Para don Ambrosio
El atardecer del cielo inverno
Encontró un nido de hornero
Donde guardar los colores
De cada atardecer, en cada rincón
Esperaba la primavera
Guardaba sus colores
Para ese gran artista
Ese gran pintor
Quería un cuadro lleno de magia
Con esos caballos salvajes
Que don Ambrosio amaba pintar
Sus paisajes tenían todos los colores
Todos
Los que puedas imaginar
Lo recuerdo y lo veo con alas
Abrazando y amando a su petisa
En sus paisajes llenos de magia
Volando entre sus colores
Amándose en cada lugar
Por
El emperador
Los Olvidados de Siempre
En la pradera, al sur del pie de sus montañas,
los olvidados desde siempre, un día, aprendieron a soñar.
Sus rostros pintados en telas, sus telas perfumadas del color de sus casas
y junto a ellos, un pintor de manos manchadas, volando sombreros al viento para enseñarles a volar.
Un juego extraño de la vida, le ganó la partida una mañana
a aquel pintor que siempre quiso quedase, pero el cielo lo invitaba a desayunar.
Con su cabeza, le cubrió un sombrero y con una camisa desabrochó sus alas,
le manchó de siete colores los dedos y como si le dejara jugar a ser Dios lo invitó a empezar a pintar.
Pintó caballos, lagunas, ríos, gentes, bosques y cascadas,
pintó atardeceres color de espejo y una tarde, se asomó para poderse mirar
con los dedos manchados, la sonrisa permanente y uno de sus sombreros por ahí con alas,
porque al igual que el, de tan feliz y tanto cielo, ya había aprendido a volar.
Por
Alas de marioneta
Arán guzman
Febrero
Febrero es el mes de las flores,
el mes del amor y la amistad,
rindo honor a aquellos pintores,
que plasmaron su obra con dignidad.
Gloria a todos esos creadores,
que en sus manos destilan divinidad,
a esos grandes ilustradores,
que con colores dejan su autenticidad.
De Don Ambrosio amo sus exteriores,
paisajes rupestres de calidad,
que inspiran versos a escritores,
sus surcos siembran sensibilidad.
Mis respetos a todos los soñadores,
que con arte y gran identidad,
nos han dejado conmovedores,
momentos dulces de humildad
Por
Alde
El Tejedor
Teje el hombre,
en una estera que fascina,
el alma de todas las cosas,
con hilos de seda divina.
Es su estera un viejo altar,
de imágenes hermosas,
donde la luz culmina.
Cada trazo es una cumbre,
un manojo de sarmientos.
En su obra, los vientos
se deshacen en su arte,
como un eco que comparte
el alma de sus sentimientos.
Por
Extravagante
Después de la Lluvia
El aguacero ha caído ;
en el horizonte hundido
desaparecen las nubes amontonadas, y
en arcos circulares;
lo que queda es el azul, el azul frío,
del que cada arruga ha sido desenterrada,
en blanco y nuevamente estirada.
Y aquí todavía en el cristal de la ventana,
en los tristes cristales,
en el que ahora era una tormenta de viento afuera,
una gota de lluvia tiembla,
palos presionados contra ella,
se estremece en la luz fría.....
y todo el brillo y la vista del cielo y tierra,
la negrura del campo, las aguas radiantes,
los setos, la confusión, el movimiento de gente que salen,
los caballos de arado a lo largo del camino,
los viejos árboles frente a la cabaña y patio
y sobre ellos el brillo del nacimiento del día,
un cielo profundo y brillante,
el mundo y el vasto universo :
está contenido en este pequeño cristal vibrante
Por
bristy