno en paz, desde hoy, a Dios me entrego
en busca de la senda hacia su gloria...
 
Última edición:
Aquí lo dejo escrito, por si un día
pregunta alguien por mí. Que quede dicho.
Que os hable por mi boca la poesía
si no puedo yo hacerlo desde el nicho.

Lo dejo escrito aquí, no os quepa duda
que tal cual lo leeréis, así lo dije.
No sé si alguna vez serví de ayuda,
pero jamás fui falso ni maldije.

Quizás estuve siempre equivocado.
A veces fracasé. Creí ser nada
hasta que comprendí que siendo honrado
un hombre ya lo es todo. Mi obcecada

pasión por ser sincero a toda hora
por poco me redacta las esquelas.
Jamás supe poner la lavadora
ni hablar para ofender. Rompí las suelas

mil veces y diez mil de mis zapatos
buscando amor en casa del demonio.
Escapé con catorce o quince gatos
del yugo de un infame matrimonio

y entré en la ancianidad casi en pelotas
completamente cuerdo y convencido
de que hasta que esta vida no la agotas
el tiempo del perdón nunca es perdido.

Aquí lo dejo escrito. Fui cobarde,
soez en ocasiones, ambicioso,
escéptico y tacaño. Llegué tarde
a casi todas partes. Como esposo

fui fiel sólo por falta de ocasiones
de ser infiel. Mentí como cualquiera
para salvar el culo y en cuestiones
de fe, jamás creí lo que no viera

hasta que comprendí que el Padre existe
tan sólo en quien le ofrece residencia
negándose a pecar. Todo consiste
en dar poquito a poco a la conciencia

los mandos del sí mismo. Sólo pude
vivir mientras morí, lo justo y menos,
pero hasta el fin del fin, nadie lo dude,
luché con la bandera de los buenos.

Aquí lo dejo escrito. Nada niego
y nada afirmo, juzgueme la historia.
Sereno en paz, desde hoy, a Dios me entrego
en busca de la senda hacia su gloria...
Un testamento poético a modo de epitafio en vida.

Saludos
 
Aquí lo dejo escrito, por si un día
pregunta alguien por mí. Que quede dicho.
Que os hable por mi boca la poesía
si no puedo yo hacerlo desde el nicho.

Lo dejo escrito aquí, no os quepa duda
que tal cual lo leeréis, así lo dije.
No sé si alguna vez serví de ayuda,
pero jamás fui falso ni maldije.

Quizás estuve siempre equivocado.
A veces fracasé. Creí ser nada
hasta que comprendí que siendo honrado
un hombre ya lo es todo. Mi obcecada

pasión por ser sincero a toda hora
por poco me redacta las esquelas.
Jamás supe poner la lavadora
ni hablar para ofender. Rompí las suelas

mil veces y diez mil de mis zapatos
buscando amor en casa del demonio.
Escapé con catorce o quince gatos
del yugo de un infame matrimonio

y entré en la ancianidad casi en pelotas
completamente cuerdo y convencido
de que hasta que esta vida no la agotas
el tiempo del perdón nunca es perdido.

Aquí lo dejo escrito. Fui cobarde,
soez en ocasiones, ambicioso,
escéptico y tacaño. Llegué tarde
a casi todas partes. Como esposo

fui fiel sólo por falta de ocasiones
de ser infiel. Mentí como cualquiera
para salvar el culo y en cuestiones
de fe, jamás creí lo que no viera

hasta que comprendí que el Padre existe
tan sólo en quien le ofrece residencia
negándose a pecar. Todo consiste
en dar poquito a poco a la conciencia

los mandos del sí mismo. Sólo pude
vivir mientras morí, lo justo y menos,
pero hasta el fin del fin, nadie lo dude,
luché con la bandera de los buenos.

Aquí lo dejo escrito. Nada niego
y nada afirmo, juzgueme la historia.
Sereno en paz, desde hoy, a Dios me entrego
en busca de la senda hacia su gloria...
Este, queridísimo, es uno de esos poemas fáciles y difíciles de comentar. Lo fácil está en recocerte esa proverbial manera de escribir perfecta en su forma en la que te has valido de elegantísimos encabalgamientos que hacen de nexo de unión entre los brillantes serventesios. Sin ser empalagosas te sirves de oportunas figuras retóricas. La lírica, felizmente, está ausente, pues no empalaga en absoluto ni las rimas, ese armatoste que muchas veces estorba más que ayuda.
Lo difícil de comentar es el trasunto del poema: un examen de ti mismo que no precisamos leer los que te vamos conociendo. Hay un poema de un tal Jorge Luis Borges que tiene algunas cosas comunes con el tuyo. Se llama “El Remordimiento” que lo escribió un grande, como tú, de la poesía en español. Los citados encabalgamientos brillantes están presentes en él. O si no verás…

EL REMORDIMIENTO

He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
la sombra de haber sido un desdichado.

Jorge Luis Borges.

El valor que yo le concedo al tuyo sobre este es lo grande de haber escrito tú los dos últimos versos en tu obra.
Recibe amigo mío un abrazo que cruja las costillas.
¡¡¡Así se escribe poesía de la mejor, aquella que levanta el velo a lo más hermoso y oculto haciéndonos mejores hombres al final!!!
Hasta la próxima, ¡Valiente!

Tu siempre amigo,
Salva.
 
Última edición:
Este, queridísimo, es uno de esos poemas fáciles y difíciles de comentar. Lo fácil está en recocerte esa proverbial manera de escribir perfecta en su forma en la que te has valido de elegantísimos encabalgamientos que hacen de nexo de unión entre los brillantes serventesios. Sin ser empalagosas te sirves de oportunas figuras retóricas. La lírica, felizmente, está ausente, pues no empalaga en absoluto ni las rimas, ese armatoste que muchas veces estorba más que ayuda.
Lo difícil de comentar es el trasunto del poema: un examen de ti mismo que no precisamos leer los que te vamos conociendo. Hay un poema de un tal Jorge Luis Borges que tiene algunas cosas comunes con el tuyo. Se llama “El Remordimiento” que lo escribió un grande, como tú, de la poesía en español. Los citados encabalgamientos brillantes están presentes en él. O si no verás…

EL REMORDIMIENTO

He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
la sombra de haber sido un desdichado.

Jorge Luis Borges.

El valor que yo le concedo al tuyo sobre este es lo grande de haber escrito tú los dos últimos versos en tu obra.
Recibe amigo mío un abrazo que cruja las costillas.
¡¡¡Así se escribe poesía de la mejor, aquella que levanta el velo a lo más hermoso y oculto haciéndonos mejores hombres al final!!!
Hasta la próxima, ¡Valiente!

Tu siempre amigo,
Salva.
Querido Salvador, eres un ser extraordinario, esto es lo primero y más importante que quería decir.
Gracias por tu bellísimo comentario para esta obra confesional donde he intentado retratar a una gran parte de mí, en verdad es un poema escrito para la conciencia, por eso, porque tú vas sobrado de ella, tal vez te ha calado su profundo mensaje espiritual.
Has citado uno de los mejores poemas del maestro Borges. Uno de mis favoritos, recuerdo que la primera vez que lo leí quedé tan impactado, como con tantos otros suyos, que se me erizó la piel completamente. No se puede decir más en tan corto espacio.
Te mando un cariñoso abrazo con todo mi respeto y admiración. Gracias, maestro, se te quiere
 
Aquí lo dejo escrito, por si un día
pregunta alguien por mí. Que quede dicho.
Que os hable por mi boca la poesía
si no puedo yo hacerlo desde el nicho.

Lo dejo escrito aquí, no os quepa duda
que tal cual lo leeréis, así lo dije.
No sé si alguna vez serví de ayuda,
pero jamás fui falso ni maldije.

Quizás estuve siempre equivocado.
A veces fracasé. Creí ser nada
hasta que comprendí que siendo honrado
un hombre ya lo es todo. Mi obcecada

pasión por ser sincero a toda hora
por poco me redacta las esquelas.
Jamás supe poner la lavadora
ni hablar para ofender. Rompí las suelas

mil veces y diez mil de mis zapatos
buscando amor en casa del demonio.
Escapé con catorce o quince gatos
del yugo de un infame matrimonio

y entré en la ancianidad casi en pelotas
completamente cuerdo y convencido
de que hasta que esta vida no la agotas
el tiempo del perdón nunca es perdido.

Aquí lo dejo escrito. Fui cobarde,
soez en ocasiones, ambicioso,
escéptico y tacaño. Llegué tarde
a casi todas partes. Como esposo

fui fiel sólo por falta de ocasiones
de ser infiel. Mentí como cualquiera
para salvar el culo y en cuestiones
de fe, jamás creí lo que no viera

hasta que comprendí que el Padre existe
tan sólo en quien le ofrece residencia
negándose a pecar. Todo consiste
en dar poquito a poco a la conciencia

los mandos del sí mismo. Sólo pude
vivir mientras morí, lo justo y menos,
pero hasta el fin del fin, nadie lo dude,
luché con la bandera de los buenos.

Aquí lo dejo escrito. Nada niego
y nada afirmo, juzgueme la historia.
Sereno en paz, desde hoy, a Dios me entrego
en busca de la senda hacia su gloria...
Muy bonito a la par que interesante por el contenido, preciso, claro , objetivo y reconciliante, mas aún destaco la generosidad de tu confesión. Todo un poema para disfrutarlo y reflexionar. Un abrazo … pero solo un pero, no te entregues tan pronto, te queda mucho por escribir y a nosotros mucho que aprender.
Bernardo de Valbuena
 
Una declaración maravillosa con toques de humor y otros toques de provocadora ironía. Es que vivir no es fácil y dejar nuestra marca de paso sobre la tierra es una necesidad verdadera. Hermosa manera la de llevar estos versos de hechura clásica, compleja en su elaboración, sin perder la frescura de su narrativa, eso es algo realmente valorable porque nunca trasmite vetusta inercia, al contrario, se despliega con palabras agiles y con rimas que impregnan de naturalidad la historia.

Me despido pues con esta hermosa sentencia de su poema;

"A veces fracasé. Creí ser nada
hasta que comprendí que siendo honrado
un hombre ya lo es todo."

Y raudo voy a escribir mi propia historia con verdad y coraje.

Un saludo maestro de la rima. Qué este bien, donde usted este.

"Espero no le moleste el que le trascriba aquí este comentario pues creo que una verdad es verdad en cualquier lugar"
 
Aquí lo dejo escrito, por si un día
pregunta alguien por mí. Que quede dicho.
Que os hable por mi boca la poesía
si no puedo yo hacerlo desde el nicho.

Lo dejo escrito aquí, no os quepa duda
que tal cual lo leeréis, así lo dije.
No sé si alguna vez serví de ayuda,
pero jamás fui falso ni maldije.

Quizás estuve siempre equivocado.
A veces fracasé. Creí ser nada
hasta que comprendí que siendo honrado
un hombre ya lo es todo. Mi obcecada

pasión por ser sincero a toda hora
por poco me redacta las esquelas.
Jamás supe poner la lavadora
ni hablar para ofender. Rompí las suelas

mil veces y diez mil de mis zapatos
buscando amor en casa del demonio.
Escapé con catorce o quince gatos
del yugo de un infame matrimonio

y entré en la ancianidad casi en pelotas
completamente cuerdo y convencido
de que hasta que esta vida no la agotas
el tiempo del perdón nunca es perdido.

Aquí lo dejo escrito. Fui cobarde,
soez en ocasiones, ambicioso,
escéptico y tacaño. Llegué tarde
a casi todas partes. Como esposo

fui fiel sólo por falta de ocasiones
de ser infiel. Mentí como cualquiera
para salvar el culo y en cuestiones
de fe, jamás creí lo que no viera

hasta que comprendí que el Padre existe
tan sólo en quien le ofrece residencia
negándose a pecar. Todo consiste
en dar poquito a poco a la conciencia

los mandos del sí mismo. Sólo pude
vivir mientras morí, lo justo y menos,
pero hasta el fin del fin, nadie lo dude,
luché con la bandera de los buenos.

Aquí lo dejo escrito. Nada niego
y nada afirmo, juzgueme la historia.
Sereno en paz, desde hoy, a Dios me entrego
en busca de la senda hacia su gloria...
Escrito queda y yo que me alegro de haberlo leido.
Como siempre que vengo, aquí o allá, fue un placer adentrarme en tus impecables estrofas con contenido y naturalidad... encabalgamientos incluidos.
Un saludote en vida.
 
Muy bonito a la par que interesante por el contenido, preciso, claro , objetivo y reconciliante, mas aún destaco la generosidad de tu confesión. Todo un poema para disfrutarlo y reflexionar. Un abrazo … pero solo un pero, no te entregues tan pronto, te queda mucho por escribir y a nosotros mucho que aprender.
Bernardo de Valbuena
Muy amable, Bernardo. Te agradezco mucho la buena consideración en que me tienes y te prometo no rendirme hasta que la de negro se me eche encima y me reduzca por la fuerza.
Un abrazo
 
Una declaración maravillosa con toques de humor y otros toques de provocadora ironía. Es que vivir no es fácil y dejar nuestra marca de paso sobre la tierra es una necesidad verdadera. Hermosa manera la de llevar estos versos de hechura clásica, compleja en su elaboración, sin perder la frescura de su narrativa, eso es algo realmente valorable porque nunca trasmite vetusta inercia, al contrario, se despliega con palabras agiles y con rimas que impregnan de naturalidad la historia.

Me despido pues con esta hermosa sentencia de su poema;

"A veces fracasé. Creí ser nada
hasta que comprendí que siendo honrado
un hombre ya lo es todo."

Y raudo voy a escribir mi propia historia con verdad y coraje.

Un saludo maestro de la rima. Qué este bien, donde usted este.

"Espero no le moleste el que le trascriba aquí este comentario pues creo que una verdad es verdad en cualquier lugar"
Anda, eres Gustavo, qué sorpresa. No me molesta, todo lo contrario, que transcribas el mensaje del otro lado, sirvió para que te reconociera. Tengo que reiterarte mi gratitud por tus bellas palabras. Eso sí, con lo de maestro de la rima te has pasado cien pueblos, que lo sepas.
Un honor, querido compañero
 
Mi amigo Jorge Salvador poco me queda que decir que no te hayan dicho ya especialmente en dos comentarios anteriores, también me asombra la facilidad coloquial que tienes para escribir te felicito por ello
Y como extra me hiciste disfrutar desde la habitación en esta clínica de la cual mañana saldré
Un abrazo
Pepe
Muchas gracias, querido Pepe. Celebro ante todo y sobre todo tu salida de la clínica, esperando de todo corazón que sigas teniendo , como decía Sabina, una mala salud de hierro.
Un abrazo muy grande, amigo. Mis mejores deseos
 
Escrito queda y yo que me alegro de haberlo leido.
Como siempre que vengo, aquí o allá, fue un placer adentrarme en tus impecables estrofas con contenido y naturalidad... encabalgamientos incluidos.
Un saludote en vida.
Un saludo en vida, querido Alonso. Gracias por estar aquí y allá dejando la huella de tu paso por mis humildes letras.
Seguiremos mientras quede aliento...
Abrazos
 

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