angelcesar
Poeta que considera el portal su segunda casa
MI GRAN DEFECTO
Si es que alguien me lastima impunemente
no puedo nunca ver con claridad
si fue un error o fue siendo consciente
el acto al destruir la dignidad.
Tal vez al ver la herida permanente
me socava el deseo y voluntad,
mas juro que no puede estar ausente
el rencor cuando crece con la edad.
Y aunque intento correr una cortina
o subir el telón de la cordura,
no hay caso, el dolor está en la esquina.
No puedo perdonar, no tengo cura
para esta enfermedad que patrocina
al odio, a la ojeriza y la locura.
Si entonces me lo jura,
podré pensar en noches de verano,
pero asilo invernal habrá en mi mano.
Si es que alguien me lastima impunemente
no puedo nunca ver con claridad
si fue un error o fue siendo consciente
el acto al destruir la dignidad.
Tal vez al ver la herida permanente
me socava el deseo y voluntad,
mas juro que no puede estar ausente
el rencor cuando crece con la edad.
Y aunque intento correr una cortina
o subir el telón de la cordura,
no hay caso, el dolor está en la esquina.
No puedo perdonar, no tengo cura
para esta enfermedad que patrocina
al odio, a la ojeriza y la locura.
Si entonces me lo jura,
podré pensar en noches de verano,
pero asilo invernal habrá en mi mano.
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