Bukowski1969
El poeta del fin del mundo
Tenía apenas veintitrés, empecé cual materia virgen
decían que no iba aguantar, estaba tierno;
me recibieron con el ruido de golpes de mazo
y un calor sofocante, que deshidrata hasta los huesos.
Fui cortado en pedazos y vuelto a soldar
templado al calor de la fragua para endurecerme;
martillado para desprenderme de mis impurezas
pulido para mejorar mi apariencia y acabado.
Pero ahora ya no reconozco este rompecabezas
más que endurecerme por el calor, me cristalizo:
mi recubrimiento exterior es impenetrable
al menor impacto me rompo en pedazos.
decían que no iba aguantar, estaba tierno;
me recibieron con el ruido de golpes de mazo
y un calor sofocante, que deshidrata hasta los huesos.
Fui cortado en pedazos y vuelto a soldar
templado al calor de la fragua para endurecerme;
martillado para desprenderme de mis impurezas
pulido para mejorar mi apariencia y acabado.
Pero ahora ya no reconozco este rompecabezas
más que endurecerme por el calor, me cristalizo:
mi recubrimiento exterior es impenetrable
al menor impacto me rompo en pedazos.