lesmo
Poeta veterano en el portal
Palabras de mi alma desnuda
Ahora estoy seguro de las cosas
que te dijera apenas sin saberlo,
de las palabras tristes, fueron todas
como nubes de tonos cenicientos.
Ahora sé mejor qué significan,
cuando están en los versos de un poema,
sé bien que son de amor, y te decían
del amor que nació en la primavera.
Y no lo supe al verlas desgajadas
de las páginas, ¡pobre diccionario
que de ellas no me dijo casi nada
hasta que me las dio como regalo!
Qué grande es la misión de las cuartillas,
qué buena, cuando acoge, es la blancura,
y la hondura de la palabra escrita
que obedece al mandato de la pluma.
De pronto, como el cielo en la mañana,
se aclaran las palabras y los signos,
y en las conversaciones entabladas
por serlo franco, todo suena nítido.
El esfuerzo, el cansancio del trabajo,
y la angustia, la sangre y las heridas,
y el sudor de la frente en el secano
me han valido la pena en este día.
Sé por qué me estallaba la cabeza,
por qué apenas entonces las contuve,
ahora para siempre aquí se quedan,
las bajé para ti de entre las nubes.
Tan solo para ti, para tus ojos,
tan solo por dejarlas en tus labios,
para que tú pudieras decir todo
lo que quise expresar enamorado.
Aquí está el corazón de las palabras,
escucha lo que dicen sus latidos,
por ti las escribí, señora amada,
por amor, con deseos infinitos.
Escúchalas y tócalas y muérdelas,
que te sirvan también como alimento,
por ti las cultivé en verdes praderas
roturando los áridos barbechos.
Si quisieras guardarlas en tu alma,
hazlo ya, solamente serán tuyas,
hazte dueña de todas mis palabras
porque en ellas mi alma va desnuda.
Salva Glez. Moles
Ahora estoy seguro de las cosas
que te dijera apenas sin saberlo,
de las palabras tristes, fueron todas
como nubes de tonos cenicientos.
Ahora sé mejor qué significan,
cuando están en los versos de un poema,
sé bien que son de amor, y te decían
del amor que nació en la primavera.
Y no lo supe al verlas desgajadas
de las páginas, ¡pobre diccionario
que de ellas no me dijo casi nada
hasta que me las dio como regalo!
Qué grande es la misión de las cuartillas,
qué buena, cuando acoge, es la blancura,
y la hondura de la palabra escrita
que obedece al mandato de la pluma.
De pronto, como el cielo en la mañana,
se aclaran las palabras y los signos,
y en las conversaciones entabladas
por serlo franco, todo suena nítido.
El esfuerzo, el cansancio del trabajo,
y la angustia, la sangre y las heridas,
y el sudor de la frente en el secano
me han valido la pena en este día.
Sé por qué me estallaba la cabeza,
por qué apenas entonces las contuve,
ahora para siempre aquí se quedan,
las bajé para ti de entre las nubes.
Tan solo para ti, para tus ojos,
tan solo por dejarlas en tus labios,
para que tú pudieras decir todo
lo que quise expresar enamorado.
Aquí está el corazón de las palabras,
escucha lo que dicen sus latidos,
por ti las escribí, señora amada,
por amor, con deseos infinitos.
Escúchalas y tócalas y muérdelas,
que te sirvan también como alimento,
por ti las cultivé en verdes praderas
roturando los áridos barbechos.
Si quisieras guardarlas en tu alma,
hazlo ya, solamente serán tuyas,
hazte dueña de todas mis palabras
porque en ellas mi alma va desnuda.
Salva Glez. Moles
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