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Maquiavélico

Javier B

Poeta fiel al portal
Maquiavélico

Ante el umbral del año dos mil veinte,
el diablo hizo reunir a sus demonios
para tratar ahí, un tema urgente
y oír su sugerencia y testimonios.
En un largo salón, los convocados
volteaban a mirar a todos lados.

El diablo alzó su voz, voz estentórea
que sacudió los muros del recinto,
su enojo y su expresión casi corpórea
tenían, esta vez, algo distinto.
Se respiraba un aire de inquietud
en la infernal y tensa multitud.

“Hemos tratado desde mil centurias
de someter la voluntad del hombre
con guerras sin cuartel, hambres, penurias,
y males que, quizá, no tienen nombre;
no hemos podido doblegar siquiera
esa horrible sonrisa pendenciera.”

“¿De qué ha servido? Ahora les pregunto.
El mundo sigue igual con sus afanes;
y ese, mis testaferros, es el punto
por el que necesito nuevos planes
pues la noche sin luz se tambalea,
¿alguien tiene, tal vez, alguna idea?”

Del fondo del salón, una figura
desprovista de visos y de poses,
se dirigió al maligno con soltura
y alzó su voz sobre las otras voces.
Casi quinientos años de mutismo
le precedían en aquel abismo.

“Debes pensar que el hombre privilegia
su temple y su unidad si le derribas,
por eso cambia ahora la estrategia
con trampas más sutiles y efectivas.”
El diablo le miró con interés,
era un viejo con aire de burgués.

“Estoy consciente de que el tiempo apremia;
que quieres empezar desde este año.
Sugiero que desates tal pandemia
que les provoque pronto tanto daño…”
El diablo interrumpió con sus desplantes:
“Eso es algo que ya tratamos antes.”

“Hemos mandado ya terribles plagas,
hemos causado muerte y tal dolor,
que el llanto y la agonía de sus llagas
tan solo incrementaron su valor.
Aprecio tu propuesta, Nicolás,
pero tenemos que esforzarnos más”

El viejo caballero, haciendo gala
de temple peculiar alzó su mano.
“Entiendo, la pandemia no es tan mala
si no conoces bien al ser humano.
Escucha mi propuesta y tú decides,
Si logro conseguir lo que nos pides”

“Vamos a hacer un virus que les quite
el cálido consuelo de un abrazo,
esa fuerza vital que les permite
luchar con las secuelas del rechazo.
aléjalos así lo mas que puedas,
y, si puedes, les quitas sus monedas.”

“Borrarles su sonrisa no es tan fácil
tú bien sabes que brota desde el alma.
Es blanca, generosa, y es tan grácil
que, ante la adversidad, les brinda calma.
Mas que un virus, su tasa de contagio
es superior ante cualquier presagio.”

“Lo que debes hacer es ocultarla
detrás de una careta que le cubra.
que no la muestre el hombre mientras charla,
consuela, reconforta o elucubra.
Así, si la sonrisa no se muestra,
será nuestra estrategia, más siniestra.”

“Finalmente, pongamos a gobiernos
que no sepan unir sus energías;
que se suelte en la tierra a los infiernos
y discutan tan sólo tonterías.
Sin abrazo, sonrisa y capitán,
será un año que nunca olvidarán”

El diablo le miró con entusiasmo
Sin poder ocultar su regocijo,
Sus ojos, desprovistos de sarcasmo,
como mirando atento a un acertijo.
Dirigiéndose a todos dijo, alegre:
“No dejen que este plan se desintegre.”

“Hoy pondremos al mundo de rodillas.
Haremos realidad mis intenciones.
Esparzamos hoy mismo las semillas
y sembremos en todos los rincones,
a este virus letal que desconcierte
que traiga pena, soledad y muerte “

El anciano giró sobre sus pasos,
con su andar parecía sólo un hombre.
“demonios como tú son tan escasos.
Dime tú, ¿cómo quieres que te nombre?”
Le contestó “Señor, mi único anhelo
es que sólo me llames Maquiavelo.”

- Javier
 
Última edición:
Ante el umbral del año veinte veinte,
el diablo hizo venir a sus demonios
para tratar ahí, un tema urgente
y oír su sugerencia y testimonios.
En un lúgubre salón, los convocados
volteaban a mirar a todos lados.

El diablo alzó su voz, voz estentórea
que sacudió los muros del recinto,
su enojo y su expresión casi corpórea
tenían, esta vez, algo distinto.
Se respiraba un aire de inquietud
en la infernal y tensa multitud.

“Hemos tratado desde mil centurias
de someter la voluntad del hombre
con guerras sin cuartel, hambres, lujurias,
y males que, quizá, no tienen nombre;
no hemos podido doblegar siquiera
esa horrible sonrisa pendenciera.”

“¿De qué ha servido? Ahora les pregunto.
El mundo sigue igual con sus afanes;
y ese, mis testaferros, es el punto
por el que necesito nuevos planes
pues la noche sin luz se tambalea,
¿alguien tiene alguna nueva idea?”

Del fondo del salón una figura
desprovista de visos y de poses,
se dirigió al maligno con soltura
y alzó su voz sobre las otras voces.
Casi quinientos años de mutismo
le precedían en aquel abismo.

“Debes pensar que el hombre privilegia
su temple y su unidad cuando le atacas,
por eso cambia ahora la estrategia
con trampas que sean menos demoniacas.”
El diablo le miró con interés
Y el caballero continuó después.

“Estoy consciente de que el tiempo apremia;
que quieres empezar desde este año.
Te sugiero que desates tal pandemia
que les provoque pronto tanto daño…”
El diablo interrumpió con sus desplantes:
“Eso es algo que ya hemos hecho antes.”

“Hemos mandado ya terribles plagas,
hemos causado muerte y tal dolor,
que el llanto y la agonía de sus llagas
tan solo incrementaron su valor.
Aprecio tu propuesta, Nicolás,
pero tenemos que esforzarnos más”

El viejo caballero, haciendo gala
de temple peculiar alzó su mano.
“Entiendo, la pandemia no es tan mala
si no sabes lidiar con el humano.
Escucha mi propuesta y tú decides,
Si logro conseguir lo que nos pides”

“Vamos a hacer un virus que les quite
el cálido consuelo de un abrazo,
esa fuerza vital que les permite
luchar con los estragos del rechazo.
aléjalos así lo mas que puedas,
y de una vez les quitas sus monedas.”

“Quitarles su sonrisa no es tan fácil
tú bien sabes que brota desde el alma.
Es blanca, generosa, y es tan grácil
que, ante la adversidad, brinda la calma.
Mas que el virus, su tasa de contagio
es superior contra cualquier presagio.”

“Lo que sí puedes hacer es ocultarla
por detrás de una careta que le cubra.
que no se muestre al hombre mientras charla,
consuela, rectifica o elucubra.
Así, si la sonrisa no se muestra,
será nuestra estrategia, mas siniestra.”

“Finalmente, pongamos a gobiernos
que no sepan unir sus energías;
que se suelte en la tierra a los infiernos
y discutan tan sólo tonterías.
Sin abrazo, sonrisa y liderazgo,
Los llevamos directo hasta el hartazgo.”

El diablo le miró con entusiasmo
Sin poder ocultar su regocijo,
Sus ojos desprovistos de sarcasmo,
como mirando atento a un acertijo.
Dirigiéndose a todos dijo, alegre:
“No dejen que este plan se desintegre.”

“Hoy pondremos al mundo de rodillas.
Hoy haremos realidad mis intenciones.
Esparzamos hoy mismo las semillas
y sembremos en todos los rincones,
a este virus letal que desconcierte
que traiga pena, soledad y muerte.“

El anciano giró sobre sus pasos,
con su andar parecía solo un hombre.
“demonios como tú son tan escasos.
Dime tú como quieres que te nombre”
Le contestó “Señor, mi único anhelo
es que sólo me llame Maquiavelo.”

- Javier
Fantástico. No me queda más que aplaudir tanto ingenio. Nunca escribí algo de esta extención. Tampoco esta estructura. Fue un gusto la lectura. Un gran abrazo.
 
Sexta rima en estado puro, al servicio de una narración. Es precisamente este aspecto narrativo lo que permite que pasen desapercibidas todas las licencias métricas, como esa zeuxis en sexta sílaba seguida de acento extrarrítmico de
con trampas que sean menos demoniacas
Más aún si tenemos en cuenta que la Academia permite que haya azeuxis en la última palabra del verso.
Pero, como te digo, el hecho de que se está contando algo hace que el lector ejecute el verso tal y como le pide el poeta, sin rechistar.
La verdad, me ha gustado mucho tu original punto de vista.
Ya verás como lo que ha empezado siendo la madre de todas las conspiraciones termina siendo una bonita historia de superación, de esas que tanto gusta contar en los seminarios de autoayuda, en plan pequeño paso para el hombre, gran paso para la humanidad. Un saludo. Luis
 
Me ha gustado mucho esta fantasía. Ascender a Maquiavelo de consejero de príncipes terrenos a asesor de Mandinga es una buena idea.

Acerca de la métrica, creo que Luis se ha mostrado excesivamente benevolente. Puedo imaginar argucias para poner en canon algunos de los versos que enumeraré, pero no todos:

1.5 (contarle dos sílabas a «lúgubre»?)
4.6 (diez sílabas)
6.4 (2.5.10???)
7.3 (12)
12.1 (12)
12.2 (12)
15.2 (12)

abrazo
Jorge



Ante el umbral del año veinte veinte,
el diablo hizo venir a sus demonios
para tratar ahí, un tema urgente
y oír su sugerencia y testimonios.
En un lúgubre salón, los convocados
volteaban a mirar a todos lados.

El diablo alzó su voz, voz estentórea
que sacudió los muros del recinto,
su enojo y su expresión casi corpórea
tenían, esta vez, algo distinto.
Se respiraba un aire de inquietud
en la infernal y tensa multitud.

“Hemos tratado desde mil centurias
de someter la voluntad del hombre
con guerras sin cuartel, hambres, lujurias,
y males que, quizá, no tienen nombre;
no hemos podido doblegar siquiera
esa horrible sonrisa pendenciera.”

“¿De qué ha servido? Ahora les pregunto.
El mundo sigue igual con sus afanes;
y ese, mis testaferros, es el punto
por el que necesito nuevos planes
pues la noche sin luz se tambalea,
¿alguien tiene alguna nueva idea?”

Del fondo del salón una figura
desprovista de visos y de poses,
se dirigió al maligno con soltura
y alzó su voz sobre las otras voces.
Casi quinientos años de mutismo
le precedían en aquel abismo.

“Debes pensar que el hombre privilegia
su temple y su unidad cuando le atacas,
por eso cambia ahora la estrategia
con trampas que sean menos demoniacas.”
El diablo le miró con interés
Y el caballero continuó después.

“Estoy consciente de que el tiempo apremia;
que quieres empezar desde este año.
Te sugiero que desates tal pandemia
que les provoque pronto tanto daño…”
El diablo interrumpió con sus desplantes:
“Eso es algo que ya hemos hecho antes.”

“Hemos mandado ya terribles plagas,
hemos causado muerte y tal dolor,
que el llanto y la agonía de sus llagas
tan solo incrementaron su valor.
Aprecio tu propuesta, Nicolás,
pero tenemos que esforzarnos más”

El viejo caballero, haciendo gala
de temple peculiar alzó su mano.
“Entiendo, la pandemia no es tan mala
si no sabes lidiar con el humano.
Escucha mi propuesta y tú decides,
Si logro conseguir lo que nos pides”

“Vamos a hacer un virus que les quite
el cálido consuelo de un abrazo,
esa fuerza vital que les permite
luchar con los estragos del rechazo.
aléjalos así lo mas que puedas,
y de una vez les quitas sus monedas.”

“Quitarles su sonrisa no es tan fácil
tú bien sabes que brota desde el alma.
Es blanca, generosa, y es tan grácil
que, ante la adversidad, brinda la calma.
Mas que el virus, su tasa de contagio
es superior contra cualquier presagio.”

“Lo que sí puedes hacer es ocultarla
por detrás de una careta que le cubra.
que no se muestre al hombre mientras charla,
consuela, rectifica o elucubra.
Así, si la sonrisa no se muestra,
será nuestra estrategia, mas siniestra.”

“Finalmente, pongamos a gobiernos
que no sepan unir sus energías;
que se suelte en la tierra a los infiernos
y discutan tan sólo tonterías.
Sin abrazo, sonrisa y liderazgo,
Los llevamos directo hasta el hartazgo.”

El diablo le miró con entusiasmo
Sin poder ocultar su regocijo,
Sus ojos desprovistos de sarcasmo,
como mirando atento a un acertijo.
Dirigiéndose a todos dijo, alegre:
“No dejen que este plan se desintegre.”

“Hoy pondremos al mundo de rodillas.
Hoy haremos realidad mis intenciones.
Esparzamos hoy mismo las semillas
y sembremos en todos los rincones,
a este virus letal que desconcierte
que traiga pena, soledad y muerte.“

El anciano giró sobre sus pasos,
con su andar parecía solo un hombre.
“demonios como tú son tan escasos.
Dime tú como quieres que te nombre”
Le contestó “Señor, mi único anhelo
es que sólo me llame Maquiavelo.”

- Javier
 
Última edición:
Ante el umbral del año veinte veinte,
el diablo hizo venir a sus demonios
para tratar ahí, un tema urgente
y oír su sugerencia y testimonios.
En un lúgubre salón, los convocados
volteaban a mirar a todos lados.

El diablo alzó su voz, voz estentórea
que sacudió los muros del recinto,
su enojo y su expresión casi corpórea
tenían, esta vez, algo distinto.
Se respiraba un aire de inquietud
en la infernal y tensa multitud.

“Hemos tratado desde mil centurias
de someter la voluntad del hombre
con guerras sin cuartel, hambres, lujurias,
y males que, quizá, no tienen nombre;
no hemos podido doblegar siquiera
esa horrible sonrisa pendenciera.”

“¿De qué ha servido? Ahora les pregunto.
El mundo sigue igual con sus afanes;
y ese, mis testaferros, es el punto
por el que necesito nuevos planes
pues la noche sin luz se tambalea,
¿alguien tiene alguna nueva idea?”

Del fondo del salón una figura
desprovista de visos y de poses,
se dirigió al maligno con soltura
y alzó su voz sobre las otras voces.
Casi quinientos años de mutismo
le precedían en aquel abismo.

“Debes pensar que el hombre privilegia
su temple y su unidad cuando le atacas,
por eso cambia ahora la estrategia
con trampas que sean menos demoniacas.”
El diablo le miró con interés
Y el caballero continuó después.

“Estoy consciente de que el tiempo apremia;
que quieres empezar desde este año.
Te sugiero que desates tal pandemia
que les provoque pronto tanto daño…”
El diablo interrumpió con sus desplantes:
“Eso es algo que ya hemos hecho antes.”

“Hemos mandado ya terribles plagas,
hemos causado muerte y tal dolor,
que el llanto y la agonía de sus llagas
tan solo incrementaron su valor.
Aprecio tu propuesta, Nicolás,
pero tenemos que esforzarnos más”

El viejo caballero, haciendo gala
de temple peculiar alzó su mano.
“Entiendo, la pandemia no es tan mala
si no sabes lidiar con el humano.
Escucha mi propuesta y tú decides,
Si logro conseguir lo que nos pides”

“Vamos a hacer un virus que les quite
el cálido consuelo de un abrazo,
esa fuerza vital que les permite
luchar con los estragos del rechazo.
aléjalos así lo mas que puedas,
y de una vez les quitas sus monedas.”

“Quitarles su sonrisa no es tan fácil
tú bien sabes que brota desde el alma.
Es blanca, generosa, y es tan grácil
que, ante la adversidad, brinda la calma.
Mas que el virus, su tasa de contagio
es superior contra cualquier presagio.”

“Lo que sí puedes hacer es ocultarla
por detrás de una careta que le cubra.
que no se muestre al hombre mientras charla,
consuela, rectifica o elucubra.
Así, si la sonrisa no se muestra,
será nuestra estrategia, mas siniestra.”

“Finalmente, pongamos a gobiernos
que no sepan unir sus energías;
que se suelte en la tierra a los infiernos
y discutan tan sólo tonterías.
Sin abrazo, sonrisa y liderazgo,
Los llevamos directo hasta el hartazgo.”

El diablo le miró con entusiasmo
Sin poder ocultar su regocijo,
Sus ojos desprovistos de sarcasmo,
como mirando atento a un acertijo.
Dirigiéndose a todos dijo, alegre:
“No dejen que este plan se desintegre.”

“Hoy pondremos al mundo de rodillas.
Hoy haremos realidad mis intenciones.
Esparzamos hoy mismo las semillas
y sembremos en todos los rincones,
a este virus letal que desconcierte
que traiga pena, soledad y muerte.“

El anciano giró sobre sus pasos,
con su andar parecía solo un hombre.
“demonios como tú son tan escasos.
Dime tú como quieres que te nombre”
Le contestó “Señor, mi único anhelo
es que sólo me llame Maquiavelo.”

- Javier


Hola Javier. Una narración de rabiosa actualidad y talento expresivo que he disfrutado de principio a fin. Aparte de esto, debo reconocer que no me salen las cuentas con algunos endecasílabos, sobre todo en lo que atañe al ritmo, aunque imagino que lo apuntado anteriormente por otros usuarios será de más ayuda en este punto.

Te mando un saludo muy cordial.

Carlos
 
Última edición:
Sexta rima en estado puro, al servicio de una narración. Es precisamente este aspecto narrativo lo que permite que pasen desapercibidas todas las licencias métricas, como esa zeuxis en sexta sílaba seguida de acento extrarrítmico de

Más aún si tenemos en cuenta que la Academia permite que haya azeuxis en la última palabra del verso.
Pero, como te digo, el hecho de que se está contando algo hace que el lector ejecute el verso tal y como le pide el poeta, sin rechistar.
La verdad, me ha gustado mucho tu original punto de vista.
Ya verás como lo que ha empezado siendo la madre de todas las conspiraciones termina siendo una bonita historia de superación, de esas que tanto gusta contar en los seminarios de autoayuda, en plan pequeño paso para el hombre, gran paso para la humanidad. Un saludo. Luis
Estimado Luis,

Te agradezco la gentil valoración a este intento de poema. Te comento que estoy un poco empolvado al tener un par de meses sin escribir y se me fueron varias papas crudas. Nunca ha sido mi intención el abusar de las licencias poéticas del verso medido, porque el poeta firma un contrato con la poesía en la que se compromete a seguir sus reglas en aras de la amistad que debe haber entre ambos :)

Te comento que ya hice las correcciones pertinentes y espero que esta nueva versión sea de tu agrado.

La idea surgió al hacer fila en un banco y al ver la cara de aburrimiento de la gente que me rodeaba, tristes, separados y sin poder compartir al menos una sonrisa. Dije, esto apenas maquiavelo lo pudiera haber maquinado así, y de ahí surgió la idea.

Un saludo afectuoso

Javier
 
Me ha gustado mucho esta fantasía. Ascender a Maquiavelo de consejero de príncipes terrenos a asesor de Mandinga es una buena idea.

Acerca de la métrica, creo que Luis se ha mostrado excesivamente benevolente. Puedo imaginar argucias para poner en canon algunos de los versos que enumeraré, pero no todos:

1.5 (contarle dos sílabas a «lúgubre»?)
4.6 (diez sílabas)
6.4 (2.5.10???)
7.3 (12)
12.1 (12)
12.2 (12)
15.2 (12)

abrazo
Jorge
Muchas gracias por tu valoración de mi poema y por las acotaciones pertinentes que has hecho. Notarás que ya he hecho las correcciones para que todos queden como endecasílabos.
 
Hola Javier. Una narración de rabiosa actualidad y talento expresivo que he disfrutado de principio a fin. Aparte de esto, debo reconocer que no me salen las cuentas con algunos endecasílabos, sobre todo en lo que atañe al ritmo, aunque imagino que lo apuntado anteriormente por otros usuarios será de más ayuda en este punto.

Te mando un saludo muy cordial.

Carlos
Muchas gracias, Carlos. Tienes razón. Habían por ahí unos versos mal medidos que ya han sido corregidos. Espero que te agrade la versión final.

Saludos

Javier
 
Ante el umbral del año dos mil veinte,
el diablo hizo reunir a sus demonios
para tratar ahí, un tema urgente me
y oír su sugerencia y testimonios.
En un largo salón, los convocados
volteaban a mirar a todos lados.

El diablo alzó su voz, voz estentórea
que sacudió los muros del recinto,
su enojo y su expresión casi corpórea
tenían, esta vez, algo distinto.
Se respiraba un aire de inquietud
en la infernal y tensa multitud.

“Hemos tratado desde mil centurias
de someter la voluntad del hombre
con guerras sin cuartel, hambres, lujurias,
y males que, quizá, no tienen nombre;
no hemos podido doblegar siquiera
esa horrible sonrisa pendenciera.”

“¿De qué ha servido? Ahora les pregunto.
El mundo sigue igual con sus afanes;
y ese, mis testaferros, es el punto
por el que necesito nuevos planes
pues la noche sin luz se tambalea,
¿alguien tiene tal vez alguna idea?”

Del fondo del salón una figura
desprovista de visos y de poses,
se dirigió al maligno con soltura
y alzó su voz sobre las otras voces.
Casi quinientos años de mutismo
le precedían en aquel abismo.

“Debes pensar que el hombre privilegia
su temple y su unidad si le derribas,
por eso cambia ahora la estrategia
con trampas más sutiles y efectivas.”
El diablo le miró con interés
era un viejo con aire de burgués.

“Estoy consciente de que el tiempo apremia;
que quieres empezar desde este año.
Sugiero que desates tal pandemia
que les provoque pronto tanto daño…”
El diablo interrumpió con sus desplantes:
“Eso es algo que ya tratamos antes.”

“Hemos mandado ya terribles plagas,
hemos causado muerte y tal dolor,
que el llanto y la agonía de sus llagas
tan solo incrementaron su valor.
Aprecio tu propuesta, Nicolás,
pero tenemos que esforzarnos más”

El viejo caballero, haciendo gala
de temple peculiar alzó su mano.
“Entiendo, la pandemia no es tan mala
si no sabes lidiar con el humano.
Escucha mi propuesta y tú decides,
Si logro conseguir lo que nos pides”

“Vamos a hacer un virus que les quite
el cálido consuelo de un abrazo,
esa fuerza vital que les permite
luchar con los estragos del rechazo.
aléjalos así lo mas que puedas,
y de una vez les quitas sus monedas.”

“Quitarles su sonrisa no es tan fácil
tú bien sabes que brota desde el alma.
Es blanca, generosa, y es tan grácil
que, ante la adversidad, les brinda calma.
Mas que el virus, su tasa de contagio
es superior contra cualquier presagio.”

“Lo que puedes hacer es ocultarla
detrás de una careta que le cubra.
que no se muestre al hombre mientras charla,
consuela, rectifica o elucubra.
Así, si la sonrisa no se muestra,
será nuestra estrategia, más siniestra.”

“Finalmente, pongamos a gobiernos
que no sepan unir sus energías;
que se suelte en la tierra a los infiernos
y discutan tan sólo tonterías.
Sin abrazo, sonrisa y capitán,
será un año que nunca olvidarán”

El diablo le miró con entusiasmo
Sin poder ocultar su regocijo,
Sus ojos desprovistos de sarcasmo,
como mirando atento a un acertijo.
Dirigiéndose a todos dijo, alegre:
“No dejen que este plan se desintegre.”

“Hoy pondremos al mundo de rodillas.
Haremos realidad mis intenciones.
Esparzamos hoy mismo las semillas
y sembremos en todos los rincones,
a este virus letal que desconcierte
que traiga pena, soledad y muerte “

El anciano giró sobre sus pasos,
con su andar parecía solo un hombre.
“demonios como tú son tan escasos.
Dime tú como quieres que te nombre”
Le contestó “Señor, mi único anhelo
es que sólo me llames Maquiavelo.”

- Javier[/QUOTE
Gracias por compartir este poema , Javier. Un placer leerte.
Abrazo.
 
Ante el umbral del año dos mil veinte,
el diablo hizo reunir a sus demonios
para tratar ahí, un tema urgente
y oír su sugerencia y testimonios.
En un largo salón, los convocados
volteaban a mirar a todos lados.

El diablo alzó su voz, voz estentórea
que sacudió los muros del recinto,
su enojo y su expresión casi corpórea
tenían, esta vez, algo distinto.
Se respiraba un aire de inquietud
en la infernal y tensa multitud.

“Hemos tratado desde mil centurias
de someter la voluntad del hombre
con guerras sin cuartel, hambres, lujurias,
y males que, quizá, no tienen nombre;
no hemos podido doblegar siquiera
esa horrible sonrisa pendenciera.”

“¿De qué ha servido? Ahora les pregunto.
El mundo sigue igual con sus afanes;
y ese, mis testaferros, es el punto
por el que necesito nuevos planes
pues la noche sin luz se tambalea,
¿alguien tiene tal vez alguna idea?”

Del fondo del salón una figura
desprovista de visos y de poses,
se dirigió al maligno con soltura
y alzó su voz sobre las otras voces.
Casi quinientos años de mutismo
le precedían en aquel abismo.

“Debes pensar que el hombre privilegia
su temple y su unidad si le derribas,
por eso cambia ahora la estrategia
con trampas más sutiles y efectivas.”
El diablo le miró con interés
era un viejo con aire de burgués.

“Estoy consciente de que el tiempo apremia;
que quieres empezar desde este año.
Sugiero que desates tal pandemia
que les provoque pronto tanto daño…”
El diablo interrumpió con sus desplantes:
“Eso es algo que ya tratamos antes.”

“Hemos mandado ya terribles plagas,
hemos causado muerte y tal dolor,
que el llanto y la agonía de sus llagas
tan solo incrementaron su valor.
Aprecio tu propuesta, Nicolás,
pero tenemos que esforzarnos más”

El viejo caballero, haciendo gala
de temple peculiar alzó su mano.
“Entiendo, la pandemia no es tan mala
si no sabes lidiar con el humano.
Escucha mi propuesta y tú decides,
Si logro conseguir lo que nos pides”

“Vamos a hacer un virus que les quite
el cálido consuelo de un abrazo,
esa fuerza vital que les permite
luchar con los estragos del rechazo.
aléjalos así lo mas que puedas,
y de una vez les quitas sus monedas.”

“Quitarles su sonrisa no es tan fácil
tú bien sabes que brota desde el alma.
Es blanca, generosa, y es tan grácil
que, ante la adversidad, les brinda calma.
Mas que el virus, su tasa de contagio
es superior contra cualquier presagio.”

“Lo que puedes hacer es ocultarla
detrás de una careta que le cubra.
que no se muestre al hombre mientras charla,
consuela, rectifica o elucubra.
Así, si la sonrisa no se muestra,
será nuestra estrategia, más siniestra.”

“Finalmente, pongamos a gobiernos
que no sepan unir sus energías;
que se suelte en la tierra a los infiernos
y discutan tan sólo tonterías.
Sin abrazo, sonrisa y capitán,
será un año que nunca olvidarán”

El diablo le miró con entusiasmo
Sin poder ocultar su regocijo,
Sus ojos desprovistos de sarcasmo,
como mirando atento a un acertijo.
Dirigiéndose a todos dijo, alegre:
“No dejen que este plan se desintegre.”

“Hoy pondremos al mundo de rodillas.
Haremos realidad mis intenciones.
Esparzamos hoy mismo las semillas
y sembremos en todos los rincones,
a este virus letal que desconcierte
que traiga pena, soledad y muerte “

El anciano giró sobre sus pasos,
con su andar parecía solo un hombre.
“demonios como tú son tan escasos.
Dime tú como quieres que te nombre”
Le contestó “Señor, mi único anhelo
es que sólo me llames Maquiavelo.”

- Javier

Relato fantástico plasmado en poema fantástico, un placer leerte. Saludos cordiales.
Miguel.
 

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