No me parece que la ideología que hay detrás de Meloni y Salvini sea tan minoritaria en Italia. Al contrario, lamentablemente, tiene un amplio respaldo social, no hay más que recordar que la ley del matrimonio igualitario fue derrotada en el anterior parlamento con una frágil mayoría formada con los votos del PD y 5S. Esta bien porque la Meloni no tiene que cargarse ninguna ley LGTBI dado que no las hay. Lo que sí ha dicho que desaparecerá será il reddito di cittadinanza (ingreso mínimo vital) que fue una concesión administrativa que iba en el programa electoral de cinque stelle (5S). Pero como la Meloni es muy lista, para minimizar el impacto de la abolición, quiere trasferir ese presupuesto a las pensiones ¿a cuales? A aquellos que decidan retrasar aún más su jubilación, pero no por transferencias directas sino via exención de impuestos, con lo que la abolición del salario mínimo vital sería bienvenida por un reducido grupo de futuros jubilados cuyo estado de salud le permite diferir unos años la jubilación.
Meloni dice que nunca le gustó el fascismo y la creo. Recordemos que su fundador, Benito Mussolini, había sido redactor jefe del periódico Avanti, órgano oficial del Partido Socialista Italiano, un partido marxista leninista, pero la posición del Partido Socialista sobre la intervención italiana en la primera guerra mundial le hizo distanciarse del partido, fundar su propio periódico, Il Popolo d'Italia, y fundar un partido de orientación estatalista, social, intervencionista y nacionalista.
Los partidos que hoy llamamos de extrema derecha difieren de los creados entre guerras por su ideología ultraliberal. Ni los nazis ni Mussolini o Franco eran liberales o ultraliberales, sino marcadamente estatalistas. Eso sí, eran racistas, especialmente antisemitas y Mussolini, en la década de los 30, a petición de Hitler, deportó a gran número de hebreos italianos a los campos de exterminio alemanes. También colaboró el general Pétain, mal que les pese a los franceses.
El caso español es distinto porque la diáspora sefardí había conservado el castellano en perfecto estado en un gran número de ciudades europeas y ya en tiempos del general Primo de Rivera se había promulgado una ley de repatriación que beneficiaba a los judíos sefarditas pero que casi nadie solicitaba porque España era un país muy pobre, comparado con Europa o con algunos países sudamericanos y nadie le veía la ventaja. Un buen ejemplo es el de Salónica, ciudad en la que antes de la Segunda Guerra Mundial el español era la lengua mayoritara , pero la población sefardí fue aniquilada por Hitlerr sin que Franco hiciera gran cosa por eviarlo, aunque la propaganda postfranquista nos quiera vender al 'ángel de Budapest' y otros héroes salvadores de miles de judíos. La verdad es que sabemos muy poco sobre cómo fue la vida de los judíos españoles por el mundo.
Lo cuenta Primo Lévi en su 'Se questo è un Uomo' , una novela desgarradora que hasta ahora se leía en el bachiller italiano.
Un saludo
Luis