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Metamorfosis

Javier B

Poeta fiel al portal
Te vuelves amanecer tras mi noche de tormenta,
voz húmeda de mi tierra que acaricia la mañana,
eres dulce despertar que a mis temores ahuyenta,
y te fundes con el sol que se asoma en mi ventana.

Te vuelves beso y caricia cuando el alma se lamenta,
te recorro en los caminos de tu piel de porcelana,
y resurges en mi mente que te guarda y te reinventa
como una ilusión divina o locura casi humana.

Te apoderas de mis sueños hasta que nos mira el alba,
te vislumbro en mi horizonte pintando tardes de malva
y entre jirones de noche te vas vaciando en mi mar.

Te vuelves rumbo y latido de este corazón que busca
la magia de un nuevo verso que a tu corazón seduzca
y te haces polvo de amor cuando te quiero tocar.

- Javier
 
Última edición:
Te vuelves amanecer tras mi noche de tormenta,
voz húmeda de mi tierra que acaricia la mañana,
eres dulce despertar que a mis temores ahuyenta,
y te fundes con el sol que se asoma en mi ventana.

Te vuelves beso y caricia cuando el alma se lamenta,
te recorro en los caminos de tu piel de porcelana,
y resurges en mi mente que te guarda y te reinventa
como una ilusión divina o locura casi humana.

Te apoderas de mis sueños hasta que nos mira el alba,
te vislumbro en mi horizonte pintando tardes de malva
y entre jirones de noche te vas vaciando en mi mar.

Te vuelves el dulce anhelo de este corazón que busca
la magia de un nuevo verso que a tu corazón seduzca
y te haces polvo de amor cuando te quiero tocar.

- Javier
Hermoso poema como siempre, y te aplaudo a rabiar, que bueno que volviste.
Saludos cordiales.-
 
Te vuelves amanecer tras mi noche de tormenta,
voz húmeda de mi tierra que acaricia la mañana,
eres dulce despertar que a mis temores ahuyenta,
y te fundes con el sol que se asoma en mi ventana.

Te vuelves beso y caricia cuando el alma se lamenta,
te recorro en los caminos de tu piel de porcelana,
y resurges en mi mente que te guarda y te reinventa
como una ilusión divina o locura casi humana.

Te apoderas de mis sueños hasta que nos mira el alba,
te vislumbro en mi horizonte pintando tardes de malva
y entre jirones de noche te vas vaciando en mi mar.

Te vuelves el dulce anhelo de este corazón que busca
la magia de un nuevo verso que a tu corazón seduzca
y te haces polvo de amor cuando te quiero tocar.

- Javier
Geniales!! Un placer leerte, Javier, con este toque romántico. abrazo.
 
Te vuelves amanecer tras mi noche de tormenta,
voz húmeda de mi tierra que acaricia la mañana,
eres dulce despertar que a mis temores ahuyenta,
y te fundes con el sol que se asoma en mi ventana.

Te vuelves beso y caricia cuando el alma se lamenta,
te recorro en los caminos de tu piel de porcelana,
y resurges en mi mente que te guarda y te reinventa
como una ilusión divina o locura casi humana.

Te apoderas de mis sueños hasta que nos mira el alba,
te vislumbro en mi horizonte pintando tardes de malva
y entre jirones de noche te vas vaciando en mi mar.

Te vuelves el dulce anhelo de este corazón que busca
la magia de un nuevo verso que a tu corazón seduzca
y te haces polvo de amor cuando te quiero tocar.

- Javier
Muy buen soneto, amigo Javier. Versos claros y brillantes. Buen trabajo.

Un abrazo.

Paco
 
Siempre estaremos a tiempo de escribir ese poema que nos confirme entre los grandes. Un saludo. Luis
 
Te vuelves amanecer tras mi noche de tormenta,
voz húmeda de mi tierra que acaricia la mañana,
eres dulce despertar que a mis temores ahuyenta,
y te fundes con el sol que se asoma en mi ventana.

Te vuelves beso y caricia cuando el alma se lamenta,
te recorro en los caminos de tu piel de porcelana,
y resurges en mi mente que te guarda y te reinventa
como una ilusión divina o locura casi humana.

Te apoderas de mis sueños hasta que nos mira el alba,
te vislumbro en mi horizonte pintando tardes de malva
y entre jirones de noche te vas vaciando en mi mar.

Te vuelves el dulce anhelo de este corazón que busca
la magia de un nuevo verso que a tu corazón seduzca
y te haces polvo de amor cuando te quiero tocar.

- Javier


Magníficos pentadecasílabos, compañero. Eres poeta y se te nota.

Un abrazo.
 
Te vuelves amanecer tras mi noche de tormenta,
voz húmeda de mi tierra que acaricia la mañana,
eres dulce despertar que a mis temores ahuyenta,
y te fundes con el sol que se asoma en mi ventana.

Te vuelves beso y caricia cuando el alma se lamenta,
te recorro en los caminos de tu piel de porcelana,
y resurges en mi mente que te guarda y te reinventa
como una ilusión divina o locura casi humana.

Te apoderas de mis sueños hasta que nos mira el alba,
te vislumbro en mi horizonte pintando tardes de malva
y entre jirones de noche te vas vaciando en mi mar.

Te vuelves el dulce anhelo de este corazón que busca
la magia de un nuevo verso que a tu corazón seduzca
y te haces polvo de amor cuando te quiero tocar.

- Javier
Aquí poco importan el dulce despertar, la piel de porcelana, la ilusión divina o el dulce anhelo; importan la claridad sintáctica del verso, el ritmo entretenido y versátil, la métrica perfecta, la capacidad de generar emoción y admiración a partir de un poema que considero bien logrado, expuesto con gran dominio de la técnica poética y digno de elogiar. Te felicito sinceramente, Javier.
Un abrazo.
 
Te vuelves amanecer tras mi noche de tormenta,
voz húmeda de mi tierra que acaricia la mañana,
eres dulce despertar que a mis temores ahuyenta,
y te fundes con el sol que se asoma en mi ventana.

Te vuelves beso y caricia cuando el alma se lamenta,
te recorro en los caminos de tu piel de porcelana,
y resurges en mi mente que te guarda y te reinventa
como una ilusión divina o locura casi humana.

Te apoderas de mis sueños hasta que nos mira el alba,
te vislumbro en mi horizonte pintando tardes de malva
y entre jirones de noche te vas vaciando en mi mar.

Te vuelves el dulce anhelo de este corazón que busca
la magia de un nuevo verso que a tu corazón seduzca
y te haces polvo de amor cuando te quiero tocar.

- Javier
Te vuelves amanecer tras mi noche de tormenta,
voz húmeda de mi tierra que acaricia la mañana,
eres dulce despertar que a mis temores ahuyenta,
y te fundes con el sol que se asoma en mi ventana.

Te vuelves beso y caricia cuando el alma se lamenta,
te recorro en los caminos de tu piel de porcelana,
y resurges en mi mente que te guarda y te reinventa
como una ilusión divina o locura casi humana.

Te apoderas de mis sueños hasta que nos mira el alba,
te vislumbro en mi horizonte pintando tardes de malva
y entre jirones de noche te vas vaciando en mi mar.

Te vuelves el dulce anhelo de este corazón que busca
la magia de un nuevo verso que a tu corazón seduzca
y te haces polvo de amor cuando te quiero tocar.

- Javier
Genial poema. Poco más puedo añadir a lo que otros ya te han dicho. Un abrazo muy cordial.
Miguel
 
Te vuelves amanecer tras mi noche de tormenta,
voz húmeda de mi tierra que acaricia la mañana,
eres dulce despertar que a mis temores ahuyenta,
y te fundes con el sol que se asoma en mi ventana.

Te vuelves beso y caricia cuando el alma se lamenta,
te recorro en los caminos de tu piel de porcelana,
y resurges en mi mente que te guarda y te reinventa
como una ilusión divina o locura casi humana.

Te apoderas de mis sueños hasta que nos mira el alba,
te vislumbro en mi horizonte pintando tardes de malva
y entre jirones de noche te vas vaciando en mi mar.

Te vuelves el dulce anhelo de este corazón que busca
la magia de un nuevo verso que a tu corazón seduzca
y te haces polvo de amor cuando te quiero tocar.

- Javier
Precioso soneto, Javier! Que gusto tenerte de vuelta. Me encantó.
Un abrazo, amigo.
 

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