Nuestro naufragio deja a flote esferas
de imágenes secretas, de momentos
ardientes, por la acción de filamentos
que tornan las cenizas más ligeras.
Se encumbran hasta el sol que tú veneras
donde besos de antaño van exentos
de todos esos burdos juramentos.
No dejan de ofrendar lo que tú quieras.
Si cerramos los ojos es la misma
vigilia que acentuamos con las olas
que embisten nuestros cuerpos de marisma.
Brillamos juntos como las farolas
que descomponen luz en este prisma
que vive dentro y muere afuera a solas.