Origen

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Y será entonces cuando escape
—sin mí— por la chimenea
del crematorio.
Devolveré décadas de vaho amurallado,
la humedad uncida al tuétano
que sostuvo mis ojos a la altura
de las estrellas.
El vapor de mi desnudez definitiva
se revolverá con las nubes voluptuosas
y los prístinos aires
donde giran los papalotes
y los relámpagos respiran.
Lo que el fuego no eleve, la roca molida,
el tizne de mis otrora dinteles,
no será para la urna
si me viste amar a los árboles
que me enseñaron mis nombres estacionales,
pero nunca a echar raíces.
Al amparo del roble, la ceiba o el mezquite, ascenderán estas partículas
por el interior de las ramas,
me agostaré por miles
y derramaré en hojas la cúspide amarilla,
al fin –sin mí– abrazado al origen.
 
te saltaras el purgatorio?
el polvo o el oxido de la caja.

al amparo del Roble, el mezquite, suena muy bien para nosotros los condenados.

Un gusto leerte poeta.
saludos.
Ya que no podré acompañar a mi cadáver, le hago mimos ahora en una especie de autonecrofilía que no puede ser sino anticipada. Me preocupa su destino; y aunque para entonces no importará si me sepultan o me arrojan a una cuneta donde me rieguen los perros, elijo el fuego purificador como corolario de mis andazas disfrazado de átomos.

Muchas gracias, amigo Morgan, por llegar hasta acá y derrochar este ánimo lúgubre, muy de nuestra cuerda. Te mando un abrazo, mi chingón.
 
Última edición:
Y será entonces cuando escape
—sin mí— por la chimenea
del crematorio.
Devolveré décadas de vaho amurallado,
la humedad uncida al tuétano
que sostuvo mis ojos a la altura
de las estrellas.
El vapor de mi desnudez definitiva
se revolverá con las nubes voluptuosas
y los prístinos aires
donde giran los papalotes
y los relámpagos respiran.
Lo que el fuego no eleve, la roca molida,
el tizne de mis otrora dinteles,
no será para la urna
si me viste amar a los árboles
que me enseñaron mis nombres estacionales,
pero nunca a echar raíces.
Al amparo del roble, la ceiba o el mezquite, ascenderán estas partículas
por el interior de las ramas,
me agostaré por miles
y derramaré en hojas la cúspide amarilla,
al fin –sin mí– abrazado al origen.
Yo creo que cualquier árbol, de aquí o de allá,
querría abrazarte desde la raíz
y transmitir en su sabia

la esencia de un poeta como tú.
Yo, soñadora, quiero ser al final polvito de viento
y que me arrastre al lugar deseado.
por soñar que no quede;)
Qué bien sabe el café, Pedro, contigo y con versos de altura.
Un abrazo grande.
 
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Yo creo que cualquier árbol, de aquí o de allá,
querría abrazarte desde la raíz
y transmitir en su sabia

la esencia de un poeta como tú.
Yo, soñadora, quiero ser al final polvito de viento
y que me arrastre al lugar deseado.
por soñar que no quede;)
Qué bien sabe el café, Pedro, contigo y con versos de altura.
Un abrazo grande.
Nuestros elementos nacieron en el corazón de estrellas moribundas y han circulado por miles de millones de años, probando formas, combinaciones y procesos. Si lo pienso así, me siento responsable del destino de estas partículas que al albergarme, me construyeron. Les deseo libertad, río, árboles, ojos grandes y reencuentro con los astros. Poco puedo hacer con la gracia de este instante donde el universo se contempla y no tiene sino palabras. Logos. Origen.
De soñador a soñadora: muchas gracias por dejar tu caudal de luz entre estas líneas y estas sinapsis. Te abrazo, afectuoso, con lo más parecido que tengo a un alma. ;)
 
Y será entonces cuando escape
—sin mí— por la chimenea
del crematorio.
Devolveré décadas de vaho amurallado,
la humedad uncida al tuétano
que sostuvo mis ojos a la altura
de las estrellas.
El vapor de mi desnudez definitiva
se revolverá con las nubes voluptuosas
y los prístinos aires
donde giran los papalotes
y los relámpagos respiran.
Lo que el fuego no eleve, la roca molida,
el tizne de mis otrora dinteles,
no será para la urna
si me viste amar a los árboles
que me enseñaron mis nombres estacionales,
pero nunca a echar raíces.
Al amparo del roble, la ceiba o el mezquite, ascenderán estas partículas
por el interior de las ramas,
me agostaré por miles
y derramaré en hojas la cúspide amarilla,
al fin –sin mí– abrazado al origen.

No se me escape todavía por la chimenea de crematorio. Buenísimos versos, Don Pedro, como de costumbre.

Abrazo hasta ese México lindo y hermano.
 
No se me escape todavía por la chimenea de crematorio. Buenísimos versos, Don Pedro, como de costumbre.

Abrazo hasta ese México lindo y hermano.
¡No, qué va! Aquí es el único lugar garantizado donde hay cerveza, así que ni pensar en palmarla todavía. Me quedo, también, por el puro amor que le tengo a joder al prójimo. :cool::twisted:
Lo mismo tú, buen amigo, cuídate mucho para que nos dures dos que tres siglos más. Muchas gracias por llegar hasta aquí. Abrazo grande.
 
:ojos1: qué hermoso poema. que el alma crezca en esa red universal. lo felicito. no pude evitar asociar este tema con un poema de Juan Gelman. aclaro, espero que usted este muy lejos de las circunstancias en las que el poeta lo escribió.
 
Última edición:
Introspectivas líneas sobre el origen y el regreso sin afiebrados ataúdes, siempre he pensado que el cascarón debe tener un regreso sin crematorio, siembra directa que le devuelva al suelo un poco de lo mucho que todos le hemos quitado. Saludo fraterno amigo que esté bien.
 
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Y será entonces cuando escape
—sin mí— por la chimenea
del crematorio.
Devolveré décadas de vaho amurallado,
la humedad uncida al tuétano
que sostuvo mis ojos a la altura
de las estrellas.
El vapor de mi desnudez definitiva
se revolverá con las nubes voluptuosas
y los prístinos aires
donde giran los papalotes
y los relámpagos respiran.
Lo que el fuego no eleve, la roca molida,
el tizne de mis otrora dinteles,
no será para la urna
si me viste amar a los árboles
que me enseñaron mis nombres estacionales,
pero nunca a echar raíces.
Al amparo del roble, la ceiba o el mezquite, ascenderán estas partículas
por el interior de las ramas,
me agostaré por miles
y derramaré en hojas la cúspide amarilla,
al fin –sin mí– abrazado al origen.
¿¡Pa dónde y sin mí!? Tas loco vos, ni lo pensés.
Bueno, aunque ya dijimos: el que llegue primero que aparte.mesa en el sector de fumadores.

¡Qué lindo escribís, Boludo!
Te quiero re.
Abrazo y chanclazo.
 
Y será entonces cuando escape
—sin mí— por la chimenea
del crematorio.
Devolveré décadas de vaho amurallado,
la humedad uncida al tuétano
que sostuvo mis ojos a la altura
de las estrellas.
El vapor de mi desnudez definitiva
se revolverá con las nubes voluptuosas
y los prístinos aires
donde giran los papalotes
y los relámpagos respiran.
Lo que el fuego no eleve, la roca molida,
el tizne de mis otrora dinteles,
no será para la urna
si me viste amar a los árboles
que me enseñaron mis nombres estacionales,
pero nunca a echar raíces.
Al amparo del roble, la ceiba o el mezquite, ascenderán estas partículas
por el interior de las ramas,
me agostaré por miles
y derramaré en hojas la cúspide amarilla,
al fin –sin mí– abrazado al origen.
Y subirás al cielo, y te reirás de los humanos peleándose por destacar, por ambicionar siendo el purgatorio real, la vida bonita, los humanos las ensucian con su ego desmedido, así que ya nos encontraremos en esa suite maravillosa donde el espacio libre y el deseo del bien común nos hará gozar, me encantó el poema Pedro, feliz día, un saludo
 

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