Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Todo el primor que el despertar conlleva
al descorrer el portalón del día
es un placer que al bostezar chirría
y la ocasión que al pundonor subleva.
Es desazón que en vertical se eleva
con impecable y singular sangría
y ante el espejo con maldad de arpía
se vuelve bruja en su siniestra cueva.
¿De quién será la secular legaña?
que ante tus ojos se adivina odiosa,
necia visión e ineficaz patraña
cuando presenta la verdad penosa;
mejor seguir en mi colchón soñando
que comenzar con la jornada odiando.
al descorrer el portalón del día
es un placer que al bostezar chirría
y la ocasión que al pundonor subleva.
Es desazón que en vertical se eleva
con impecable y singular sangría
y ante el espejo con maldad de arpía
se vuelve bruja en su siniestra cueva.
¿De quién será la secular legaña?
que ante tus ojos se adivina odiosa,
necia visión e ineficaz patraña
cuando presenta la verdad penosa;
mejor seguir en mi colchón soñando
que comenzar con la jornada odiando.