Évano
Libre, sin dioses.
Hace dos años, estuve jugando a un número de lotería durante dos o tres meses, no me acuerdo bien del tiempo, pero sí del número: el 39970.
Mi madre murió el 9 del 2 —febrero de este año 2.021, como saben— a las 21 horas 21 minutos, exactamente. Las 9 de la noche son las 21 horas, como también saben. Mi cuñada me llamó al mediodía para avisarme que mi madre estaba muy mal. "Lo sé, he ido esta mañana a verla con Fly —mi perrito se llama así y esto no lo sabían— y nos hemos despedido, ya no despertará", le dije.
Yo sabía que moriría ese día, a esa hora, porque llevaba un tiempo donde el 2 y el 9 y el 21 lo veía y me venía a la mente muy a menudo. El día 9 del dos del 2.009 se suicidó un amigo, quizá ello tenga algo que ver. No lo sé.
Enterramos a mi madre el 14 de febrero, día de San Valentín, y su cumpleaños. Hubiese cumplido 93.
El 14 de febrero se celebraba el sorteo de lotería extraordinario de San Valentín. El primer premio fue el 39976.
El número 39976 surgió de un sueño que tuve. En él, mi mente, dentro de un extraño sueño, donde yo dormitaba a ratitos y a ratitos despertaba, reconstruía, buscaba un número. En realidad, el número 39976 se imponía una y otra vez al 39970. Pero yo elegí este último para que contuviera un 0, un 3 y un 7, combinación que una gitana leedora de manos le dijo a mi pareja que comprara cuando lo viera, que le tocaría el premio. Años más tarde nos tocó, a mi pareja y a mí, el tercer premio de la Lotería de Navidad con el 07494. Como ven, falta el tres. (Y que nadie haga el burro porque esos 50.000 euros de hace 15 años están más que gastados. De hecho, ahora no tengo ni un céntimo y estoy sin trabajo). La leedora de manos dijo que le tocaría el tercer premio porque en vez de las 5.000 pesetas que nos pedía le dimos dos mil. La mano se la leyó a mi pareja, amante mía en aquel tiempo, y con la que había huido de Barcelona a Alicante después de que su marido me pusiera una pistola en la cabeza y me dijera que si la quería tanto que me la llevara, también a su madre. Yo, por aquel entonces, y como ahora, no tenía más que un coche y poquísimo dinero en el bolsillo. Aún así, no me lo pensé. Le dije tranquilamente que sí, que nos íbamos. Y eso hicimos. Esta historia, tan real como mi vida misma, tiene muchos más recovecos, cruces, alturas y baches. Pero dejemos esta historia para otra ocasión y volvamos al número 39976, el número que salió premiado el 14 de febrero de este año 2.021, tres días después del entierro de mi madre, día de San Valentín y cumpleaños de ella, que en Gloria esté.
Casualidad, dirán muchos; y así lo creería yo también si hubiera salido el 39970; pero no, salió el del sueño, el que surgía de las profundidades de uno y no de la mente que quiere imponer su falsa realidad. También es cierto que a mí no me leyó la mano la gitana, por lo que yo no debería haber buscado un número que contuviera el 0, el 7 y el 3. El del sueño era el válido igualmente por ello.
La cuestión es: ¿por qué salió ese número tres días después del entierro de mi madre, día de San Valentín y su cumpleaños; número del que nadie tenía conocimiento que yo soñé, salvo el administrador de lotería de mi barrio? Bueno, y una hermana mía y mi pareja, pero ellas no me hacen mucho caso o no quieren acordarse; o les da miedo estas cosas. No lo sé.
¿Tuvo algo que ver mi madre desde el más allá?¿Es una señal? No lo sé, pero empiezo a creer.
Este relato es real, como he dicho, y así se darán cuenta los que entren a leer y me conozcan. También ellos tienen el conocimiento de que no es la primera vez, ni la segunda ni la tercera..., que el día de la muerte de mi padre, por ejemplo, los números que sumé de una revista me dieron la hora exacta de su muerte. El día, 1 de mayo, no puedo decir el por qué; o sí, aunque es mezcla de lo burlesco y de algo de lo que no acabo de acordarme. Al ser el Día del Trabajador y haber estado mi padre años sin trabajar, decidí que esa sería la fecha. Pero no es justo, mi padre (que en Gloria esté junto mi madre) crio a diez hijos. Me arrepiento de ello y te pido perdón, padre.
Juzgue y piense quien quiera lo que quiera, yo solo he relatado los hechos. Tampoco quiero que nadie me vea como un brujo, un adivino o un bicho raro. Sé que muchas personas han tenido experiencias similares. Me gustaría que las contaran y compartieran en los comentarios, si alguna lee estas letras y lo desea, o necesita explicarse.
Gracias por leer.
Mi madre murió el 9 del 2 —febrero de este año 2.021, como saben— a las 21 horas 21 minutos, exactamente. Las 9 de la noche son las 21 horas, como también saben. Mi cuñada me llamó al mediodía para avisarme que mi madre estaba muy mal. "Lo sé, he ido esta mañana a verla con Fly —mi perrito se llama así y esto no lo sabían— y nos hemos despedido, ya no despertará", le dije.
Yo sabía que moriría ese día, a esa hora, porque llevaba un tiempo donde el 2 y el 9 y el 21 lo veía y me venía a la mente muy a menudo. El día 9 del dos del 2.009 se suicidó un amigo, quizá ello tenga algo que ver. No lo sé.
Enterramos a mi madre el 14 de febrero, día de San Valentín, y su cumpleaños. Hubiese cumplido 93.
El 14 de febrero se celebraba el sorteo de lotería extraordinario de San Valentín. El primer premio fue el 39976.
El número 39976 surgió de un sueño que tuve. En él, mi mente, dentro de un extraño sueño, donde yo dormitaba a ratitos y a ratitos despertaba, reconstruía, buscaba un número. En realidad, el número 39976 se imponía una y otra vez al 39970. Pero yo elegí este último para que contuviera un 0, un 3 y un 7, combinación que una gitana leedora de manos le dijo a mi pareja que comprara cuando lo viera, que le tocaría el premio. Años más tarde nos tocó, a mi pareja y a mí, el tercer premio de la Lotería de Navidad con el 07494. Como ven, falta el tres. (Y que nadie haga el burro porque esos 50.000 euros de hace 15 años están más que gastados. De hecho, ahora no tengo ni un céntimo y estoy sin trabajo). La leedora de manos dijo que le tocaría el tercer premio porque en vez de las 5.000 pesetas que nos pedía le dimos dos mil. La mano se la leyó a mi pareja, amante mía en aquel tiempo, y con la que había huido de Barcelona a Alicante después de que su marido me pusiera una pistola en la cabeza y me dijera que si la quería tanto que me la llevara, también a su madre. Yo, por aquel entonces, y como ahora, no tenía más que un coche y poquísimo dinero en el bolsillo. Aún así, no me lo pensé. Le dije tranquilamente que sí, que nos íbamos. Y eso hicimos. Esta historia, tan real como mi vida misma, tiene muchos más recovecos, cruces, alturas y baches. Pero dejemos esta historia para otra ocasión y volvamos al número 39976, el número que salió premiado el 14 de febrero de este año 2.021, tres días después del entierro de mi madre, día de San Valentín y cumpleaños de ella, que en Gloria esté.
Casualidad, dirán muchos; y así lo creería yo también si hubiera salido el 39970; pero no, salió el del sueño, el que surgía de las profundidades de uno y no de la mente que quiere imponer su falsa realidad. También es cierto que a mí no me leyó la mano la gitana, por lo que yo no debería haber buscado un número que contuviera el 0, el 7 y el 3. El del sueño era el válido igualmente por ello.
La cuestión es: ¿por qué salió ese número tres días después del entierro de mi madre, día de San Valentín y su cumpleaños; número del que nadie tenía conocimiento que yo soñé, salvo el administrador de lotería de mi barrio? Bueno, y una hermana mía y mi pareja, pero ellas no me hacen mucho caso o no quieren acordarse; o les da miedo estas cosas. No lo sé.
¿Tuvo algo que ver mi madre desde el más allá?¿Es una señal? No lo sé, pero empiezo a creer.
Este relato es real, como he dicho, y así se darán cuenta los que entren a leer y me conozcan. También ellos tienen el conocimiento de que no es la primera vez, ni la segunda ni la tercera..., que el día de la muerte de mi padre, por ejemplo, los números que sumé de una revista me dieron la hora exacta de su muerte. El día, 1 de mayo, no puedo decir el por qué; o sí, aunque es mezcla de lo burlesco y de algo de lo que no acabo de acordarme. Al ser el Día del Trabajador y haber estado mi padre años sin trabajar, decidí que esa sería la fecha. Pero no es justo, mi padre (que en Gloria esté junto mi madre) crio a diez hijos. Me arrepiento de ello y te pido perdón, padre.
Juzgue y piense quien quiera lo que quiera, yo solo he relatado los hechos. Tampoco quiero que nadie me vea como un brujo, un adivino o un bicho raro. Sé que muchas personas han tenido experiencias similares. Me gustaría que las contaran y compartieran en los comentarios, si alguna lee estas letras y lo desea, o necesita explicarse.
Gracias por leer.
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