La Sexorcisto
Lluna V. L.
llega un momento
que si ando mucho
hacia el Sur de Alicante
se acaba la tierra
y aparece un mundo de olas,
donde los vagabundos
con sus ropas raídas
te piden dinero,
asegurándote
que no se lo gastarán en alcohol,
hay que creer en sueños rosados
pues cuando levanta la espesa alba
las gaviotas de Hitchcock
descienden en círculos kamikaze
intentando rapiñarme
la doble hamburguesa con ketchup
que me meto para rebajar la resaca,
mis amigos me dicen que hay
que tomarse la realidad con moderación
pero yo veo la isla de Ibiza
incrustada en el puerto
con yates de lujo varados en sus costa,
mi novio me da un beso en el cuello
y yo le doy un cachete en el culo,
me hizo gracia cuando por la noche
me vino diciéndome para ligar
que no era un vampiro;
dos gin-tonics más,
el alcohol es la sangre
así que dame amor
e intentaré no sobrepasar el límite
de la tarjeta de crédito,
de este lugar donde acaba la tierra
y el mar no quiere ser ecológico,
las botellas con mensajes de náufragos
se rompen contra el espigón.
que si ando mucho
hacia el Sur de Alicante
se acaba la tierra
y aparece un mundo de olas,
donde los vagabundos
con sus ropas raídas
te piden dinero,
asegurándote
que no se lo gastarán en alcohol,
hay que creer en sueños rosados
pues cuando levanta la espesa alba
las gaviotas de Hitchcock
descienden en círculos kamikaze
intentando rapiñarme
la doble hamburguesa con ketchup
que me meto para rebajar la resaca,
mis amigos me dicen que hay
que tomarse la realidad con moderación
pero yo veo la isla de Ibiza
incrustada en el puerto
con yates de lujo varados en sus costa,
mi novio me da un beso en el cuello
y yo le doy un cachete en el culo,
me hizo gracia cuando por la noche
me vino diciéndome para ligar
que no era un vampiro;
dos gin-tonics más,
el alcohol es la sangre
así que dame amor
e intentaré no sobrepasar el límite
de la tarjeta de crédito,
de este lugar donde acaba la tierra
y el mar no quiere ser ecológico,
las botellas con mensajes de náufragos
se rompen contra el espigón.