Nestor Martin Fernadez de la Torre
Es mi sentir isleño el de un ave viajera
que quedó rezagada perdida y solitaria,
del desierto marino eterna pasajera.
¡Mi atlántica llanura mágica y legendaria!
Hoy tienen tus caricias sabor a permanencia,
hoy me vistes de blanco con tu espuma rizada
que pudorosa cubre mi desnuda inocencia;
tú eres mi sinfonía dulce y acompasada.
Mar, méceme en tus aguas con tu cálido arrullo,
en tu apacible sueño siento mi levedad
y el rumor de tus olas me envuelve en su murmullo,
yo soy solo una gota de tu azul soledad.
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