Cecilya
Cecy
Quise adorarlo
fue mi decisión
desde el primer éxtasis que me provocó su sonrisa franca,
quererlo a puertas abiertas, puertas sin llave
con un espíritu de campo fértil que se acentúa con la luz de noviembre
con ganas de crecer,
con la pasión del río nutrido del agua que desciende impetuosa desde las altas cumbres...
lo quise tan libre como mío
profundo y también simple
parecido a esas sendas agrestes alfombradas de manzanillas...
Quise amarlo así, a mi modo
pero no fue lo que yo esperaba
porque él me dio mucho más;
más que una sonrisa fascinante de pétalo dorado
más que un portal expandido
más que la intensidad de la primavera germinando en la piel,
porque eligió unir sus aguas dulces a mi propio río
y porque nos hicimos vastedad y grandeza
un valle feliz para dos árboles eternos...
Y más.
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