Madre





Te las arreglaste para enseñarme a vivir
transmitiéndome tu gusto por lo simple,
mezclándonos en mutuas muestras de cariño
en cada abrazo, cuando te miraba desde abajo.

Te veía enfrentando al frío y la lluvia
e ignorando al sol cruel, inclemente.
Silbando suaves melodías, desconocidas y
caminando por la vida siempre de frente.

Olvidé el número de veces que enfermé.
No supe el nombre de ningún mal ni su remedio.
No recuerdo cuándo dejé de ser un niño,
pero incluso hasta hoy día siento tu alivio.

Cada vez fueron menos las preguntas
y al multiplicarse cada una de las dudas
descubrí que no tenías todas las respuestas.
Poco a poco nos fuimos quedando en silencio.

Sé que aún te duelen mis caídas
y que crees no haber hecho lo suficiente.
Sé que crees no necesitar que te diga
lo que tú sabes que siento por ti.

Tu alegría es por todos conocida.
No puedo pensar en nadie más
que pueda entregarla a tantos
a lo largo de toda su vida.

Eres el libro con más visitas
de todo tamaño y generación
como alegres satélites te orbitan,
otras veces buscando protección.

Y es que hay mucha fuerza y entereza
en tu alma y tus manos laboriosas,
Tras esa sonrisa que oculta tristeza
Existe un jardín de espléndidas rosas.

Tras cada anónimo acto de bondad
subsiste aquella herencia digna de tu imagen
que me hace transitar firme y erguido
regalándote el mismo orgullo que por ti siento.

Si he sido un buen hombre ha sido por ti.
Madre, preocupada de toda su siembra.
Si en algo te he defraudado durante estos años
es porque no logré desprenderme de mi sombra.


 
Hermosísimo, ya te dije y te lo repito, un emotivo y dulce poema que me
llegó al corazón. Gracias por dejarnos al descubierto ese gran amor que te
mueve y que te ha marcado, una madre debe ser todo eso y mucho más.
Besitos cariñosos apretados en tus mejillas.
Debería haber un foro titulado: "Madre"
Muchas gracias, Ana Mercedes. Un beso.
 



Te las arreglaste para enseñarme a vivir
transmitiéndome tu gusto por lo simple,
mezclándonos en mutuas muestras de cariño
en cada abrazo, cuando te miraba desde abajo.

Te veía enfrentando al frío y la lluvia
e ignorando al sol cruel, inclemente.
Silbando suaves melodías, desconocidas y
caminando por la vida siempre de frente.

Olvidé el número de veces que enfermé.
No supe el nombre de ningún mal ni su remedio.
No recuerdo cuándo dejé de ser un niño,
pero incluso hasta hoy día siento tu alivio.

Cada vez fueron menos las preguntas
y al multiplicarse cada una de las dudas
descubrí que no tenías todas las respuestas.
Poco a poco nos fuimos quedando en silencio.

Sé que aún te duelen mis caídas
y que crees no haber hecho lo suficiente.
Sé que crees no necesitar que te diga
lo que tú sabes que siento por ti.

Tu alegría es por todos conocida.
No puedo pensar en nadie más
que pueda entregarla a tantos
a lo largo de toda su vida.

Eres el libro con más visitas
de todo tamaño y generación
como alegres satélites te orbitan,
otras veces buscando protección.

Y es que hay mucha fuerza y entereza
en tu alma y tus manos laboriosas,
Tras esa sonrisa que oculta tristeza
Existe un jardín de espléndidas rosas.

Tras cada anónimo acto de bondad
subsiste aquella herencia digna de tu imagen
que me hace transitar firme y erguido
regalándote el mismo orgullo que por ti siento.

Si he sido un buen hombre ha sido por ti.
Madre, preocupada de toda su siembra.
Si en algo te he defraudado durante estos años
es porque no logré desprenderme de mi sombra.




Que hermosura de poema Sergio, habla tu noble corazón de hijo en esta entrega a esa gran mujer.


Me encantaron estos versos de amor, felicidades miles!!


Felíz noche amigo.
 
Última edición:



Te las arreglaste para enseñarme a vivir
transmitiéndome tu gusto por lo simple,
mezclándonos en mutuas muestras de cariño
en cada abrazo, cuando te miraba desde abajo.

Te veía enfrentando al frío y la lluvia
e ignorando al sol cruel, inclemente.
Silbando suaves melodías, desconocidas y
caminando por la vida siempre de frente.

Olvidé el número de veces que enfermé.
No supe el nombre de ningún mal ni su remedio.
No recuerdo cuándo dejé de ser un niño,
pero incluso hasta hoy día siento tu alivio.

Cada vez fueron menos las preguntas
y al multiplicarse cada una de las dudas
descubrí que no tenías todas las respuestas.
Poco a poco nos fuimos quedando en silencio.

Sé que aún te duelen mis caídas
y que crees no haber hecho lo suficiente.
Sé que crees no necesitar que te diga
lo que tú sabes que siento por ti.

Tu alegría es por todos conocida.
No puedo pensar en nadie más
que pueda entregarla a tantos
a lo largo de toda su vida.

Eres el libro con más visitas
de todo tamaño y generación
como alegres satélites te orbitan,
otras veces buscando protección.

Y es que hay mucha fuerza y entereza
en tu alma y tus manos laboriosas,
Tras esa sonrisa que oculta tristeza
Existe un jardín de espléndidas rosas.

Tras cada anónimo acto de bondad
subsiste aquella herencia digna de tu imagen
que me hace transitar firme y erguido
regalándote el mismo orgullo que por ti siento.

Si he sido un buen hombre ha sido por ti.
Madre, preocupada de toda su siembra.
Si en algo te he defraudado durante estos años
es porque no logré desprenderme de mi sombra.


Amigo Sergio, esa última línea que cierra esta bellísima declaración de amor por tu madre se sintió muy profunda e hizo eco hasta acá.
Es un poema emocional y emocionante que me ha encantado que compartas con nosotros.
Va un abrazo.
 



Te las arreglaste para enseñarme a vivir
transmitiéndome tu gusto por lo simple,
mezclándonos en mutuas muestras de cariño
en cada abrazo, cuando te miraba desde abajo.

Te veía enfrentando al frío y la lluvia
e ignorando al sol cruel, inclemente.
Silbando suaves melodías, desconocidas y
caminando por la vida siempre de frente.

Olvidé el número de veces que enfermé.
No supe el nombre de ningún mal ni su remedio.
No recuerdo cuándo dejé de ser un niño,
pero incluso hasta hoy día siento tu alivio.

Cada vez fueron menos las preguntas
y al multiplicarse cada una de las dudas
descubrí que no tenías todas las respuestas.
Poco a poco nos fuimos quedando en silencio.

Sé que aún te duelen mis caídas
y que crees no haber hecho lo suficiente.
Sé que crees no necesitar que te diga
lo que tú sabes que siento por ti.

Tu alegría es por todos conocida.
No puedo pensar en nadie más
que pueda entregarla a tantos
a lo largo de toda su vida.

Eres el libro con más visitas
de todo tamaño y generación
como alegres satélites te orbitan,
otras veces buscando protección.

Y es que hay mucha fuerza y entereza
en tu alma y tus manos laboriosas,
Tras esa sonrisa que oculta tristeza
Existe un jardín de espléndidas rosas.

Tras cada anónimo acto de bondad
subsiste aquella herencia digna de tu imagen
que me hace transitar firme y erguido
regalándote el mismo orgullo que por ti siento.

Si he sido un buen hombre ha sido por ti.
Madre, preocupada de toda su siembra.
Si en algo te he defraudado durante estos años
es porque no logré desprenderme de mi sombra.



Un gran homenaje que pega fuerte en el alma, porque está escrito con el recuerdo del alma, con el amor de un hijo, que agradece con cada latido de su corazón la vida y enseñanzas de quién nos arropó en su ser contratos vendaval. En verdad me llegó muy profundo. Felicitaciones Sergio por saber plasmar tan bella y magistralmente está poesía en honor a tu mamá, saludos Daniel
 



Te las arreglaste para enseñarme a vivir
transmitiéndome tu gusto por lo simple,
mezclándonos en mutuas muestras de cariño
en cada abrazo, cuando te miraba desde abajo.

Te veía enfrentando al frío y la lluvia
e ignorando al sol cruel, inclemente.
Silbando suaves melodías, desconocidas y
caminando por la vida siempre de frente.

Olvidé el número de veces que enfermé.
No supe el nombre de ningún mal ni su remedio.
No recuerdo cuándo dejé de ser un niño,
pero incluso hasta hoy día siento tu alivio.

Cada vez fueron menos las preguntas
y al multiplicarse cada una de las dudas
descubrí que no tenías todas las respuestas.
Poco a poco nos fuimos quedando en silencio.

Sé que aún te duelen mis caídas
y que crees no haber hecho lo suficiente.
Sé que crees no necesitar que te diga
lo que tú sabes que siento por ti.

Tu alegría es por todos conocida.
No puedo pensar en nadie más
que pueda entregarla a tantos
a lo largo de toda su vida.

Eres el libro con más visitas
de todo tamaño y generación
como alegres satélites te orbitan,
otras veces buscando protección.

Y es que hay mucha fuerza y entereza
en tu alma y tus manos laboriosas,
Tras esa sonrisa que oculta tristeza
Existe un jardín de espléndidas rosas.

Tras cada anónimo acto de bondad
subsiste aquella herencia digna de tu imagen
que me hace transitar firme y erguido
regalándote el mismo orgullo que por ti siento.

Si he sido un buen hombre ha sido por ti.
Madre, preocupada de toda su siembra.
Si en algo te he defraudado durante estos años
es porque no logré desprenderme de mi sombra.


Magnífica entrega, Sergio. De ese ser abnegado es lo mejor que heredamos.
Un abrazo.
 



Te las arreglaste para enseñarme a vivir
transmitiéndome tu gusto por lo simple,
mezclándonos en mutuas muestras de cariño
en cada abrazo, cuando te miraba desde abajo.

Te veía enfrentando al frío y la lluvia
e ignorando al sol cruel, inclemente.
Silbando suaves melodías, desconocidas y
caminando por la vida siempre de frente.

Olvidé el número de veces que enfermé.
No supe el nombre de ningún mal ni su remedio.
No recuerdo cuándo dejé de ser un niño,
pero incluso hasta hoy día siento tu alivio.

Cada vez fueron menos las preguntas
y al multiplicarse cada una de las dudas
descubrí que no tenías todas las respuestas.
Poco a poco nos fuimos quedando en silencio.

Sé que aún te duelen mis caídas
y que crees no haber hecho lo suficiente.
Sé que crees no necesitar que te diga
lo que tú sabes que siento por ti.

Tu alegría es por todos conocida.
No puedo pensar en nadie más
que pueda entregarla a tantos
a lo largo de toda su vida.

Eres el libro con más visitas
de todo tamaño y generación
como alegres satélites te orbitan,
otras veces buscando protección.

Y es que hay mucha fuerza y entereza
en tu alma y tus manos laboriosas,
Tras esa sonrisa que oculta tristeza
Existe un jardín de espléndidas rosas.

Tras cada anónimo acto de bondad
subsiste aquella herencia digna de tu imagen
que me hace transitar firme y erguido
regalándote el mismo orgullo que por ti siento.

Si he sido un buen hombre ha sido por ti.
Madre, preocupada de toda su siembra.
Si en algo te he defraudado durante estos años
es porque no logré desprenderme de mi sombra.



Aparte de la belleza de las palabras dedicadas a ese Ser tan Especial se siente ese sumar y fluir de posibilidades, sensibilidad, gratitud, amor inmenso y verdadero que conmueve, trastoca y contagia. Muchas Gracias por compartir tu Arte mi Querido Amigo y Poeta Sergio @goodlookingteenagevampire , ten presente que siempre es grato para mi leer tus inspiraciones. Por favor recibe mi saludo afectuoso, mi admiración y mis mejores deseos sinfín
 



Te las arreglaste para enseñarme a vivir
transmitiéndome tu gusto por lo simple,
mezclándonos en mutuas muestras de cariño
en cada abrazo, cuando te miraba desde abajo.

Te veía enfrentando al frío y la lluvia
e ignorando al sol cruel, inclemente.
Silbando suaves melodías, desconocidas y
caminando por la vida siempre de frente.

Olvidé el número de veces que enfermé.
No supe el nombre de ningún mal ni su remedio.
No recuerdo cuándo dejé de ser un niño,
pero incluso hasta hoy día siento tu alivio.

Cada vez fueron menos las preguntas
y al multiplicarse cada una de las dudas
descubrí que no tenías todas las respuestas.
Poco a poco nos fuimos quedando en silencio.

Sé que aún te duelen mis caídas
y que crees no haber hecho lo suficiente.
Sé que crees no necesitar que te diga
lo que tú sabes que siento por ti.

Tu alegría es por todos conocida.
No puedo pensar en nadie más
que pueda entregarla a tantos
a lo largo de toda su vida.

Eres el libro con más visitas
de todo tamaño y generación
como alegres satélites te orbitan,
otras veces buscando protección.

Y es que hay mucha fuerza y entereza
en tu alma y tus manos laboriosas,
Tras esa sonrisa que oculta tristeza
Existe un jardín de espléndidas rosas.

Tras cada anónimo acto de bondad
subsiste aquella herencia digna de tu imagen
que me hace transitar firme y erguido
regalándote el mismo orgullo que por ti siento.

Si he sido un buen hombre ha sido por ti.
Madre, preocupada de toda su siembra.
Si en algo te he defraudado durante estos años
es porque no logré desprenderme de mi sombra.



Me ha emocionado tremendo poema a tu madre Sergio, no dejamos jamás de ser niños.
Suerte que la tienes, cuídala, recuérdala, llevale dulces , chocolate y flores.
Es lo que a mi como madre me gustaría, y si la tuviera mis heridas viejas ya se hubiesen curado.
Un beso querido amigo.-
 



Te las arreglaste para enseñarme a vivir
transmitiéndome tu gusto por lo simple,
mezclándonos en mutuas muestras de cariño
en cada abrazo, cuando te miraba desde abajo.

Te veía enfrentando al frío y la lluvia
e ignorando al sol cruel, inclemente.
Silbando suaves melodías, desconocidas y
caminando por la vida siempre de frente.

Olvidé el número de veces que enfermé.
No supe el nombre de ningún mal ni su remedio.
No recuerdo cuándo dejé de ser un niño,
pero incluso hasta hoy día siento tu alivio.

Cada vez fueron menos las preguntas
y al multiplicarse cada una de las dudas
descubrí que no tenías todas las respuestas.
Poco a poco nos fuimos quedando en silencio.

Sé que aún te duelen mis caídas
y que crees no haber hecho lo suficiente.
Sé que crees no necesitar que te diga
lo que tú sabes que siento por ti.

Tu alegría es por todos conocida.
No puedo pensar en nadie más
que pueda entregarla a tantos
a lo largo de toda su vida.

Eres el libro con más visitas
de todo tamaño y generación
como alegres satélites te orbitan,
otras veces buscando protección.

Y es que hay mucha fuerza y entereza
en tu alma y tus manos laboriosas,
Tras esa sonrisa que oculta tristeza
Existe un jardín de espléndidas rosas.

Tras cada anónimo acto de bondad
subsiste aquella herencia digna de tu imagen
que me hace transitar firme y erguido
regalándote el mismo orgullo que por ti siento.

Si he sido un buen hombre ha sido por ti.
Madre, preocupada de toda su siembra.
Si en algo te he defraudado durante estos años
es porque no logré desprenderme de mi sombra.


Toda una sucesion de momentos, para como hijo acordar el semblante de esa
seduccion vital que produce la madre. la ultima estrofa es como una declinacion
como intentando ese perdon, de ella, por las realidades que penso y no se han
ejecutado. excelente. el arropo de sensaciones que transmite la obra.
saludos amables de luzyabsenta
 

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