Luis Adolfo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Errabundo, vaciados mis bolsillos,
acompañado sólo de un chaleco
(mi amigo fiel), en mi magín mi musa
y amores moradores de mis sueños.
Era mi pantalón un triste siete.
Pulgarcito esparció a mi paso versos
mientras la Osa Mayor me dio consuelo.
Temblaban mis estrellas refulgentes;
las escuché a la orilla del camino.
Era una hermosa tarde de septiembre
sembrada de cristales de rocío.
Vagué entre espectros, rimas y tinieblas
al aire del sonido de una lira
rasgada por mi ardiente corazón.
(Ejercicio poético en endecasílabos; adaptación libre a partir de la traducción al castellano del poema original de Rimbaud, Ma bohéme)
acompañado sólo de un chaleco
(mi amigo fiel), en mi magín mi musa
y amores moradores de mis sueños.
Era mi pantalón un triste siete.
Pulgarcito esparció a mi paso versos
mientras la Osa Mayor me dio consuelo.
Temblaban mis estrellas refulgentes;
las escuché a la orilla del camino.
Era una hermosa tarde de septiembre
sembrada de cristales de rocío.
Vagué entre espectros, rimas y tinieblas
al aire del sonido de una lira
rasgada por mi ardiente corazón.
(Ejercicio poético en endecasílabos; adaptación libre a partir de la traducción al castellano del poema original de Rimbaud, Ma bohéme)