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Marlo Blando
Invitado
“Dando vela sin pereza”
dijo el cura Chupacirios,
“pues en vida, no hay martirios
para quien a diario reza”.
Pero el Diablo, en su viveza,
le tentó con una guarra.
Hoy los hábitos desgarra
frente a un púlpito impostor,
mientras fábulas de honor
a su rebaño le narra.
Eres diosa sucedida
eres sirena del mar
hipnótico tu cantar
al marinero hace herida.
Se arriesga perder su vida,
le deslumbra la belleza
y resuena en su cabeza
la dulzura de su canto.
No teme sufrir quebranto
dando vela sin pereza.
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